El papel del docente como regulador del aula.

Modelos y fundamentos científicos

Ana Lucía García Rodríguez

Estudiante del grado de Primaria

anagarrod92@gmail.com

Cristina Senserrich Montals

Estudiante de grado de Primaria

fotografiasinfronteras@gmail.com

Francesc Vicent Nogales Sancho

Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación

Universidad Europea (Madrid)

Maestro de Primaria – Colegio San Enrique (Quart de Poblet, Valencia)

francesc.nogales@universidadeuropea.es

Resumen

Este trabajo colaborativo indaga sobre la importancia del papel del tutor en el aula y el poder de las emociones en la etapa de Primaria. A partir de la evolución de la educación, viniendo de un modelo punitivo, hemos sido inspiradas por otros modelos y otras formas de educar que fomentan el desarrollo integral del ser humano. A continuación @presentamos el ejemplo de un tutor de referencia internacional, Toshiro Kanamori, de una escuela de Japón y fundamentos científicos que respaldan que las acciones realizadas tienen un efecto positivo en el alumnado.

Palabras clave: Toshiro Kanamori, emociones, gestión del aula, acción tutorial.

Abstract

This partnership research is about the mentor importance in the classroom and the power of emotions in the Primary School. Observing the evolution of the education, where we come from  the punitive model, we got inspired from other models and another ways of education that promotes the integral development of the human being. We like to introduce an example of a mentor with international reference, Toshiro Kanamori, from a Japan school and all the scientific research that supports the positive benefits of all his actions in the classroom.

Keywords: Toshiro Kanamori, emotions, classroom management, tutor responsibility.

Introducción.

La educación ha ido evolucionando, las leyes educativas se han ido actualizando acompañando el contexto histórico y político que hemos ido viviendo. Desde modelos punitivos no hace tantos años atrás, hasta los actuales modelos restaurativos que se empiezan a vivir en las aulas. Hemos observado la necesidad de la buena gestión del aula y la importancia del papel del tutor en la misma. El docente deja una huella de por vida en cada niño o niña. Según el docente y su labor puede favorecer o entorpecer en el aprendizaje del alumnado.

La importancia del rol del docente como gestor del aula

El desarrollo integral de cualquier ser humano, se construye a través de varios factores: emocional, físico, cognitivo y social. A medida que crecemos nos vamos desarrollando y construyendo como personas. De esta manera, no podremos basar la educación y el aprendizaje de nuestro alumnado buscando como única meta el desarrollo cognitivo, olvidándonos de la parte emocional o cualquiera de los otros factores que integran el desarrollo humano.

Por ejemplo, para que nuestro alumnado pueda desarrollarse cognitivamente, primero debe tener una base emocional estable. Ya hace más de 2000 años Platón enunció la cita “todo aprendizaje tiene una base emocional”. Hoy en día, estudios de neurociencia y psicología respaldan esas palabras. Los estados emocionales negativos activan en la amígdala la liberación de adrenalina, noradrenalina y cortisol. Y ello tiene “un efecto nocivo sobre el aprendizaje y la memoria, bloqueando el proceso cognitivo, y pudiendo suponer, si el estrés se prolonga en el tiempo, incluso el deterioro de las neuronas del hipocampo, estructura que resulta esencial para adquirir conocimiento” (McEwen y Sapolsky, 1995). Las emociones van directamente ligadas a la parte social, fuera y dentro del aula, lo que nuestro alumnado vive en casa, como por ejemplo, situaciones de estrés, separaciones, violencia, etc. Como lo que el alumnado vive dentro del centro, su relación con los docentes y/o su grupo de iguales, situaciones de bullying, por ejemplo, tienen un impacto importante en nuestro alumnado y, por tanto, repercute en la gestión del aula. Teniendo en cuenta estas posibles casuísticas, para el desarrollo integral de nuestro alumnado, somos los docentes los que debemos tener estabilidad emocional, poder expresar las emociones, tener herramientas para la resolución de conflictos…

La gestión del aula, entendida como uno de los ámbitos competenciales a desarrollar por el profesorado como garante de éxito en los procesos de enseñanza y aprendizaje (Ribota, 2020) es una tarea compleja y dinámica que requiere de la reflexión, la planificación y la innovación por parte del docente. Una buena gestión del aula contribuye a crear un clima positivo que favorece el aprendizaje y la convivencia de todos los miembros de la comunidad educativa. Para ello es importante crear un ambiente de aprendizaje que favorezca la participación, la motivación y la cooperación entre los estudiantes. Esto se consigue diseñando actividades variadas, significativas y adaptadas a las necesidades de todos y todas las integrantes de la clase. También debemos establecer normas y rutinas claras, coherentes y consensuadas, con las que poder regular el funcionamiento del grupo y la interacción con el docente. Sin olvidar que queremos que nuestro alumnado quiera hablar con nosotros y expresarse, por lo que es igual de importante utilizar estrategias de comunicación efectivas que promuevan el diálogo, la escucha activa, la retroalimentación y la resolución de conflictos. Y por último tener en cuenta, como hemos dicho antes, que esto es un proceso complejo y siempre lleno de matices, por lo que sería conveniente evaluar de forma continua nuestro rol y las actuaciones que estamos llevando a cabo para gestionar nuestra aula y realizar los ajustes necesarios para mejorar la calidad educativa.

La gestión del aula en el pasado

Vamos a remontarnos a algunos años atrás para poder hablar con perspectiva de la evolución de la orientación tutorial a nivel educativo según la evolución de las leyes de nuestro país. A partir del 1990 nacieron en España las primeras leyes sobre la orientación educativa, de la Ley Educativa de la LOGSE.

A pesar de que la LOGSE empezó a definir las funciones de la acción tutorial, tenía graves deficiencias que afectaban a los derechos básicos de la persona, por ello, durante esos años hubo muchas manifestaciones para mejorar la nueva ley educativa.

Cierto que la ley decía “dispondrá de los profesionales, los recursos y las adaptaciones y diversificaciones curriculares necesarias para que los alumnos puedan alcanzar los objetivos educativos establecidos con carácter general para todos los alumnos” (Ley Orgánica 1990 LOGSE). Pero, por otro lado, de la ley a la práctica había un gran abismo. En aquella época había casos de castigo si a algún alumno le costaba leer la pizarra y se distraía por ello, cuando en realidad era una dislexia no diagnosticada. En las escuelas todavía carecían de diagnósticos, adaptaciones, o acompañamientos específicos. La LOGSE hablaba de la educación obligatoria hasta los 16 años, la nueva reforma del curriculum, etc. Todo de forma muy genérica.

Mientras tanto, las vivencias en el aula, tanto en escuela pública como concertada, solían ser con un modelo de disciplina punitiva. El motor del aprendizaje y del cumplimiento de las normas de convivencia, era siempre el castigo o la sanción. Las distracciones penalizadas a tiro de tiza en la cabeza o correcciones a tirón de oreja. Expulsiones fuera del aula, a día de hoy ilegal. O pasar la hora de pie en un rincón. La motivación no era el motor del aprendizaje, sino el miedo. El miedo al suspenso, el miedo a repetir curso. Había mucha presión por el aprendizaje cognitivo, aprenderlo todo de memoria, aprobar los exámenes… No importaba aprender, lo importante era estudiar y obtener un número que representase tus conocimientos. Un ‘8’ te convertía en un buen alumno a pesar de no tener habilidades sociales, de trabajo en equipo, de espíritu crítico, etc. Las emociones eran tapadas: ‘No llores’. Los conflictos no eran mediados ni solucionados, simplemente eran sancionados con castigos.

A pesar de la época que fuimos educadas, el modelo punitivo como modelo ejemplar de resolución de conflictos, pero siempre ha habido algo que ha marcado la diferencia en la convivencia del aula. Según el docente, podía existir alguna vivencia de modelo restaurativo. Por ejemplo, siempre ha habido docentes que a pesar de la época han dado importancia al diálogo.

De igual manera reconocemos que en aquel entonces no se le daba la importancia que tiene una buena gestión del aula, o por lo menos, el profesorado no contaba con las herramientas y/o la disposición necesaria para que este objetivo se cumpliese, así como saber que muchos de ellos no sabían hacerlo mejor, porque simplemente reprodujeron un patrón, la mayoría de docentes que impartían clases en la época de la LOGSE venían de la época de Franco, la postguerra, la dictadura, la opresión, etc.

De igual manera reconocemos que en aquel entonces no se le daba la importancia que tiene una  buena gestión del aula, o por lo menos, el profesorado no contaba con las herramientas y/o la disposición necesaria para que este objetivo se cumpliese, así como saber que muchos de ellos no sabían hacerlo mejor, porque simplemente reprodujeron un patrón, la mayoría de docentes que impartían clases en la época de la LOGSE venían de la época de Franco, la postguerra, la dictadura, la opresión, etc.

Con ello nos lleva a reflexionar, que no importa bajo qué ley te enmarques o qué tipo de pedagogía siga tu centro educativo, la vocación y la acción del tutor a nivel personal en el aula puede marcar una gran diferencia.

Mediación escolar.

Hoy en día sabemos la importancia de la formación docente y, sobre todo, de la autoeficacia de la que disponga dicho agente en la gestión del aula para potenciar el desarrollo integral de nuestro alumnado (González y Rodríguez, 2023).

Según estudios realizados por María Dolores Villena Martínez en 2016, dónde se analiza el papel de docente en el desarrollo de la competencia social de su alumnado, se explica que cuando un profesor muestra respeto por sus alumnos, por sus ideas, sentimientos y comportamientos, los alumnos tienden a asimilar el comportamiento del maestro como propio, demostrando la importancia de la figura del docente como modelo de comportamiento para nuestros alumnos.

Existe un consenso entre las cualidades que debe poseer un maestro para propiciar un ambiente de seguridad en el aula, el cual ayuda enormemente al desarrollo integral del alumnado, como son una personalidad positiva, autoridad, empatía, paciencia y, en último término, equilibrio personal.

Para ello es conveniente que muestre heteroasertividad, entendida como la capacidad para entender y respetar opiniones, deseos o sentimientos ajenos. Así como se demuestra que mostrando patrones de independencia y extraversión por parte del docente los alumnos perciben que éste se preocupa porque exista una relación de amistad entre ellos, cooperación y disfrute de trabajar con ellos.

Aunque son términos opuestos y formas diferentes de conducir nuestro aula, se entiende que son muy buenas estrategias para corregir algunas conductas y promover otras tantas, según se necesiten. Pero ambas influyen de manera positiva en la gestión del aula y teniendo mucha influencia en la prevención de dinámicas de acoso entre iguales, por ejemplo.

Gracias a la competencia de gestión del aula depende el éxito educativo de nuestros discentes, por la que, además, los docentes tendremos herramientas a nuestro alcance para fomentar la participación de los alumnos en su propio aprendizaje, prevenir situaciones de conflicto, así como facilitar la comunicación entre familia-escuela y, en definitiva, promover un buen clima escolar.

Para lograr este objetivo vamos a tener en cuenta los programas y proyectos de mediación escolar, los cuales han sido claves para optimizar la gestión del aula y prevenir situaciones de conflicto.

Según un estudio de Sara Ibarrola-García y Concha Iriarte es el profesorado mediador que se involucra en este tipo de estrategias quien se forma y se entrena en las habilidades necesarias y en las fases de la mediación para buscar las soluciones a los problemas. Los resultados de dicho estudio han evidenciado un cambio de percepción de los docentes hacia su alumnado y viceversa. Esto es importante señalarlo, ya que cuando los profesores se han involucrado con sus alumnos y han puesto en práctica la mediación escolar han percibido nuevos aprendizajes de tipo moral y socioemocional. Esto se traduce en un desarrollo de la empatía, una mayor autoconciencia emocional,

se han vuelto más flexibles y reflexivos, y se han involucrado más con su alumnado. Y lo que es más importante, se han visto modificados comportamientos por parte de los alumnos disruptivos al percibir una mayor comprensión y respeto por parte del docente, lo que ha conllevado a reducir las conductas inadecuadas y establecer unas nuevas con las que se han visto mejoradas las situaciones que antes se daban. En las conclusiones del estudio realizado por Sara Ibarrola-García y Concha Iriarte se puede leer: “……el profesorado se fija más en las necesidades socioemocionales de sus alumnos y percibe que ahora refuerza más los comportamientos positivos de los alumnos y proporciona más dinámicas para trabajar aspectos relativos a la convivencia.” (Ibarrola e Iriarte 2013).

En conclusión, y reflexionando sobre los artículos que hemos expuesto en este informe queremos comentar que el tipo de formación que recibes tanto si eres estudiante como si ya eres profesional docente influye a la hora realizar buenas prácticas para favorecer una buena gestión de tu aula. Pero coincidimos en que a pesar de poseer los conocimientos, si no tienes las aptitudes y actitudes como persona para que tus alumnos se sientan seguros en clase o perciban tu interés por ellos, para que se sientan parte del grupo y propiciar la cohesión de éste, no se consiguen la consecución de los resultados adecuados para garantizar un buen clima en el aula.

4. Un modelo para inspirar

Cómo conclusión tomamos como ejemplo un modelo para inspirar. Más allá de un método, más allá de una estrategia universal… No hablamos de una fórmula mágica que sea perfecta y que sirva para todo. Pero si nos inspiramos de una persona muy especial, un maestro entregado que daba vida a sus clases, independientemente de la metodología de la escuela; Un profesor que predicaba con el ejemplo, aprendía de sus propios errores, se preocupaba por sus alumnos, tenía una escucha activa de sus problemas y sus necesidades, y daba importancia a la observación de los conflictos y su gestión, dejando siempre espacio para que expresen sus sentimientos y puedan ser escuchados.

Basaba el aprendizaje a través de la curiosidad innata, trabajando de forma cooperativa, dando importancia a aprender disfrutando, pero al mismo tiempo dejando a cada alumno que se exprese de forma individual, manteniendo el contacto con la naturaleza, conexión con nuestros propios cuerpos, la empatía, la espontaneidad, la felicidad como base para el desarrollo integral como seres humanos, y sobre todo ejercía un liderazgo con amor.

Su nombre, Toshiro Kanamori, murió hace 3 años, dejando en el mundo una huella para inspirarnos, un profesor de una escuela de Japón de la ciudad de Kanazawa, el cual no seguía una metodología específica, sino que era fiel a su sentir.

Actualmente, a todas las metodologías que él usaba les pondremos nombres: Aprendizaje basado en proyectos, educación socio-afectiva, educación en valores, buen clima de clase, gamificación, aprendizaje a través del juego, el contacto con las familias, etc.

En 2002, cuando fue grabado el documental ‘Pensando en los demás’, todavía estábamos muy lejos de todas estas metodologías tal y como las conocemos a día de hoy, y mucho más en un país como Japón que vivía una educación muy estricta, pero a pesar de ello, el documental nos demuestra que una educación diferente es posible, que el desarrollo integral de las niñas y niñas es imprescindible para nuestro futuro en la sociedad actual y como la importancia del tutor para la gestión del aula es crucial.

Al fin y al cabo, no importa qué nombre le queramos dar a este tipo de metodología, lo importante es ser conscientes de qué necesidades tiene nuestro alumnado, y que podemos aportar nosotros. Y ser conscientes de la repercusión que puede generar no solo en cada niño o niña, sino en nuestra sociedad y en el futuro del planeta.

Referencias bibliográficas

Álvaro Marchesi (s/f) La LOGSE en la educación española. Breve relato de un cambio histórico. https://avances.adide.org/index.php/ase/article/view/681/651

Aránzazu Elizondo Moreno, José Víctor Rodríguez Rodríguez e Ignacio Rodríguez Rodríguez (2018) Revista de Didácticas Específicas. La importancia de la emoción en el aprendizaje. nº19, PP. 37-42

González-Mayorga, H., & Rodríguez Esteban, A. (2023). Autoeficacia en la gestión del aula en el profesorado de primaria y secundaria: variables predictoras y perfiles docentes. Aula abierta, 52(1), 71-801

Ibarrola-García, S., & Iriarte Redín, C.  (2013). La influencia positiva de la mediación escolar en la mejora de la calidad docente e institucional: percepciones del profesor mediador. Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, 17(1), 367-384.

Innova Schools Colombia, (9 de Marzo de 2022). Desarrollo integral del niño en la educación inicial. https://blog.innovaschools.edu.co/desarrollo-integral-del-nino-en-la-educacion-inicial

LOGSE Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo, de 1990 https://www.boe.es/eli/es/lo/1990/10/03/1

Noburu Kaetsu (Director). (2002). Pensando en los demás (Documental). Producido por Japan Broadcast Corporation (NHK). https://www.youtube.com/watch?v=yNjSC6MI51E

Villena Martínez, M. D. (2016). Incidencia de las actitudes y personalidad del maestro en la conducta social de los alumnos: competencia social y clima social de clase [Tesis doctoral, Universidad de Granada]. Repositorio Institucional de la Universidad de Granada. http://hdl.handle.net/10481/43412

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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