Lourdes Zoraida Fernández Martin
Como bien dice el gran psicopedagogo Francesco Tonucci, todos los aprendizajes más importantes de la vida se hacen jugando. Y para que nuestro alumnado aprenda, es necesario que jueguen, SÍ, que JUEGUEN. Una afirmación que todavía muchas personas dedicadas a la docencia no lo interioriza, a pesar de que ciencias como la Neuroeducación lo explican y argumentan.
El aprendizaje en la infancia es un proceso fundamental que sienta las bases para el desarrollo cognitivo, emocional y social de nuestro alumnado. En este contexto, el juego emerge como una herramienta poderosa que no solo estimula la curiosidad natural de las niñas y niños, sino que también facilita un aprendizaje significativo. Además, aprender a través del JUEGO fomenta las habilidades cognitivas, sociales y emocionales de una manera atractiva. Este enfoque, particularmente mediante del juego guiado, permite a las niñas y niños explorar y aprender de forma autónoma y, al mismo tiempo, lograr objetivos educativos concretos (Fletcher et al., 2024).
Una manera que tiene nuestro alumnado de aprender jugando en nuestra aulas es mediante los juegos de mesa, que se ha convertido en una herramienta educativa valiosa, proporcionando una serie de beneficios que enriquecen el proceso de enseñanza-aprendizaje. Como siempre apunto cuando escribo un artículo, también aporto mi experiencia de lo que hablo y en este caso muchos son los años que llevo trabajando los saberes en el aula mediante esta herramienta educativa. ¿Por qué lo hago? Porque me baso en las evidencias científicas, que explican cómo este tipo de juegos presentan un enfoque multifacético para mejorar las habilidades cognitivas y académicas de los estudiantes. Las investigaciones indican que estos juegos no solo mejoran la memoria y las habilidades matemáticas, sino que también fomentan las funciones ejecutivas y la participación en el aprendizaje.
En el caso del desarrollo cognitivo, se ha demostrado que los juegos de mesa mejoran la memoria visuoespacial y las habilidades matemáticas y se han observado mejoras significativas tanto en la memoria a corto plazo como en la capacidad de resolución de problemas (Estrada‐Plana et al., 2024). Por ejemplo, en un estudio se comprobó que los alumnos que participaban en intervenciones con juegos de mesa mostraban una flexibilidad cognitiva más rápida y mejoraban más sus cálculos en comparación con los alumnos de los entornos de aprendizaje tradicionales (Vita-Barrull et al., 2023).
Referente al compromiso y motivación, los juegos de mesa sirven como herramientas de motivación eficaces, ya que aumentan el compromiso y la participación de los estudiantes en las actividades de aprendizaje. Ayudan a superar las barreras cognitivas y estimulan nuevas experiencias (Teixeira et al., 2022). Además, el aprendizaje basado en juegos fomenta un cambio en la forma de pensar, lo que permite a los estudiantes abordar temas complejos de manera más eficaz, lo que puede mejorar el rendimiento en las evaluaciones (Rauscher, 2018).
Y porque también los aprendizajes adquiridos se aplican en el mundo real, como por ejemplo en materias como la biología, donde los juegos de mesa pueden facilitar la comprensión de cuestiones sociocientíficas complejas, mejorar las habilidades de toma de decisiones y fomentar un sentido de responsabilidad social entre los estudiantes (Tsai et al., 2019).
Si bien los beneficios de los juegos de mesa son sustanciales, algunos educadores pueden argumentar que los métodos de enseñanza tradicionales también pueden lograr de manera efectiva resultados educativos similares sin la necesidad de ludificar. Sin embargo, la naturaleza interactiva de los juegos de mesa a menudo conduce a una participación y una comprensión más profundas.
Pero hay personas que se pueden preguntar cómo se pueden introducir estos juegos en un aula con 25 niñas y niños. En mi caso, utilizo una estrategia metodológica llamada los GRUPOS INTERACTIVOS, que ayudan a fomentar el aprendizaje colaborativo, mejorar las habilidades sociales y promover la inclusión. Para ello, siempre cuento con la participación de las familias en mi aula, sí, las FAMILIAS ENTRAN EN MI AULA. ¿Cómo lo hago? Pues mi grupo de alumnado está sentado por grupos de 5 niñas/os y vienen 5 adultos, los cuáles son llamados VOLUNTARIOS. Cada voluntario se sienta con un grupo y comienzan a jugar.
Sé que lo que estoy explicando genera muchas preguntas, porque así me pasa cuando doy formaciones a los docentes, pero os voy a explicar todo el proceso. Evidentemente, he tenido una reunión previa con los voluntarios para explicarles cuáles son sus funciones y JUGAMOS a los juegos que vamos utilizar en el aula.
- ¿Cuáles son las funciones de los voluntarios? Pues principalmente son mediadores, ellos están pendientes de si hay un alumno que no participa animarlo, si hay conflictos mediar, si hay un niño muy impulsivo calmarlo…
- ¿Y tú como docente qué haces cuando están los voluntarios? Yo estoy en el aula pendiente de todos los grupos y ayudando. Si veo que hay un juego que hay que adaptarlo porque es complicado o no gusta, lo voy haciendo mientras se desarrollan los grupos interactivos.
- ¿Con qué edades haces los grupos interactivos? Lo he trabajado desde los 3 años hasta 6º de Primaria.
- ¿Vale cualquier juego de mesa? No, no vale, porque previamente los he seleccionado y jugado. He comprobado lo que puedo trabajar con mi alumnado y los he introducido.
- ¿Cuánto duran los grupos interactivos? Desarrollo sesiones de 1 hora y media, donde cada grupo está en el juego de mesa, como mucho 20 minutos. A los 20 minutos, el alumnado cambia a otro juego de mesa, es decir, cada 20 minutos mi alumnado rota a otro juego.
- ¿Y cómo lo haces con las niñas y niños? Mediante asambleas, explicamos a lo largo de la semana los juegos de mesa y jugamos.
- ¿Cuántas veces haces lo grupos interactivos? Cada quince días o una vez al mes, depende de mi programación y de los proyectos que trabajo.
También es cierto, que si bien los grupos interactivos presentan ventajas significativas,
es necesario abordar desafíos como la dinámica de los grupos y la necesidad de una facilitación eficaz para maximizar su potencial en diversos entornos educativos. Aun así, espero que os animéis a introducir los juegos de mesa en las aulas, para que podáis comprobar los beneficios que desarrolla en vuestro alumnado.
BIBLIOGRAFÍA
Vita-Barrull, N., Estrada-Plana, V., March-Llanes, J., Guzmán, N., Fernández-Muñoz, C., Ayesa, R., & Moya-Higueras, J. (2023). Board game-based intervention to improve executive functions and academic skills in rural schools: A randomized controlled trial. Trends in Neuroscience and Education, 33, 100216.
Estrada-Plana, V., Martínez-Escribano, A., Ros-Morente, A., Mayoral, M., Castro-Quintas, A., Vita-Barrull, N., & Moya-Higueras, J. (2024). Benefits of Playing at School: Filler Board Games Improve Visuospatial Memory and Mathematical Skills. Brain Sciences, 14(7), 642.
Fletcher, K., Wright, C. A., Pesch, A., Abdurokhmonova, G., & Hirsh-Pasek, K. (2024). Active playful learning as a robust, adaptable, culturally relevant pedagogy to foster children’s 21st Century skills. Journal of Children and Media, 18(3), 309-321.
Rauscher, A. (2018). Game-based learning: Teaching may require fun. Learning to Teach Language Arts, Mathematics, Science, and Social Studies Through Research and Practice, 7(1).
Teixeira, J. D. S., Angeluci, A. C. B., Prates Junior, P., & Prado Martin, J. G. (2024). ‘Let’s play?’A systematic review of board games in biology. Journal of Biological Education, 58(2), 251-270.
Tsai, J. C., Cheng, P. H., Liu, S. Y., & Chang, C. Y. (2019). Using board games to teach socioscientific issues on biological conservation and economic development in Taiwan. Journal of Baltic Science Education, 18(4), 634-645.
