La educación, con otra mirada.

En este número abordamos un perfil de docente, a veces, poco conocido. Son esos héroes y heroínas que aún sin capa, contribuyen a realizar verdaderos milagros. No hablamos de aulas, sino de hospitales y hogares; no nos referimos A la práctica docente atendiendo a currículo, sino a un acompañamiento en situaciones durísimas en las que el resultado va más allá del puramente “aprobado”. En este caso concreto, tengo la suerte de conocer personal y profesionalmente a la autora. Hemos compartido aula, inquietudes, dificultades y sueños a partes iguales, pero es una andadura que siempre estaré dispuesta a volver a compartir porque con ella es una suerte y un lujo.

LA ATENCIÓN EDUCATIVA DOMICILIARIA PARA EL ALUMNADO EN SITUACIÓN DE ENFERMEDAD

         Es el momento de que se ha diagnosticado una enfermedad y debemos hacerle frente.

Como sabemos las familias pasan por muchas fases desde el shock inicial, rabia, negociación, tristeza, aceptación y puesta en marcha.

Analicemos la situación 0 de un alumno que atraviesa por una enfermedad.

SITUACIÓN 0
DEBILIDADESAMENAZAS
Situación de enfermedad: debilidad física y mental. Temporadas en el hospital o en el domicilio.Vulneración personal y familiar.Aislamiento social
FORTALEZASOPORTUNIDADES
Mayor empatía con otras personas.Superación personalFamilia y/o tutor legal como punto de apoyoEscuela, maestro/a de AED y socializaciónConocer  ONGs e instituciones locales.Conocer a alumnado con casos similares en el hospital y al final siempre acaban siendo amigos.  

La atención educativa domiciliaria garantiza el derecho a la educación del alumnado enfermo desde segundo ciclo de infantil, educación Primaria y Secundaria.

¿Cuáles son mis derechos como alumno/a que atraviesa una enfermedad?

A continuación describiremos los derechos garantizados por el actual  sistema educativo español.

1.Todo niño y adolescente enfermo tiene derecho a recibir atención educativa, tanto en el hospital como en su domicilio. El derecho a la educación viene garantizado en el artículo 27 de la Constitución española, como un derecho y un deber del ciudadano.

2. Continuar con su formación escolar durante su permanencia en el hospital. La atención educativa domiciliaria se lleva a cabo cuando hay un informe médico que así lo aconseja y el tiempo estimado es superior a un mes. La familia lo solicita al centro y este lo tramita al Equipo Técnico Provincial de Orientación Educativa y Profesional de la Delegación Territorial de Desarrollo Educativo y Formación Profesional y de Universidad, Investigación e Innovación de cada provincia.

 En el caso de las aulas hospitalarias están los maestros disponibles en el aula del propio hospital aportando toda clase de recursos, o llevando a cabo la labor docente en la misma habitación donde el alumno/a está ingresado

3. La escuela como ente normalizador de la vida.  La pena no dignifica a nadie. La empatía, apoyo y comprensión sí. El alumnado se sentirá mejor si ve que hace en la medida de lo posible algo similar a sus compañeros/as. Para ello se proponen actividades donde se puedan observar los dos entornos, utilizando para ello video llamadas durante las clases, mensajes de apoyo a través de cartas escritas desde la clase, entre otros.

4. Siempre que exista la necesidad habrá que priorizar objetivos, contenidos, metodologías inclusivas flexibles y abiertas por el hecho de ser un alumno/a NEE por situación temporal de enfermedad.

5. La enseñanza sobrepasará el contenido específico del currículo ordinario, incluyendo temas relacionados con las necesidades específicas derivadas de la enfermedad y de la hospitalización. Para ello deberán utilizarse gran variedad de metodologías y recursos de aprendizaje.

Si bien la empatía de un maestro/a, con todo el alumnado que atiende es muy importante, en el caso del alumnado de AED resulta vital, ya que además de enseñar, no debemos olvidar que acompañamos en la enfermedad, mitigando las carencias o baches emocionales que puedan estar teniendo nuestro alumnado.

La casa como escuela

Cuando la casa se convierte en escuela y el maestro/a entra a un entorno familiar a dar clase, se produce una asimilación de la situación de enfermedad y familiar de manera brusca, que te hace replantearte cómo poder dar lo máximo de ti, adaptarte y maximizar las vivencias positiva con ese alumno/a. El contacto deja de ser en horario de clase, pasando a un plano personal, poniendo tu teléfono a disposición de la familia a cualquier hora. En esos momentos tanto duros todo apoyo es insuficiente.

La llegada a casa el primer día de clase.

Las familias me cuentan al iniciar la atención que su hijo/a ha pasado la noche regular pensando en que mañana irá la maestra a casa. Mientras algunos manifiestan nervios, tristeza, rechazo; otros, sin embargo, se muestran escépticos de qué será eso del colegio en casa.

Mientras los padres o autorizados rellenan la documentación de aceptación de la AED, se informa de los días y horario establecido semanal en mi caso habitualmente (2 sesiones de 2h y 15 minutos),  describo las funciones que tenemos tanto el centro como yo siendo maestra que asisto al domicilio; observas muchas tímidas miradas con expectación.

El momento de camelarte al alumno/a es cuando te quedas a solas con él y las miradas se cruzan. Quizás esperan la típica pregunta de ¿cómo estás?, ¿te sientes bien/mal?, tu seño/profe me ha dicho que …, pero mis clases comienzan con ¿quieres jugar conmigo? La mayoría aceptan y , por su parte, es el momento de relajación. ¡Da igual la edad! Los juegos de mesa, de ordenador, saltar por el pasillo o incluso, jugar con el perro/ gato de la familia, siempre es entretenido y útil A medida que pasa la clase, nos vamos contando nuestras aficiones y es el mejor momento, en el que estamos sin expectativas, para conocernos, sin que se den cuenta.

La importancia de la coordinación

 Aunque previamente nos hemos presentado en el centro presentandonos ante la dirección y el tutor/a, conocemos de oídas al alumno/a, no es hasta el momento en que llegamos a su casa y vemos la situación personal por la que atraviesa y conocemos cómo lo está llevando la familia,  cuando globalmente conocemos la situación.  Quizás ellos conozcan al alumno/a desde hace más tiempo y saben a la perfección cómo es con  sus fortalezas y aspectos de mejora,  pero en ocasiones,  la enfermedad esté haciendo tanta mella a nivel físico/ psicológico, que no hablemos “del mismo alumno/a”. 

Todo el profesorado de los centros empatizan con el alumnado y es ahí cuando se produce la simbiosis del trabajo en equipo. Ellos desde su programación nos indican qué estudiar y nuestra labor es la de impartir esos contenidos, mediando entre centro, alumnado y familia. Hay que mencionar que la pandemia ha ayudado a los centros enormemente a conectar con la casa, ya que están más en auge las plataformas para el alumnado, la comunicación virtual, entre otros y ha supuesto un gran avance.

La escuela  normaliza la vida, también de las familias.

En ocasiones me he encontrado familias que aunque han querido solicitar el recurso por prescripción medica, y saben que su hijo/a no va a la escuela, les cuesta mucho imaginar cómo serán las clases. Es entonces cuando nuestra labor se vuelve aún más difícil porque no sólo tenemos que trabajar con nuestros alumnos/as sino que también hay que trabajar con ellas. Me resulta curioso cuando, a lo mejor si se trata de una larga enfermedad y nuestro alumno/a afortunadamente va mejorando, me comentan que ya en ese curso no querrían que se incorpore al centro porque ya está muy adaptado a las clases en la casa. Y es entonces cuando les pregunto, pero, ¿qué ha pasado?, ¿te acuerdas de nuestros inicios? Sí, pero mi hijo/a he visto que ha jugado, ha estudiado, se ha esforzado, se ha socializado  y ha visto a sus amigos en la clase a través de videollamadas, juegos virtuales, conectándose en momentos puntuales con sus maestros y sus compañeros/as de clase.

El momento más esperado

El momento más esperado y feliz se produce, cuando el médico realiza un informe en el que el alumno/a puede asistir a clase  produciéndose la incorporación, es decir, cuando la  enfermedad física o mental está superada o a punto de superarse y se puede incorporar totalmente o de manera progresiva.

En ocasiones, también por prescripción médica, acompañamos a nuestro alumnado al centro devolviéndole y reinsertándolo  en  su entorno educativo  natural, en el que lo acompañan sus compañeros/as y maestros/as; estableciendo un calendario de incorporación progresiva, es decir, a medida que avanza en socialización y permanencia en el colegio/instituto se le va retirando el recurso de atención educativa domiciliaria.

Y, al volver, la tan merecida fiesta de acogida que familia, compañeros y comunidad educativa tenemos tantas ganas de hacer. ¡Es una nueva bienvenida…y a la vez el final! Es ahí… cuando nace con la maestra de atención educativa domiciliaria otro hilo rojo que siempre está en nuestro corazón. 

¿Qué finalidad tiene la Atención Educativa Domiciliaria?

Según se recoge en las Instrucciones de 14 de noviembre de 2013, de la Dirección General de Participación y Equidad, para la Atención Educativa Domiciliaria, destinada al alumnado con imposibilidad de acudir al centro docente por razones de enfermedad, las finalidades son:

1. Eliminar o disminuir las consecuencias negativas que las faltas de asistencia al centro escolar, por motivos de enfermedad, puedan tener sobre el proceso educativo, procurando que no se produzca retraso en su aprendizaje.

2. Continuar con el cumplimiento de los objetivos expresados en su currículo de referencia, con especial énfasis  en el desarrollo de las competencias en autonomía e iniciativa personal y competencia para aprender a aprender.

3. Coordinar el trabajo  de conectar al máximo al alumnado con su centro docente, realizando las acciones educativas y escolares necesarias para facilitar dicho acercamiento y posibilitar la evaluación del alumnado, de la manera más acertada y consensuada posible teniendo en cuenta las circunstancias de éste.

Así mismo, se recogen en dicha instrucción las funciones que debemos llevar a cabo:

a) Planificar y preparar las materias y los contenidos a impartir con el alumno/a de atención educativa domiciliaria acordes con las prescripciones del informe- protocolo.

b) Ejercer de mediador/a entre el centro escolar y el alumno/a y la familia.

c)Participar en los procesos de coordinación con el tutor/a referente del alumnado, en relación a la programación escolar a seguir, los materiales y los recursos didácticos y de apoyo que serían necesarios utilizar.

d) Informar a los padres y madres del alumnado en relación a la valoración de los progresos educativos observados a lo largo de la atención.

e) Potenciar y/o establecer cauces de comunicación entre el alumnado enfermo y su grupo-clase, favoreciendo, de este modo, su desarrollo social y afectivo.

f) Elaborar informes de progreso del alumnado con objeto de que  el centro educativo esté informado de los progresos del alumno y se valore el trabajo realizado durante su convalecencia a efectos de evaluación.

g) Coordinar su intervención con el Servicio de Ordenación Educativa de la correspondiente Delegación Territorial de Educación, Cultura y Deporte, a través del Coordinador/a del Área de Compensación Educativa.

h) Realizar el seguimiento del proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado de atención domiciliaria, colaborando en el desarrollo de la autonomíay en los procesos de autoaprendizaje.

i)Participar en las sesiones de evaluación aportando su valoración del proceso llevado a cabo con el alumno/a atendida.

EN DEFINITIVA, LA ATENCIÓN EDUCATIVA DOMICILIARIA, AGLUTINA MUCHO MÁS DE LO CONTEMPLADO EN NORMATIVA. DEBE AGLUTINAR VALORES QUE REFLEJEN SITUACIONES REALES COMPLICADAS QUE SE NUTRAN DE LA ACCIÓN PURAMENTE ACADÉMICA PARA SALIR AIROSA: LA EDUCACIÓN CON OTRA MIRADA

PRESENTACIÓN DE LA AUTORA DE ESTE ARTÍCULO

Dulce María Trenzano Cantero

Actualmente ejerzo de maestra de Atención Educativa Domiciliaria y ATAL (Aulas Temporales de Adaptación Lingüística) en la subbética cordobesa. Natural de Lucena (Córdoba). Anteriormente he ejercido mi profesión como maestra de educación Primaria en Teruel y de Infantil en Toledo. Una vez en Andalucía he trabajado como maestra especialista en Lengua Extranjera (inglés) y en el Centro de Educación Permanente Juan Ramón Jiménez de Algeciras donde he colaborado como Coordinadora del proyecto de Coeducación, proyectos de equidad y contra los estereotipos discriminatorios, de inclusión, etc. He completado mi formación con la licenciatura de Psicopedagogía de Jaén y Máster Universitario en Dirección y Gestión para la Calidad de Centros educativos, así como la Diplomatura en Turismo.

 He realizado estancias en el extranjero como Alemania, Inglaterra (auxiliar de conversación) y Finlandia (Proyecto Erasmus Plus) donde he podido enriquecerme de las prácticas educativas allí implantadas.

He proseguido mi camino por esta rama de AED, teniendo un especial interés en los alumnos/as de compensatoria y en una educación tan única, individual y especializada.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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