Ángela Clemente Marín
Amo la docencia desde que tengo uso de razón. Puedo ponerme cursi y deciros que nací para esto, que es mi vocación, mi pasión y que no cejaré en mi empeño de mejorar “el arte de enseñar”.
Mi trayectoria profesional se remonta dieciséis años atrás. He tenido la suerte de experimentar la enseñanza desde diferentes prismas, pero fundamentalmente quiero centrarme en mi vivencia como especialista de Pedagogía Terapéutica y tutora de Educación Primaria.
La Educación Especial (prefiero llamarla “Educación Inclusiva”) es un pilar que todos los docentes deberíamos reforzar para comprender y atender a la diversidad.
Transcurría el año 2004. Era un verano sevillano como otro cualquiera, y yo cumplía mi sueño de niñez: ¡¡¡ya era Maestra de Educación Especial!!! A partir de aquí, no he dejado de crecer, de formarme, con el único propósito de trasladarle todo este aprendizaje a mis chicos y chicas, y también a sus familias.
Cuando eres especialista de PT, el compromiso para con los niños y niñas NEAE es absoluto. Te dejas la vida buscando cualquier estrategia posible para ofrecerles una enseñanza de calidad, equitativa e inclusiva. No se trata de una única receta, sino de combinar los ingredientes necesarios para servirle a cada comensal el plato que sea de su gusto. Expresiones como “todo el grupo tiene que ir al mismo nivel”, “si no alcanza curricularmente los objetivos no podrá promocionar” o “es que no se entera de nada”, siguen sonando desafortunadamente día a día en las aulas de nuestro país; verbalizaciones que un especialista de PT no se las plantea, porque toman la variabilidad como la norma y no como un aspecto aislado.
A lo largo de los años me he ayudado de todo tipo de estrategias, técnicas y recursos varios para que mi alumnado superase todas las barreras existentes, las cuales en muchas ocasiones son invisibles y patológicas. No quiero herir la sensibilidad de ninguna persona, pero ¿cuántas veces se nos han dirigido a los docentes de PT con frases como: “claro, eso puedes hacerlo porque tienes solamente dos o tres alumnos/as”, “estos recursos son geniales para tu aula; en una tutoría es inviable”,“como tienes tiempo puedes dedicarte a inventar y crear”? La lista es interminable.
Los docentes de PT somos cotutores, y como tal, debemos participar en todo el proceso educativo del alumnado susceptible de nuestra intervención. Nuestro papel no debe quedar relegado a buscar recursos, adaptarlos y trabajar de forma aislada con el alumnado NEAE (como tradicionalmente se ha pretendido). El horizonte es mucho más amplio: la coordinación y el asesoramiento deben ir de la mano en el ecosistema de cualquier centro educativo. La colaboración en la ingeniería del aprendizaje, la acción tutorial y en el proceso de evaluación deben ser pilares fundamentales.
Después de reflexionar durante varios años sobre todos los aspectos citados anteriormente, llegué a la conclusión que debía desempeñar el cargo de tutora de Educación Primaria para demostrar que todas esas inquietudes que rondaban mi cabeza podían aplicarse al aula ordinaria. Y así comencé mi aventura como tutora. La ilusión me invadía, y un gran desafío me esperaba: llegar emocionalmente y curricularmente a todos mis alumnos/as.
Un curso escolar duro y emocionante donde las dudas me asaltaban, pero la motivación me empujaba, haciéndome crecer en cada jornada. Mi aula era un gran caldo de cultivo, donde cada alumno/a era un ingrediente que necesitaba unos tiempos y procesos diferentes. Lo mejor de todo, es que al combinar todos los elementos obtendríamos un plato “gourmet”.
¿Son extensibles las estrategias de un especialista de PT al Aula Ordinaria? Mi respuesta es un SÍ contundente, y corroborado por los resultados obtenidos durante mi práctica docente. Muchos estaréis pensando en este momento que en el papel todo resulta muy bonito, e incluso dudaréis que sea verdad, pero os digo que la base de una Educación Inclusiva está en el cambio de mentalidad, desaprender para aprender y empatizar para enseñar.
Mi grupo de alumnado, mi tribu, veintidós personitas que me necesitan y a las cuales yo necesito, han demostrado con creces cómo la implicación emocional, las diferentes formas de representar la información y la variabilidad expresiva contribuyen a una educación de calidad.
¿Recordáis las expresiones que más arriba he citado cuando se refieren a los docentes de PT? Me tomo el atrevimiento de responder a algunas de ellas con evidencias:
- “Claro, eso puedes hacerlo porque tienes solamente dos o tres alumnos”.
Puedo hacerlo porque creo que otra escuela es posible, y porque considero que atender a las diferencias enriquece. En mi práctica docente como PT, he venido empleando diferentes recursos -llaveros, flipbooks y auto-instrucciones-, y debo decir que me han venido de maravilla. Como tutora siguen siendo parte de mi día a día, e intento, dentro de lo posible, proveer a mis chicos de todos ellos.
Dentro de la diversidad de mi aula, tengo diferentes perfiles:
- “Seño, no lo necesito.”
- “Maestra, me lo voy a quedar…por si acaso.”
- “Seño, ya no me hace falta. Te lo devuelvo.”
- “Profe, lo necesito para trabajar.”


Todo el alumnado tiene el mismo material, y cada uno en función de sus necesidades decide usarlo o no; el resultado es la ausencia de estigmatización y el respeto entre iguales.
- “Estos recursos son geniales para tu Aula de Apoyo a la Integración (AAI). En una tutoría es inviable”.
Los recursos del AAI se extrapolan fácilmente al Aula Ordinaria. De hecho, enriquecen la dinámica de clase. Vivimos en una sociedad donde estamos expuestos a mucha información, donde la capacidad atencional se ve mermada. Si trabajáramos con nuestros alumnos, desde pequeños, las funciones ejecutivas, todos saldrían beneficiados, no solamente aquel que presentase necesidades de apoyo educativo asociadas a algún trastorno o diversidad funcional.


- “Como tienes tiempo puedes dedicarte a inventar y crear”
El tiempo es común al especialista de PT y al maestro generalista de una tutoría. Las jornadas están establecidas por las correspondientes normativas de organización y funcionamiento. La clave está en cómo gestionar el tiempo y en las responsabilidades que le ofrecemos al alumnado.
En resumen, la figura de los especialistas de Pedagogía Terapéutica, debe empoderarse y aprovecharse como agentes de cambio en la inclusión educativa. Creo que todos los docentes deberían pasar por esta especialidad, porque solo así pueden llegar a entender lo grandioso de atender a la diversidad.
“El aburrimiento se apodera de la enseñanza si no hay diversidad en ella”
