“RECICLANDO BASURA EDUCATIVA”

“RECICLANDO BASURA EDUCATIVA”

Puede que este artículo me cree muchos enemigos a mí alrededor, pero creo que el mayor enemigo, ya convive conmigo y no es otro, que el enfrentarme cada día a la decadencia de la Educación.

Intento pensar en positivo y a veces incluso lo consigo, pero me doy de bruces con la realidad. Cada día veo a cientos de personas que hacen de la escuela y de la infancia una mercancía cuya riqueza se traduce en likes y en seguidores; una educación que abandona a la deriva a los verdaderos protagonistas que solo ofrecen su imagen, como si de una marca se tratara. Millones de consejos, propuestas sin contrastar, indicaciones e incluso, afirmaciones rotundas de aspectos que no se molestan ni en verificar y que en muchos casos son contraindicaciones para un desarrollo sano, equilibrado y respetuoso para nuestro alumnado. Verdaderos influencers que por tener millones de seguidores en tik tok o Instagram y decir chorradas diarias entre risas y bromas, están haciendo mucho daño a lo que es la verdadera esencia del arte de enseñar, de guiar, de apoyar, de conducir, de acompañar…personas.

Estoy empezando a entender que debemos reciclar no solo basura orgánica, plásticos o vidrio, sino que quizás sea urgente reciclar el sentido de nuestra profesión y sacar la basura con la que convivimos.

Cualquier producto en educación es válido si lo abalan cuentas de redes que dicen ser expertas en algo y que casualmente, son expertas en todo; en mesa de luz, en psicomotricidad, en neurociencia, en proyectos, en vendernos motos y, sobre todo, expertas en hacer que dejemos de pensar y de crear, porque todo está comercializado. Pagamos a cambio de seguirles, adorarlas y darles mil veces a me gusta porque entre sorteos anda el aprendizaje.

Todo el mundo sabe de todo, pero nuestros niños y niñas cada vez saben menos. Creo que sería interesante que nos replanteáramos por qué y dejáramos de ofrecer producto fresco al escaparate sin cuidar la mercancía frágil que tenemos en el interior.

Ese material del almacén, de la retaguardia es el que realmente nos necesita. Ese material sensible que no recibe una educación emocional de calidad pero que seguramente esté en manos de quién da lecciones virtuales. Ese material que no tiene ni idea de cómo desenvolverse y que carente de autonomía, no sabe hacia dónde va, pero mientras comparte clase con alguien tecleando un móvil que está contando en directo o a través de un reel , estrategias para abordar la autonomía en infantil.

                El Plagio educativo es otra gran bolsa de basura que tenemos que tirar. Todo está inventado y pocas cosas son genuinas en los tiempos que corren, pero cuando nos quejamos de que nuestro alumnado cuando llega a secundaria y a niveles universitarios, copia, estamos perpetuando lo que nosotros hacemos, ya que recordemos que el aprendizaje más básico es por imitación, eso sí, siempre desde el respeto.

Es terriblemente doloroso ver que la gente que dice llamarse maestro o maestra o profesor o enseñante, copia sin respetar las autorías y se aprovechan de ese descomunal número de seguidores, para adjudicarse méritos que no les corresponden y además con la osadía de dar las gracias por algo que no es de creación propia.

Si copias, si adaptas, si ajustas o reestructuras un proyecto, una idea, una experiencia o una actividad, referencia a quién te inspiró, nombra a quien te contó o compartió contigo desde la más absoluta generosidad.

No podemos usar la excusa del olvido o del no lo había visto para explotar y lucrarte de algo que alguien te regaló desde la humildad.

Se nos va la vida adjudicándonos constructos fantásticos, despreciando así a grandes referentes como KilPatrick, Montessori o Decroly. Reescribiendo sus logros sin respeto y humildad y sin entender que no se puede educar ni transformar desde la ignorancia de sentirse grande sin serlo.

Es un regalo vital cuando das vida a la idea de otra persona sin olvidarte de que fue tu referente, de que te regaló su luz. Es maravilloso el sentimiento de agradecer y de poner en tu voz el nombre de quien te ayudó. La paz interior que experimentamos cuando agradecemos, es infinita.

¿Y qué decir de la cantidad de escritores y escritoras que de pronto llenan las editoriales? porque ahora todo el mundo tiene vocación de escribir, de contar, de publicar artículos, de expresar…así sin más, sin antecedentes, sin que jamás les haya hecho falta.

La cuestión es que ahora si publicas libros, artículos, cuentos…pues cumplimentas tics …ya cada cual sabe para qué.

Escribir se siente, no se fuerza, emana sin más, con la realidad de quien siempre escribió diarios, cuentos, teatros… desde la infancia y que jugaba a ser contador de aventuras, contador de vida desde los orígenes de sus propios recuerdos.

Cuando me enfrentó a cuentos con 3 palabras o una frase, páginas llenas de ilustraciones con historias sin sentido, me pregunto qué está pasando, qué tipo de futuro le estamos dejando a nuestros niños y niñas, en qué lío social les estamos metiendo.

Cuentos sin cuentos, superficialidad y necesidad absurda de brillar sin esa luz natural que te hace faro sin buscarlo.

La digitalización de vida y por ende de la escuela, es otra bolsa de basura a reciclar. Mundos de cristal y mentira que no dicen nada, que nos aíslan del resto de seres que nos rodean, que nos ofrecen violencia gratuita y valentía detrás de una pantalla, que no nos entrena en el cuerpo a cuerpo, que desvirtúa lo que es en s, í el funcionamiento del mundo real.

Deberíamos firmar contratos en las escuelas para DIGIEMOCIONALIZARLA, para que nunca jamás un papel esté por encima de una persona, para que un proyecto educativo ampare a la infancia y pro encima de todo, estén LAS PERSONAS.

Tenemos que rescatar la escuela del DAR, DEL AMAR, DEL BESAR, DEL ABRAZAR, DEL EMOCIONAR, DEL DESPERTAR, DEL INVENTAR, DEL VOLAR… y la escuela del ER, La del QUERER, DEL ESTREMECER, DEL ENTERNECER, DEL PERTENECER, DEL SER, DEL QUERER…La escuela por y para la vida. 

Pero la Educación carga con basura que es la que más apesta, la que nos hace cómplices ante el bullying, ante esos comportamientos que la institución sigue negando y que como resultado nos regala la friolera suma cada vez más grande, de una salud mental tocada y hundida. Estamos siendo cómplices del derrumbe emocional de nuestras generaciones más próximas, arrebatándoles el derecho a una vida digna.

A esto le sumamos la indiferencia política, la indiferencia entre los mismos maestros/as que, si no les toca de cerca el caso, lo definen y sentencian como sobreprotección, exageración y cierran el caso. Personas que hablan sin criterio, sin experiencia y sin ahondar en lo que verdaderamente está pasando.

Los estudios que nos ofrecen son tremendamente abrumadores, nuestra infancia y nuestra adolescencia, están perdidos, sin rumbo, tristes y ahogados en una soledad digital terrible.

Es importante parar y ponernos frente a frente ante una escuela decadente, promotora de vacíos y con un proyecto de desarrollo sin objetivos vitales, sin horizonte social definido, sin futuro real ni raíces de vida.

Reflexionemos y preguntemos a nuestro niño interior si era esto lo que queríamos para nuestro futuro y si es esto lo que queremos  …

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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