Crisis Educativa en La Algaba: Análisis de la Situación del IES Matilde Casanova y el CEIP Vicente Aleixandre

Introducción

La localidad sevillana de La Algaba se ha convertido en un caso paradigmático de las disfunciones estructurales que afectan a la planificación educativa en Andalucía. Durante más de una década, el IES Matilde Casanova y el CEIP Vicente Aleixandre han mantenido una convivencia forzada en instalaciones inadecuadas que no fueron diseñadas para albergar ambos centros simultáneamente. Esta situación, que comenzó como una solución provisional en 1998, se ha cronificado hasta convertirse en una crisis educativa que afecta a más de mil estudiantes y ha movilizado a toda la comunidad educativa.

La problemática trasciende las meras cuestiones logísticas para evidenciar las carencias de un sistema educativo que perpetúa soluciones de emergencia sin proporcionar alternativas definitivas. Tras siete años de promesas incumplidas desde la cesión de terrenos en 2018, la comunidad educativa ha llegado al límite de su paciencia, protagonizando en junio de 2025 una movilización sin precedentes que ha trascendido el ámbito local para convertirse en símbolo de la lucha por una educación pública de calidad.

MARCO CONTEXTUAL: UNA CONVIVENCIA EDUCATIVA IMPOSIBLE

El CEIP Vicente Aleixandre: Tradición Educativa Comprometida

El CEIP Vicente Aleixandre, fundado en 1976, representa una institución educativa consolidada que ha desarrollado una identidad pedagógica sólida a lo largo de casi cinco décadas. El centro atiende aproximadamente 800 estudiantes desde el segundo ciclo de Educación Infantil hasta Educación Primaria, manteniendo su carácter de centro público bilingüe, acreditado Erasmus+,  con programas educativos innovadores como matemáticas OAOA y la Radio Escolar Vicente Aleixandre, que ha establecido colaboraciones con la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.

Sin embargo, como explica Jorge Rodríguez, director del centro, la convivencia forzada ha alterado profundamente el funcionamiento normal: «Esto es un problema que viene desde 1998, cuando el Matilde Casanova se instauró dentro del edificio del Vicente Aleixandre. El colegio fue creciendo hasta casi 1.000 alumnos. Desde 2010 tenemos 5 aulas prefabricadas por falta de espacio». Los desplazamientos internos obligan a que «tanto los maestros como los niños tengan que atravesar obligatoriamente el instituto» para acceder a las aulas especializadas, evidenciando la inadecuación de la distribución espacial.

El IES Matilde Casanova: Un Instituto Atípico en Condiciones Precarias

El IES Matilde Casanova constituye, según palabras de sus propios responsables, «el único instituto cuyo centro de secundaria está en medio de un centro de primaria» en toda la provincia de Sevilla. Esta singularidad, lejos de ser una ventaja pedagógica, se ha convertido en una fuente constante de disfunciones organizativas y limitaciones educativas que afectan tanto al desarrollo profesional del profesorado como al bienestar del alumnado.

Pilar Bazán, directora del centro, explica la carencia de información: “El proceso legal para iniciar la construcción del nuevo instituto ya habí­a concluido, existieron una serie de reclamaciones por parte de la Delegación de Educación a la empresa que elaboraba el proyecto, que se resolvieron y no sabemos nada más desde hace tiempo”. Ignacio Moreno, secretario del instituto y docente con veinte años de experiencia, denuncia las condiciones extremas: «Aprender la ley de Newton con 35-40 alumnos en una clase a 38-39 °C no es viable». La climatización deficiente agrava especialmente la situación durante los meses de calor, cuando, según testimonios recogidos, «es muy difícil trabajar sin tener aire acondicionado». El mismo profesorado del centro indica: «No tenemos departamentos, no tenemos sitios donde guardar las cosas, y todos los profesores estamos en la sala de profesores. Además, se producen cortes de electricidad constantemente».

ANÁLISIS DE LOS PRINCIPALES PROBLEMAS ESTRUCTURALES

Deficiencias de Infraestructura y Habitabilidad

La convivencia de ambos centros ha generado una acumulación de problemas que afectan múltiples dimensiones del proceso educativo. La red eléctrica obsoleta constituye la deficiencia más crítica, manifestándose en «cortes recurrentes» que han llevado a que «el contador que comparten ambos centros se ha quemado en dos ocasiones». Las instalaciones eléctricas, diseñadas originalmente para un solo centro, no soportan la carga de dos instituciones educativas funcionando simultáneamente.

Los problemas de climatización han adquirido especial relevancia mediática tras el reportaje internacional de Reporterre, que recoge las pancartas de protesta donde se leía «On cuit comme sur un gril» («Nos asamos como en una parrilla»). Candela, alumna de 15 años, explica las condiciones diarias: «No podemos abrir las ventanas por el ruido y el sol da de lleno en los cristales de nuestras clases». Manuel Tolosa, presidente de la AMPA Santa Marta, confirma la gravedad de la situación: «La semana pasada varios niños tuvieron que ser atendidos por urgencias porque hacía cerca de 40 °C».

Conflictos Organizativos y Pedagógicos

Los conflictos de horarios generan una problemática constante que afecta especialmente al alumnado de menor edad. Como explican los representantes educativos, la descoordinación temporal se agrava porque «su patio comunica con nuestras ventanas y el ruido que hacen complica bastante nuestra labor como profesores». La necesidad de coordinar horarios diferentes ha obligado a modificar rutinas esenciales: «Los niños de infantil, por ejemplo, tienen que desayunar muy temprano, y apenas han empezado a trabajar cuando ya tienen que salir al patio».

La falta de espacios específicos para cada nivel educativo impide el desarrollo adecuado de metodologías diferenciadas. Jorge Rodríguez detalla las consecuencias: «Si queremos hacer una actividad conjunta de segundo y tercer ciclo, los alumnos tienen que atravesar obligatoriamente el instituto. Las aulas especializadas están repartidas en distintos edificios, así que los traslados son continuos y molestos para todos».

CRONOLOGÍA DE UNA ESPERA: SIETE AÑOS DE PROMESAS INCUMPLIDAS

Los Orígenes del Proyecto (2018-2021)

La historia del proyecto del nuevo IES Matilde Casanova se caracteriza por una sucesión de anuncios y demoras que han erosionado progresivamente la confianza de la comunidad educativa. En 2018, el Ayuntamiento de La Algaba, bajo la alcaldía de Diego Manuel Agüera, formalizó la cesión de una parcela de 8.120 metros cuadrados a la Junta de Andalucía para la construcción del nuevo instituto.

Para 2020, la situación se había deteriorado hasta el punto de que el alcalde la calificó públicamente como «inaguantable», reclamando urgentemente el inicio de las obras dado que «los terrenos ya se cedieron a la Junta de Andalucía». El año 2021 marcó un aparente punto de inflexión cuando la Consejería de Educación licitó por 569.350,53 euros el servicio de redacción del proyecto para la construcción del nuevo instituto, con un presupuesto total estimado superior a los 6,6 millones de euros.

El Estancamiento Administrativo (2022-2025)

En 2022, las reuniones entre el Ayuntamiento y la Delegación Territorial generaron nuevas expectativas cuando se anunció que el proyecto «ya se estaba redactando». Sin embargo, como explica Pilar Bazán, directora del IES: «El proceso ya había concluido, hubo reclamaciones de la delegación a la empresa que elaboraba el proyecto, pero ahí nos hemos quedado. No sabemos más».

El 2024 trajo la confirmación de que la financiación provendría de fondos europeos del período 2020-2027, con un presupuesto actualizado de 6,5 millones de euros. El delegado territorial comunicó que el proyecto se encontraba «en la fase final de redacción, subsanando deficiencias que generarán el proyecto definitivo». No obstante, la ausencia de cronogramas específicos mantiene la incertidumbre sobre la materialización efectiva del proyecto.

TESTIMONIOS DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA: VOCES DE LA CRISIS

El Profesorado: Vocación Limitada por las Circunstancias

Los testimonios del profesorado revelan la frustración de profesionales comprometidos que ven limitada su capacidad de ofrecer una educación de calidad. Como expresa un docente del IES Matilde Casanova: «Los compañeros que tengo yo como profesor de este centro son fantásticos, los alumnos son fantásticos, pero es muy difícil hacer nuestro trabajo porque la verdad es que nos encontramos en una situación complicada».

Ignacio Moreno, secretario del instituto, aporta una perspectiva técnica sobre las limitaciones pedagógicas: «Aprender la ley de Newton con 35-40 alumnos en una clase a 38-39 °C no es viable». La falta de espacios diferenciados obliga a todo el profesorado del instituto a compartir una única sala de profesores, limitando la privacidad necesaria para la coordinación educativa y la preparación de clases.

Las Familias: Paciencia Agotada y Movilización Social

Las familias han agotado su paciencia tras años de lo que Manuel Tolosa califica como «reuniones estériles y promesas incumplidas». El presidente de la AMPA Santa Marta explica la evolución hacia la movilización social: «Se ha seguido la vía administrativa y legal durante años, solicitando reuniones, recibiendo visitas de delegados… pero no hemos conseguido absolutamente nada. Por eso hemos dado el paso de iniciar protestas».

Ana Jiménez, de la AMPA El Campanario, aporta una perspectiva histórica de la frustración familiar: «Desde que estoy en la AMPA hemos visto pasar cuatro o cinco delegados de distintos partidos. Todo el mundo dice que es prioridad uno, porque no puede haber un instituto dentro de un colegio, pero nadie se hace cargo». La denuncia se extiende a la gestión de las expectativas: «Nos marean con los fondos europeos y al final, si no salimos a la calle y los padres se implican, no se consigue nada».


El Alumnado: Los Grandes Perjudicados

Los estudiantes experimentan las consecuencias directas de un entorno educativo disfuncional que afecta tanto a su bienestar como a su rendimiento académico. Los testimonios recogidos durante las movilizaciones reflejan su frustración: «Queremos un instituto nuevo. Llevamos años esperando y necesitamos espacios adecuados». Las condiciones extremas de temperatura han llevado a situaciones críticas: «La semana pasada varios niños tuvieron que ser atendidos por urgencias porque hacía cerca de 40 °C».

LA MOVILIZACIÓN SOCIAL: ÚLTIMO RECURSO DEMOCRÁTICO

La Manifestación del 10 de Junio de 2025

La manifestación del 10 de junio de 2025 constituyó un punto de inflexión en la estrategia de la comunidad educativa, tras agotar las vías institucionales convencionales. La concentración contó con la participación de familias, alumnado, profesorado y representantes municipales, exigiendo «soluciones efectivas» tras «seis años de promesas incumplidas».

La movilización evidenció el agotamiento de la paciencia comunitaria ante lo que califican como una situación «insostenible». Los manifestantes denunciaron que «cada día que pasa sin avances en este proyecto repercute directamente en el derecho a una educación pública de calidad para nuestro alumnado». Con el mensaje claro «Menos excusas, más soluciones», la comunidad educativa advirtió que mantendría las movilizaciones si no se producían avances inmediatos.


Cobertura Mediática y Repercusión Social

La situación de La Algaba ha trascendido el ámbito local para convertirse en un caso de estudio sobre las carencias del sistema educativo público. La cobertura de medios nacionales como Europa Press y Teleprensa ha amplificado las demandas de la comunidad educativa, mientras que el reportaje internacional de Reporterre ha situado el caso en el contexto de la crisis climática y la inadaptación de los centros educativos españoles a las olas de calor.

Manuel Tolosa, en su entrevista a Canal Sur, resumió el sentir colectivo: «Llevamos siete años esperando una solución real. Hemos tenido reuniones con la administración, visitas de delegados, promesas de que el nuevo instituto es una prioridad… pero la realidad es que nuestros hijos siguen estudiando en condiciones que no son dignas».

ANÁLISIS CRÍTICO: LA CRONIFICACIÓN DE LO EXCEPCIONAL

La Normalización de Situaciones Provisionales

Uno de los aspectos más preocupantes del caso de La Algaba es cómo una solución excepcional y temporal se ha convertido en la norma durante más de dos décadas. Como denuncian los representantes de la comunidad educativa: «Las aulas prefabricadas eran una solución temporal, pero llevan casi 15 años. Se ha dado normalidad a una situación que debería ser excepcional».

Esta normalización revela fallos sistemáticos en la planificación educativa que van más allá de la mera falta de recursos. La administración autonómica ha desarrollado una pasividad institucional hacia situaciones provisionales que comprometen la calidad educativa, escudándose en la capacidad de adaptación de los equipos directivos: «La administración no puede escudarse en que nos llevamos bien, porque no es lo normal para nuestros alumnos».

Impacto en la Calidad Educativa

La convivencia forzada genera un deterioro integral de la calidad educativa que afecta múltiples dimensiones del proceso formativo. Las limitaciones espaciales impiden el desarrollo de metodologías innovadoras, mientras que los problemas de climatización y ruido comprometen las condiciones básicas de habitabilidad necesarias para el aprendizaje.

Los equipos directivos reconocen que dedican un tiempo desproporcionado a la coordinación de horarios y espacios que debería emplearse en tareas pedagógicas: «Ambas direcciones gastan muchas horas en coordinarse para no molestarse, cambiando horarios y turnos de patio, pero eso no es lo lógico». Esta situación representa un coste de oportunidad significativo que limita la capacidad de liderazgo pedagógico de los centros.

PERSPECTIVAS DE FUTURO Y RECOMENDACIONES

El Proyecto del Nuevo Instituto: Oportunidades y Desafíos

El proyecto del nuevo IES Matilde Casanova, con capacidad para 690 estudiantes y la incorporación del bachillerato, representa una oportunidad histórica para transformar la oferta educativa de La Algaba. Las instalaciones proyectadas incluirán 16 aulas polivalentes para ESO, seis para bachillerato, laboratorios especializados, departamentos independientes y un gimnasio con vestuarios. Aun existiendo otros centros de educación primaria, como el CEIP Purísima Concepción, el CEIP Francisco Giner de los Ríos y el IES Torre de los Guzmanes, la construcción del nuevo IES Matilde Casanova supondría una mejora en la calidad educativa y en la formación de la población, con el consiguiente beneficio social, laboral y económico de la localidad.

Sin embargo, la materialización efectiva del proyecto requiere un compromiso decidido de la administración autonómica que vaya más allá de los anuncios reiterados. Como demanda la comunidad educativa: «Pedimos a la Junta de Andalucía plazos concretos y un compromiso firme». La ausencia de cronogramas específicos mantiene la desconfianza de una comunidad que ha visto repetirse promesas similares durante años.

Lecciones para la Política Educativa

La experiencia de La Algaba ofrece importantes lecciones para mejorar la planificación educativa en Andalucía y el conjunto del Estado. La primera enseñanza es la necesidad de establecer mecanismos de seguimiento y control que eviten la perpetuación indefinida de soluciones provisionales. Los proyectos educativos deben incorporar calendarios vinculantes y sistemas de responsabilidad  que garanticen su ejecución efectiva.

La segunda lección se refiere a la importancia de la participación comunitaria en la supervisión de las políticas educativas. Como demuestra el caso de La Algaba, la movilización social puede ser el único mecanismo efectivo para obtener respuestas cuando fallan los canales institucionales convencionales. Las administraciones educativas deben desarrollar mecanismos más eficaces de diálogo y colaboración con las comunidades educativas.

Conclusiones

La situación del IES Matilde Casanova y el CEIP Vicente Aleixandre de La Algaba constituye un caso paradigmático de las disfunciones que afectan a la planificación educativa en España. La cronificación de una solución provisional durante más de dos décadas evidencia la necesidad urgente de reformar los mecanismos de gestión y control de las políticas educativas.

La movilización social protagonizada por la comunidad educativa de La Algaba trasciende el ámbito local para convertirse en símbolo de la lucha por una educación pública de calidad. Su experiencia demuestra que, cuando fallan los canales institucionales convencionales, la organización ciudadana puede ser el único mecanismo efectivo para defender derechos fundamentales como el acceso a una educación digna.

El desafío para las administraciones competentes es doble: por un lado, resolver inmediatamente la situación de La Algaba mediante la construcción del nuevo instituto y la mejora de las condiciones actuales; por otro, implementar las reformas sistémicas necesarias para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro. Solo mediante una respuesta integral que combine acción inmediata y cambio estructural podrá restaurarse la confianza de la comunidad educativa en las instituciones públicas y garantizarse el derecho fundamental a una educación de calidad para todos los estudiantes.

La experiencia de La Algaba debe servir como catalizador para una reflexión profunda sobre el modelo de planificación educativa en España, priorizando la transparencia, la participación ciudadana y la rendición de cuentas como pilares fundamentales de una política educativa democrática y eficaz. Solo así podrá evitarse que otras comunidades educativas tengan que recurrir a la movilización social para defender un derecho que debería estar garantizado por las instituciones públicas.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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