Las funciones ejecutivas ¿qué son? ¿para qué sirven?

Muchas son las metáforas o símiles que se utilizan para explicar el rol de las funciones ejecutivas en nuestra vida. En este caso vamos a hablar del director de orquesta. Poneros en situación:  estamos en el teatro La Fenice en Venecia, para asistir a un concierto de música clásica. Una vez que estamos allí sentados, esperando a que empiece la actuación, nos planteamos las siguientes preguntas:

¿Quién es más importante para que todo salga bien en el concierto? ¿los músicos o el director de orquesta?

Evidentemente ambos son indispensables para poder disfrutar del espectáculo musical, ya que cada cada músico/a y cada sección deben de tocar de forma coordinada: sección de cuerda, sección de viento, sección de percusión, etc. Pero todo esto no es posible si no existe una figura que los coordine a todos (director/a de orquesta).

Ahora vamos a aplicar este símil al cerebro. Las diferentes secciones de la orquesta serían las distintas partes del cerebro y el director/a de la orquesta las funciones ejecutivas. Aquí la corteza prefrontal (funciones ejecutivas) recoge la información del resto del cerebro (impulsos, necesidades, emociones, pensamientos, etc.) y va a tomar una decisión. Esto es el FUNCIONAMIENTO EJECUTIVO.

Por lo que Portellano (2018) define las funciones ejecutivas como el instrumento que permite resolver problemas, gracias a la capacidad que tienen para planificar, iniciar, digerir y supervisar las conductas, con el fin de alcanzar metas.

Guerrero (2020) explica que las funciones ejecutivas son una de las características que nos diferencian de los animales y esto se debe a que la mayor parte de las funciones ejecutivas están dirigidas al futuro. Sin embargo, los animales no realizan conductas para obtener resultados futuros, a medio o largo plazo. Por ejemplo: los seres humanos organizamos las vacaciones con tiempo, cursamos estudios universitarios o tesis doctorales que implican un gran esfuerzo y tiempo o simplemente organizamos una compra semanal. Resumiendo, invertimos en tiempo y esto es exclusivamente humano.

Por otro lado, Guerrero (2020) aclara que se han llegado a identificar hasta 32 funciones ejecutivas. Haciendo un breve resumen, a continuación se explican las que más se suelen utilizar en los programas de intervención:

–       Control inhibitorio

–       Memoria de trabajo

–       Flexibilidad cognitiva

Esta agrupación de capacidades, las cuales están directamente vinculadas a la maduración de la corteza prefrontal, son indispensables para nuestra vida diaria e imprescindibles para el éxito académico y bienestar del alumno (Best et al., 2011). Estas habilidades se pueden entrenar y mejorar a cualquier edad, por lo debería ser una prioridad educativa trabajar con nuestro alumnado dichas funciones (Diamond, 2013).

EL CONTROL INHIBITORIO

Portellano (2018) la define como la capacidad que tenemos para dar una correcta respuesta a los estímulos que percibimos, dando lugar a la generación de nuevos patrones de conductas a la vez que se ignoran los estímulos que nos aportan información irrelevante.

Esta capacidad es igual de importante en el aprendizaje como en la capacidad excitatoria y la explicación es la siguiente: para aprender es fundamental una adecuada capacidad excitatoria para facilitar las conexiones entre redes neuronales, pero también es importante la capacidad inhibitoria para que el cerebro del niño adquiera y consolide cualquier aprendizaje. ¿Qué ocurre entonces si no existe un buen control inhibitorio? Pues que surge la dispersión, interferencias en la atención, dando lugar a que no se consolide el aprendizaje en el cerebro.

 Existe un buen control inhibitorio en el niño, cuando es capaz de mantener la atención en la actividad que está llevando a cabo sin distraerse (atención ejecutiva) como por ejemplo: una canción grupal, obra de teatro, construcción de bloques, andar sin que se le caiga un huevo de la mano… También es importante que los niños y niñas tengan tiempo para reflexionar (autocontrol).

LA MEMORIA DE TRABAJO

Esta función ejecutiva se define como la capacidad de almacenar temporalmente la información y su manipulación para poder realizar tareas cognitivas complejas, como pensar o aprender. Gracias a la memoria de trabajo, podemos llevar a cabo varias tareas diferentes prestando atención a todas ellas de manera activa (Portellano, 2018). Por ejemplo: vamos conduciendo y somos capaces de atender a las señales de tráfico, semáforos, escuchar música, hablar con el copiloto…

Cuando el niño presenta dificultades en la memoria de trabajo, no es capaz de pensar varias cosas a la vez o no es capaz de recordar lo que está escribiendo. Por eso, Marina y Pellicer (2015) sostienen que es muy útil para estos niños subrayar, apuntar lo necesario, clarificar objetivos de aprendizaje o desarrollar ciertas rutinas al leer o escribir.

Guillen (2016) explica que la narración de historias es una manera positiva de ejercitar la memoria de trabajo del alumnado, ya que se centra la atención durante períodos de tiempo prolongados y necesita recordar todo lo que va sucediendo. Y esto es debido a que cuando se les narra una historia, los discentes mejoran su vocabulario y el recuerdo de detalles. Aquí  hay que destacar la importancia del papel del adulto al narrar el cuento: con una entonación, con entusiasmo… en definitiva, la forma de hacer atractiva la narración de la historia  (Gallets, 2005).

LA FLEXIBILIDAD COGNITIVA

La flexibilidad cognitiva es la aptitud que tenemos para producir distintos tipos de hipótesis o tentativas para solucionar un problema en concreto. Una de las funciones psicológicas más relacionadas con esta función ejecutiva es la creatividad, ya que las personas creativas son muy flexibles, por eso se les ocurren tantas cosas y tan originales. Por lo tanto, queda claro que la flexibilidad cognitiva es lo contrario a la rigidez cognitiva (Guerrero, 2020).

Pero, ¿cuál es la diferencia entre una persona flexible y otra rígida, cognitivamente hablando? Las personas obsesivas, impulsivas y narcisistas suelen tener un patrón cognitivo muy rígido porque solo aceptan una única manera de afrontar los problemas. Es decir, siempre afrontan los problemas de la misma manera. Sin embargo, una persona cognitivamente flexible, valorará varias opciones antes de tomar una decisión.

Extrapolado a nuestra práctica educativa, cambiar cada cierto tiempo de actividad y adaptarse a las características de los nuevos ejercicios es una manera de trabajar la flexibilidad cognitiva.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Best J. R. et al. (2011): “Relations between executive function and academic achievement from ages 5 to 17 in a large, representative national simple”. Learning and Individual Differences 21, 327-336.

Diamond A., Ling D. S. (2016): “Conclusions about interventions, programs, and approaches for improving executive functions that appear justified and those that, despite much hype, do not”. Developmental Cognitive Neuroscience 18, 34-48.

Gallets, M. P. (2005). Storytelling and story reading: A comparison of effects on children’s memory and story comprehension (Doctoral dissertation, East Tennessee State University). 

Guerrero, R. (2020). Cómo estimular el cerebro del niño. Madrid: Ed.Sentir

Marina J.A., y Pellicer C., (2015). La inteligencia que aprende. Santillana Educación.

Portellano, J.A., (2018). Neuroeducación y Funciones Ejecutivas. 2ª Ed. Cepe.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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