Estatuto de la Función Pública Docente I

La aprobación de un Estatuto de la Función Pública Docente es una cuestión que se arrastra, prácticamente desde el inicio de la Transición Democrática.

La primera cuestión a debatir es su ámbito territorial.

No parece lógico que cada territorio del Estado Español defina qué entiende por Función Pública Docente. El contenido de una profesión, sus funciones y características definitorias son algo que debería trascender de interpretaciones. Es una definición, un concepto.

Otra cosa es determinar el contenido de esa función pública. En este terreno ya caben distintas interpretaciones. Sobre todo qué debe incluir como rasgo general y que debe dejar para adaptarse a determinadas circunstancias.

Esta claro que en la actualidad y en España, esto no es una tarea fácil.

Son muchos los componentes que deberían formar parte del Estatuto. Algunos llevan años funcionando, con mayor o menor éxito (depende de quien lo mire). Otros ni siquiera se han desarrollado todavía, a pesar de algún que otro tímido intento que ha terminado con ellos en un cajón, esperando tiempos mejores.

A lo largo de varias entregas, iremos comentando los aspectos más relevantes. Empezaremos, en primer lugar,  por intentar definir qué es la función pública docente.

Resulta evidente que la misión de educar a nuestros menores y jóvenes recae, directamente, sobre dos pilares esenciales: la familia y la escuela. Si bien en el campo de la familia la figura esencial que va a desempeñar las labores educativas y sociales son los padres; en el caso de la escuela, el sujeto clave de formación es el profesorado.

Para poder analizar la situación que los docentes están viviendo en la actualidad, es preciso que realicemos una aproximación a las funciones esenciales que ha de cumplir y que desarrolla en la actualidad, así como de igual forma es preciso que prestemos una atención especial a aquellos factores que, de una manera u otra, están condicionando la práctica docente e irrumpiendo en el buen desarrollo de la formación.

Pero no debemos olvidar que el docente no es un mero transmisor de conocimientos, sino que además es un fuerte agente socializador y que, a través de su docencia, transmite una serie de valores que van a calar, directa o indirectamente, en la formación de los más jóvenes.

En líneas generales, la Ley Orgánica de Educación establece que las diferentes funciones generales para los profesores, independientemente del nivel educativo en el que intervengan, son las siguientes:

a) La programación y la enseñanza de las áreas, materias y módulos que tengan encomendados.

b) La evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado, así como la evaluación de los procesos de enseñanza.

c) La tutoría de los alumnos, la dirección y la orientación de su aprendizaje y el apoyo en su proceso educativo, en colaboración con las familias.

d) La orientación educativa, académica y profesional de los alumnos, en colaboración, en su caso, con los servicios o departamentos especializados.

e) La atención al desarrollo intelectual, afectivo, psicomotriz, social y moral del alumnado.

f) La promoción, organización y participación en las actividades complementarias, dentro o fuera del recinto educativo, programadas por los centros.

g) La contribución a que las actividades del centro se desarrollen en un clima de respeto, de tolerancia, de participación y de libertad para fomentar en los alumnos los valores de la ciudadanía democrática.

h) La información periódica a las familias sobre el proceso de aprendizaje de sus hijos e hijas, así como la orientación para su cooperación en el mismo.

i) La coordinación de las actividades docentes, de gestión y de dirección que les sean encomendadas.

j) La participación en la actividad general del centro.

k) La participación en los planes de evaluación que determinen las Administraciones educativas o los propios centros.

l) La investigación, la experimentación y la mejora continua de los procesos de enseñanza correspondiente.

Como podemos comprobar, las 12 funciones descritas abarcan prácticamente todas las relaciones posibles entre alumnado y profesorado. Analizaremos una por una estas funciones para tratar de determinar el papel del docente en las mismas.

La programación de las áreas, materias y módulos que tenga encomendados es tan obvio que no necesita más explicación. Es la tarea previa de cualquier profesional.

Sin embargo, debemos compartir esta programación, en primer lugar, con el alumnado, para que conozca el camino que seguiremos y las actividades que nos proponemos realizar.

De esta forma podrá ir planificando las necesidades futuras.

Tambien debemos comparir esta información con las familias, sobre todo en las edades tempranas. Son los responsables familiares quienes deben conocer con antelación las actividades que nos proponemos realizar y, sobre todo, los medios que necesitaremos para llevarlas a cabo.

La programación debe ser fruto de un acuerdo previo del Claustro, que determinará sus líneas fundamentales.

No se trata únicamente de establecer un calendario de actividades a llevar a cabo. También hay que establecer la metodología que utilizaremos. El Equipo Docente encargado de la atención de un grupo concreto debe utilizar la misma metodología en todas sus actuaciones. Este asunto no es baladí.

La coordinación del Equipo Docente, que recae en el/la tutor/a del grupo es de vital importancia y debe dotarse de la autoridad suficiente para impedir que cada miembro vaya por su lado.

Por lo tanto, la figura de la tutoría de grupo debería ser el primer escalón a regular, ya que comporta la coordinación del alumnado, las familias y el profesorado que actua en el grupo. Es decir, es la base sobre la que se asienta todo el proceso educativo.

Este será el primer escalón de promoción horizontal y deberá dotarse de un incentivo económico mucho más elevado de lo que está actualmente. Cifras que van desde los 20 a los 40 € mensuales no es que sean ridículas, es que son ofensivas. Demuestran la poca importancia que se da a uno de los cometidos más importantes del proceso de aprendizaje.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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