Cada vez que observo el color azul, mi cabeza viaja a momentos entrañables e inolvidables. Es inevitable no pensar en la enseñanza y experiencias que me han regalado mis pequeños corazoncitos azules.
Actualmente, la prevalencia de alumnado TEA (Trastorno del Espectro Autista) está en aumento en las aulas, pero sigue existiendo mucho desconocimiento para dar una respuesta educativa de calidad. En ocasiones, en el argot cotidiano, escuchas frases del tipo «los autistas están en su mundo», «los autistas no pueden estar en clases normales», «los autistas ni sienten ni padecen» y muchas más aberraciones de esta índole.
Cuando llegan a mis oídos, me pregunto ¿qué es la normalidad?, ¿qué mundo? Que yo sepa solo existe uno, ¿cómo que las personas TEA no tienen emociones? ¡Son personas!
Con breve inciso lo que pretendo transmitir es la necesidad imperante de conocer a las personas que están en el espectro, fundamentalmente desde el ámbito educativo, ya que debemos intervenir con dinámicas y recursos dirigidos a la participación activa de todo el alumnado TEA.
De una manera resumida, según el manual DSM-V, el TEA es un trastorno del neurodesarrollo que se clasifica atendiendo a estas tres premisas:
Ayuda muy notable
Ayuda Notable
Necesita ayuda
El alumnado TEA muestra unas características propias del trastorno, que es muy importante que conozcamos, ya que con esta información podremos diseñar y diversificar las estrategias y recursos del aula.
Entre sus principales características, veo necesario señalar las siguientes:
Dificultades en la comunicación e interacción social.
Dificultades en los hábitos de autonomía.
Rituales y movimientos estereotipados.
Inflexibilidad mental.
Intereses restringidos.
Hipersensibilidad o hiposensibilidad hacia estímulos del entorno.
Dificultades en las transiciones.
Conociendo de esta forma general los principales rasgos del alumnado TEA, nuestra obligación como docentes es diseñar e implementar una respuesta educativa acorde a estas características, siendo la metodología TEACCH la estrella de este escenario.
Corrían los 70 cuando el Doctor Eric Shopler diseñó este sistema de trabajo estructurado con el objetivo de prevenir la institucionalización innecesaria de las personas en centros asistenciales. Aunque esta metodología suele usarse de manera más relevante en aulas específicas y centros de educación especial, ofrece muchos beneficios en las aulas ordinarias. De hecho, suele estar muy presente en la etapa de Educación Infantil.
La metodología TEACCH debe responder fundamentalmente a tres dimensiones:
– El espacio.
– El tiempo
– Los sistemas de trabajo.
ESPACIOS
Cuando nos referimos a esta dimensión tenemos que tener en cuenta que en el aula debe existir:
· Estructuración del contexto, es decir, zonas que aporten al alumnado seguridad y confianza.
· Zonas señalizadas que fomenten la autonomía.
· Zonas asociadas a diferentes actividades (trabajo en mesa, mesa de luz, rincón de la calma…).
TIEMPOS
En esta dimensión es muy importante trabajar la gestión del tiempo a través de relojes visuales, señales luminosas o cualquier estrategia destinada para ese fin. El objetivo es favorecer la autonomía del alumnado en el control y desarrollo de sus actividades.
SISTEMAS DE TRABAJO
Esta última dimensión hace referencia al tipo de actividades que deben plantearse al alumnado para conseguir un desarrollo óptimo de todas sus capacidades. Entre ellas, destacar como las más importantes:
– Actividades basadas en el aprendizaje sin error.
– Actividades con límites definidos y apoyos visuales (qué hago antes, durante y después de cada tipo de actividad).
– Actividades para trabajar rutinas. Especial importancia el uso de la agenda, para la anticipación y disminución de frustraciones.
– Actividades manipulativas y sensoriales.
En las escuelas, la atención educativa del alumnado TEA, y de todo aquel con diversidad funcional, debe basarse en un modelo de enseñanza que atienda a todas las capacidades y potencialidades, logrando una inclusión real y minimizando las barreras físicas, sensoriales, cognitivas y culturales que puedan existir en el ecosistema escolar. Para ello, El DISEÑO UNIVERSAL DE APRENDIZAJE (DUA), con sus tres principios a la cabeza, es un buen aliado para:
· Proporcionar múltiples formas de Implicación (el porqué del aprendizaje).
· Proporcionar múltiples medios de Representación (el qué del aprendizaje).
· Proporcionar múltiples medios de Acción y Expresión (el cómo del aprendizaje).
Se acerca el 2 de abril, “Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo”, donde corazones azules, globos y puzles inundarán los centros educativos y las redes sociales. Pero el TEA no se debe limitar a “posturear un día” y a obviarlo el resto del año.
“Confianza, empatía y amor son los tres pilares que sustentan los cimientos en la intervención con el alumnado TEA”.
BIBLIOGRAFÍA
· American Psychiatric Association, Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM5. 5ª.ed.Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2014.
· Elizondo, C. (2022): “Neuroeducación y DUA: Una propuesta práctica para el aula inclusiva”. Ed Octaedro. Barcelona.

