Familia y Escuela: La educación parte desde casa

Al convertirme en madre y ser a su vez maestra, me he podido dar cuenta de la gran importancia que tienen las familias dentro de la Escuela.

Y es que, en el colegio los niños aprenden muchas cosas junto a compañeros y profesores y se les abre todo un mundo nuevo lleno de posibilidades y aprendizajes maravilloso que les hace formarse como mejores personas y futuros ciudadanos para el día de mañana pero cada vez tengo más claro que la educación sin duda alguna, parte desde casa.

El entorno que rodea a cada alumno y alumna es primordial a la hora de realizar un seguimiento real de dicho aprendizaje y es que, a cada niño o niña le rodean unas circunstancias diferentes en su día a día que le hacen ser y desarrollarse de una manera diferente tanto en casa como fuera de ella, en este caso en la escuela, ya que no todos se comportan igual.

Y si a esto le añades la personalidad que se va forjando cada individuo, tenemos que tener claro que en nuestras aulas existe una gran diversidad que merece la pena ser tenida en cuenta a la hora de realizar nuestro trabajo diario.

Por todo ello, la familia y la escuela son dos mundos llamados a trabajar en común con unos mismos objetivos.

Tanto la familia como la escuela son dos contextos que forman un papel fundamental en el desarrollo de los niños y los jóvenes. La familia es el primer contexto socializador y el espacio donde los alumnos adquieren los valores, competencias y modos relacionales que son fundamentales para una adecuada inserción social pero la escuela es el lugar en donde se aprenden a regular y a canalizar dichos valores, competencias y modos relacionales.

Y es que, los padres somos los actores principales en el proceso de educación y formación de nuestros hijos. Educamos a través del ejemplo y los niños aprenden por imitación, observación a los padres, conductas y actitudes. Además, inculcamos valores que son importantes para el desarrollo integral de nuestros pequeños.

Por todos estos motivos, es imprescindible seguir fomentando espacios y lugares de encuentro como las escuelas de padres o reuniones informativas en las que los padres estemos involucrados en la enseñanza de nuestros hijos y poder tener a su vez un contacto directo con la escuela en todo momento de manera más personal para ir realizando un seguimiento del proceso de enseñanza aprendizaje de cada alumno y alumna.

También estaría genial seguir fomentando que los padres podamos participar no sólo de desfiles o festivales si no de actividades internas, realizando proyectos sobre las profesiones de las familias, cuentacuentos con estas, excursiones u otras actividades que nos hagan estar más cerca de nuestros hijos e hijas y a ellos de nosotros y vinculando así a las familias en la enseñanza de nuestros alumnos y alumnas.

Además, una buena interacción entre la familia y la escuela le ofrece al contexto escolar un carácter de familiaridad y seguridad en el que tanto padres, alumnos como profesores pueden ser partícipes y disfrutar de dicho espacio juntos de manera única, segura y divertida.

Hay que observar a su vez que trae el niño de la familia, su desarrollo emocional y desarrollo conductual para llegar a la conclusión de que hay conductas que tenemos que modificar, conductas que incrementar y conductas que hay que reforzar como profesionales de la educación.

Finalmente, de todo ello se extrae que familia y escuela deberían y deben actuar siempre a la par para satisfacer las necesidades que expresa el niño o niña y es que la familia es y será siempre la primera escuela de las emociones  de nuestros alumnos y alumnas.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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