La enseñanza de la lengua y la literatura en España

En noviembre de 2023, la Real Academia Española de la Lengua publica La enseñanza de la lengua y la literatura en España, con especial atención al uso, el conocimiento y el aprendizaje del español[1]. Más allá de las precisiones sobre la lengua y la literatura, nos interesa resaltar en estas notas las ideas generales que el documento expone sobre el hecho educativo.

[1]Documento accesible en la página web de la RAE: https://www.rae.es/noticia/la-ensenanza-de-la-lengua-y-la-literatura-en-espana-con-especial-atencion-al-uso-el-0

1. ¿Por qué La enseñanza de la lengua y la literatura en España, con especial atención al uso, el conocimiento y el aprendizaje del español?

El porqué es la respuesta a diferentes preocupaciones:

  • La relativa a nuestros estudiantes:
    • La percepción de carencias en el uso del lenguaje: comprensión, fluidez, riqueza léxica…
    • La percepción de la dificultad en crear hábitos lectores y de generar interés en la literatura clásica y moderna.
  • La relativa al diseño de los programas de estudios:
    • El papel menguante de las lenguas clásicas.
    • La transformación de los modelos didácticos.
    • El desconcierto en el profesorado sobre cómo abordar esos modelos y metodologías.
  • La relativa a la transformación de la sociedad y su efecto en las aulas:
    • La tecnología digital.
    • La diversidad creciente.
  • Los cambios legislativos

2. Las reflexiones de la RAE

Sobre los cambios legislativos. Abunda en la tesis, compartida por muchos, de que no tiene sentido y es inútil el continuo cambio de norma, que ciertamente conduce a una cascada de normativa autonómica y, por consiguiente, a continuos ajustes en los planes de los centros -”es difícil sustraerse a la opinión de que los legisladores se sienten relativamente ajenos al largo -cuando no tortuoso- sendero que ha de recorrerse desde la promulgación oficial de las leyes educativas hasta su aplicación efectiva en las aulas”-. Planteando un escenario ¿imposible hoy?: “no cabe duda de que una mayor cooperación entre los partidos políticos en la elaboración de las leyes educativas anularía la inevitable sensación de provisionalidad que invade desde hace décadas a profesores y alumnos”. Porque, realmente, “los proyectos educativos son armas parlamentarias”, “desconectadas… del quehacer cotidiano de los docentes y del funcionamiento de los centros educativos…”, planteando objetivos e ignorando los medios que habría que poner para conseguirlos. Por lo que, inevitablemente, habría que perseguir una legislación estable a medio y largo plazo, “se echa, pues, en falta un pacto de Estado sobre la educación que todos puedan asumir y respetar”.

Sobre las competencias y los contenidos. En su reflexión sobre la presunta oposición entre competencias y contenidos mantiene, por una parte, que “el enfoque competencial en que la enseñanza ha de transmitir modos de actuar y, en particular, criterios para decidir y formas de razonar y de expresarse, así como de manejar, ordenar y sintetizar informaciones. Pero la manera en que habitualmente se presenta dicho enfoque parece ocultar que la puesta en práctica de cualquier conocimiento solo es posible si este ha sido adquirido previamente… son [las competencias] los resultados naturales del dominio y de la maduración de los contenidos por parte de los profesores habituados a trabajar con ellos”.

Insiste en que, en los currículos, al enumerar competencias a menudo se están enumerando contenidos e, igualmente, en cómo la formación del profesorado no se adecúa a algunas de las exigencias  que van planteando las normas: “Tiene, pues, pleno sentido resaltar una vez más que el bienintencionado conjunto de aspiraciones que se despliega en las nutridas listas de competencias oficiales choca fuertemente con la realidad”.

Para concluir que “más importante que lograr que los docentes mejoren el conocimiento del conjunto de competencias que sus alumnos deben alcanzar es la necesidad de que mejoren su propia preparación técnica y profesional, y adquieran un conocimiento más profundo de sus respectivas materias. Las competencias surgirán de manera natural como destilación de todos esos contenidos, no como sustituto de ellos”.

Sobre el profesorado.

a) De su formación. Por cuanto es fundamental aunar el dominio profundo de la materia con el de las metodologías.

b) De su función, con un excurso sobre la relativización del conocimiento. El profesor conoce la materia que va a impartir, es experto en ella. Y, a la vez, el conocimiento, aunque en progreso continuo, no es relativo, ni mudable. “Existen conocimientos objetivos de literatura, de gramática o de ortografía, junto con otros muchos de filosofía, historia, geografía, biología o matemáticas, que el profesor debe dominar y los alumnos deben adquirir”. De donde se concluye que los profesores son más que guías y cuidadores, que no se tiene que aceptar ni dar por válido cualquier conclusión o afirmación a la que puedan llegar los alumnos. Pero la “presión burocrática” aleja a los departamentos de lo verdaderamente importante: el planteamiento de cada asignatura (“metodologías posibles, tipos de ejercicios que los estudiantes podrían resolver, formas de analizar los textos desde el punto de vista lingüístico y literario, nuevos manuales…”).

c) De los inspectores. Lo anterior, lo verdaderamente importante, no parece preocupar a los inspectores porque “lo consideran demasiado próximas a la ‘enseñanza de contenidos’”…

d) Del acceso a la Universidad. Muestra su preocupación, tanto por cómo la prueba determina la organización y contenido de las materias de 2º de Bachillerato como por la diferencia que hay entre las diferentes comunidades autónomas, así “sería de desear una mayor homogeneidad en los conocimientos que son objeto de evaluación en dichas pruebas”.

A continuación, el documento analiza problemas (que se refieren fundamentalmente a la lengua y literatura),  reflexiones sobre las causas y las posibles soluciones (de más amplio espectro).

Entre los problemas del alumnado, señalan:

  • Dificultades en la comprensión lectora.
  • Deficiencias en la redacción y en la expresión oral. Incluyendo narraciones, descripciones y argumentaciones.
  • Dificultades para ajustar el discurso a los diferentes contextos y grados de formalidad.
  • Carencia “de un acervo cultural propio”.
  • La aplicación del conocimiento del sistema lingüístico al uso de la lengua: “en términos generales, los estudiantes carecen de conciencia metalingüística”.
  • Por lo que, “los alumnos no son capaces de relacionar adecuadamente las formas con los significados”.

Las causas de esos problemas, ciertamente, serían de aplicación general, describiendo el contexto en el que se desarrolla la actividad educativa:

  • Deficiente experiencia lectora.
  • Dificultad en mantener la atención.
  • El dominio de lo simple, lo anecdótico, lo intrascendente[2].
  • Sustituir el razonamiento y la argumentación por la expresión de la impresión desargumentada.
  • La posibilidad de acceder a la información de forma instantánea, conduce a que se confunda con el conocimiento.
  • La naturalidad con la que se presenta como propio lo que se encuentra en las redes, la proliferación del plagio, el uso de herramientas (IA) que elaboran escritos y ensayos.
  • Los modelos sociales que hacen valorar más el éxito que el conocimiento, éxito para el que no parece haber sido necesario lo que se exige en el escenario educativo.
  • La aparente repetición de contenidos, que siempre se está estudiando lo mismo y no parece que haya avance y profundización.
  • Las orientaciones teóricas para el desarrollo de las programaciones.
  • La dificultad de una escuela en la que entran todos y que no tiene medios para atenderlos en sus diferencias.

Para lo que señala diferentes vías de solución (unas más centradas en la lengua y literatura y otras de alcance más general):

  • Hacer propia de todas las materias la necesidad de usar adecuadamente el idioma.
  • Entrenar y practicar la escritura, redacción y expresión oral.
  • Mejorar el hábito de la lectura.
  • Usar estrategias metodológicas en las que desde lo cercano se alcance lo general.
  • Entrenar las argumentaciones.
  • Interesar al alumno más que pretender entretenerlo.
  • Poner en su lugar a las nuevas tecnologías, herramientas pero no fines en sí mismas.
  • Reflexionar sobre cómo evaluar al estudiante.
  • Posibilitar en los docentes la actividad investigadora acercando la Universidad a los profesores de educación secundaria.
  • Redimensionar los currículos, equilibrando la extensión y la profundidad.
  • Mejorando la formación del profesorado.
  • En el ámbito de la política educativa. “Estimamos, finalmente, que las autoridades educativas deberían mostrar una mayor implicación en el largo proceso que los docentes han de afrontar para llevar a la práctica los extensos listados de competencias que aquellas enumeran”.

En definitiva, una reflexión pertinente y de interés, que insiste en remedios ya ampliamente reivindicados por diferentes colectivos y cuyos análisis y propuestas deberían ser detenidamente co


[1]Documento accesible en la página web de la RAE: https://www.rae.es/noticia/la-ensenanza-de-la-lengua-y-la-literatura-en-espana-con-especial-atencion-al-uso-el-0

[2]A raíz de lo cual hace una interesante anotación sobre la ludificación de la enseñanza: “como es lógico, han de ser bienvenidas esas estrategias pedagógicas si se demuestra que sus resultados son positivos, pero en cierta forma vienen a ser la consecuencia natural de una apreciación relativamente nueva: el considerar el aprendizaje como una experiencia que ha de ser abordada a través del juego, en lugar de como un proceso que exige atención, concentración y esfuerzo”.

[2]A raíz de lo cual hace una interesante anotación sobre la ludificación de la enseñanza: “como es lógico, han de ser bienvenidas esas estrategias pedagógicas si se demuestra que sus resultados son positivos, pero en cierta forma vienen a ser la consecuencia natural de una apreciación relativamente nueva: el considerar el aprendizaje como una experiencia que ha de ser abordada a través del juego, en lugar de como un proceso que exige atención, concentración y esfuerzo”.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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