¿Cómo mejorar nuestra práctica educativa a través de la Neuroeducación?

La Neuroeducación es la disciplina que estudia cómo funciona el cerebro durante el proceso de enseñanza y aprendizaje. También nos ayuda a los docentes a identificar los tipos de emociones que siente nuestro alumnado y, de esta manera, ayudarles a gestionarlas para evitar respuestas impulsivas. En resumen, la Neuroeducación ha llegado para ayudarnos a los docentes a mejorar nuestra práctica educativa y autores como Portellano (2018), explica que para mejorar nuestra enseñanza a través de la Neuroeducación, nosotros como docentes debemos de cumplir varios requisitos:

            1.- Debemos de tener una actitud mental abierta y receptiva, que ayude a modificar el sistema educativo, porque si se mantienen los mismos patrones de actuación, será difícil que se perciban cambios. Esto quiere decir, que gracias a la Neuroeducación existen evidencias científicas de cómo la práctica educativa influye en el cerebro de nuestro alumnado, y es una manera de decirnos a los docentes que lo estamos haciendo bien y además nos ayuda a comprender cómo nuestra forma de trabajar influye en el cerebro o por lo contrario, es una manera de hacernos ver que debemos de cambiar nuestra forma de trabajar porque ésta influye de forma negativa en el proceso de enseñanza y aprendizaje de nuestro alumnado.

            2.- Debemos de conocer y formarnos sobre las bases neurobiológicas para así poder entender los procesos del aprendizaje. Es necesario que conozcamos las etapas de desarrollo y de maduración que tiene el cerebro a lo largo de la vida escolar, ya que nos ayuda a comprender muchas de las actitudes y comportamientos de nuestro alumnado que a veces, está relacionado con el desarrollo cerebral.

            3.- Debemos de flexibilizar los criterios pedagógicos e introducir la hipótesis cerebral de la enseñanza. Es necesario conocer cómo aprende el cerebro y cómo debemos de adaptarnos a los diferentes ritmos de maduración cerebral de nuestro alumnado para, de esta manera, poder sacar lo mejor de ellos.

A partir de aquí, Portellano (2018) explica que si aplicamos los conocimientos neurocientíficos, podemos mejorar nuestra práctica educativa:
a)   La duración de las clases no deben superar los 40-50 minutos. La explicación es sencilla: la activación del cerebro es mayor si las tareas son breves y esto da lugar a que se interiorice mejor la información. Por lo que la duración de las clases debe de ser breve. Teniendo en cuenta nuestros horarios actuales de impartición de clases, deberíamos de emplear elementos disruptivos cada 15-20 minutos para poder mantener la atención por parte del alumnado. Aquí el recurso de las pausas activas puede ayudar, desde una perspectiva lúdica, a buscar la motivación del alumnado cambiando las rutinas del aula a las que están acostumbrados.

b) Diseñar las aulas desde la neuroarquitectura, rompiendo con la figura del docente como eje central dentro del aula. En la actualidad se están rediseñando las aulas dando importancia a los distintos espacios educativos, ya que esto favorece la atención y el aumento de la motivación.

c)    Actividad física aeróbica antes de comenzar las clases. Es una manera de aumentar los niveles de dopamina en el cerebro para facilitar el mantenimiento de la atención y la sensación de bienestar. La sugerencia que hacen los expertos es la siguiente: se debe de impartir las clases de Educación Física a primera hora, para mejorar el rendimiento académico del alumnado.

d)   Dar la importancia que se merecen a las asignaturas que fomentan la creatividad: música, artes plásticas o expresión corporal. La explicación es sencilla: la creatividad activa la liberación de las endorfinas en el cerebro, provocando el aumento de la motivación del alumnado. Desde la neurociencia se demuestra que aquellos niños y niñas que aprenden música, o que asisten a talleres de cerámica, teatro, pintura … son más receptivos a los aprendizajes “tradicionales” porque hay una activación armónica de su cerebro.

e)    Dar prioridad a la edad madurativa del alumno/a, anteponiéndola al currículum. Está claro que los contenidos que trabajamos en clase solo tienen en cuenta la edad cronológica del niño/a, sin tener en cuenta su proceso neuromadurativo.

f)     Utilizar estrategias multisensoriales para facilitar el aprendizaje, porque aprendemos a través de los sentidos. La neurociencia afirma que por cuantos más canales nos llegue la información, mejor se aprende.

g)    Descansar después de haber aprendido, intercalando periodos de aprendizaje mediante técnicas como la relajación. La neurociencia nos dice que por cada 45-50 minutos de clase se debería de disponer de 5 minutos de relajación y existen evidencias de que favorece la memoria a largo plazo.

h)   Potenciar el aprendizaje cooperativo: porque el trabajo por grupos mejora la inteligencia emocional consiguiéndose:

  • La involucración del alumnado en su propio aprendizaje
  • Potenciar la curiosidad
  • El alumnado se emociona por sus logros y metas

Referente al trabajo en equipo, existe explicaciones neurocientíficas que lo justifica:

–       Se produce la estimulación de las neuronas espejos, dando lugar al incremento de la empatía, la consolidación del sentimiento de apego hacia el grupo y el aumento de la motivación para aprender.

–      Se producen modificaciones en la actividad cerebral de los estudiantes: al trabajar en grupo se produce una sincronización en las ondas cerebrales. Esto quiere decir que todo el alumnado activa las mismas ondas cerebrales a la vez y según Dikker (2017), cuanto más se sincronizan los cerebros de los niños y niñas, valoran mejor lo que les enseña su docente.

BIBLIOGRAFÍA

Portellano, J.A., (2018). Neuroeducación y Funciones Ejecutivas. 2ª Ed. Cepe.

Dikker S, Wan L, Davidesco I, Kaggen L, Oostrik M, McClintock J, Rowland J, Michalareas G, Van Bavel JJ, Ding M, Poeppel D. Brain-to-Brain Synchrony Tracks Real-World Dynamic Group Interactions in the Classroom. Curr Biol. 2017 May 8;27(9):1375-1380.    

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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