“Mientras sigamos siendo invisibles a los ojos sociales, …

lo seguiremos siendo en el corazón de los niños”.

A menudo damos a los niños respuestas que recordar en lugar de problemas a resolver.    Roger Lewin

Las situaciones de aprendizaje están provocando cambios en las dinámicas escolares de Andalucía. Ruptura de conceptos, necesidad de investigar y actualizar el trabajo rutinario y de desidia por el que se caracterizaban los perfiles de muchos docentes que perpetuaban un modelo obsoleto y que para nada se ajustaba a la sociedad actual.

Es importante dar a la educación, el lugar que merece, dotando al profesorado de la mejor preparación técnica y legislativa, así como práctica en metodologías activas.

Es posible que muchas de las personas que forman parte de estas redes de actividad tradicional, se encuentren en la tesitura de la posición hacia la crítica destructiva, focalizando la culpa en la definición de la ley y no en la falta de iniciativa por mejorar y avanzar.

Hay algo básico que debemos tener en cuenta a la hora de acceder al cuerpo de maestros y es que esta carrera no termina nunca .

La obligatoriedad de estar al día, de investigar y de romper con lemas personales como “ yo es que lo hago así y me funciona “ o “ yo llevo toda la vida haciendo lo mismo y me va bien “, nos demuestra que por esa regla de tres, las personas mayores deberían seguir perpetuando el uso de la televisión en blanco y negro porque es lo que han visto siempre . El argumento es absurdo y lleva intrínseco un sentido de comodidad y desgana, de permanencia en la zona de confort, sin pensamiento alguno de cambio, mejora o crisis para reconectar y ampliar las posibilidades de la escuela.

¿Nos hemos preguntado alguna vez si realmente nuestra práctica educativa es positiva o si realmente gusta a nuestro alumnado ?.

En muchas ocasiones escuchamos a docentes exponer lo maravillosa que son sus clases, lo divertidas que les parecen y lo que disfrutan los niños y niñas, evidentemente a su juicio. Si nos paráramos a preguntar qué gusta de nuestras clases, nos llevaríamos muchas sorpresas. La sinceridad de la infancia nos dejaría descolocados y en la posición más difícil si la respuesta, no es la que esperamos.

Preparamos clases pensando en lo que a nosotros nos gusta, en lo que nos hace disfrutar; sin reparar en aquello que realmente les motiva y los acerca a construir su propio aprendizaje.

Plantearnos ser ese maestro o maestra que a nosotros nos gustaría haber tenido. Sería el primer ejercicio de introspección que rara vez realizamos porque tenemos la convicción de que siempre tenemos la razón y que nuestra manera práctica de realizar nuestras propuestas es la acertada.

Crear redes y sinergias para enriquecer nuestra mochila profesional y así ampliar las posibilidades de nuestro alumnado, nos llevaría a empoderar a un sistema falto de calidad y expuesto a la crítica fácil de la sociedad.

Conocer otras maneras, otras miradas, otras formas de crear, de desarrollar las dimensiones de nuestros infantes, así como la humildad de que seguimos aprendiendo, facilitarían bastante la recolocación de unos pilares pedagógicos que nada tienen que ver con los fundamentos revolucionarios de la Escuela Nueva.

La neurociencia se acerca sustancialmente a esa prioridad de actualizar las maneras y  los procedimientos de aprendizaje.

La sociedad que nos engloba, no dista mucho de las sociedades pasadas, simplemente avanzan y requieren de actualización y adaptación.

Los pilares de la educación Infantil podrían colocarse como una plantilla sobre los de la neuroeducación, acoplándose a unos principios que nada tienen que ver con la realidad que sufren tantos y tantos niños y niñas en escuelas de nuestro siglo , que escondidas en una moda digital,  pretenden sustituir todas las carencias en las pantallas y en los dispositivos electrónicos.

 Fichas copiosas e imposibles, vacíos  evolutivos enredados en la obsesión de saltarse el ritmo natural y las presiones sociales y comparativas entre los centros cercanos, acaban matando la creatividad, la imaginación y el respeto al desarrollo natural de la infancia.

El escaparate es el detonante de una escuela que compite en un mercado abierto a la elección de las familias sin saber cuáles son las prioridades de sus propios hijos  e hijas.

Las Jornadas de puertas abiertas en los  centros públicos, vienen a evidenciar ese mercado competitivo, donde el producto no es la calidad sino el número de matrículas para mantener vivas escuelas que, educativamente, están muertas porque no pueden competir con el compromiso y la inversión de las empresas que ostentan el poder de las escuelas privadas.

No tenemos nada que hacer en un mercado en el que los centros públicos se tienen que disfrazar o desempolvar sus mejores galas contra aquellos que todos los días visten la marca de la excelencia y de la privacidad.

La escuela carece de valor sustancial para cualquier sociedad que la entienda como un lugar donde guardar a los niños mientras las familias trabajan. Estamos preparando a futuros ciudadanos, cuyo principal mensaje cada día es que la infancia tiene la importancia de un horario laboral y la perspectiva futura de heredar una conciliación laboral ficticia. Acceden a un lugar demasiado temprano para salir demasiado tarde y sin la posibilidad de tiempo libre por la carga de deberes injustificados  consecuencia de un sistema desorganizado y que incumple el  derecho de la infancia al descanso y al tiempo libre y de calidad.

Escuelas al escaparate que venden mentiras y que arrancan la ilusión de los futuros docentes cuando en los periodos de prácticas , se chocan de frente con las realidades de las aulas y la vagancia de los que ocupan la plaza de la ilusión de los que esperan la oportunidad de acceder.

La escuela se hunde y se refleja en el  espejo del sentido más tradicional de su historia.

Elementos curriculares y estructuras que abren la ventana a la vida a partir de la escuela, que nos vinculan a ofrecer todo tipo de experiencias y oportunidades a los verdaderos protagonis tas, a cada uno de los alumnos que nos acompañan, estructuras didácticas que nos permiten la significatividad, la funcionalidad , que nos permiten explotar todo lo que nos ofrece el entorno desde la sostenibilidad y la mirada hacia el cuidado de lo que nos rodea y de lo que somos parte, frente a docentes aburridos, desmotivados, que se pasan el tiempo quejándose y deseando que toque la campana de salida , que pasen  las semanas y que lleguen las vacaciones para desconectar de algo con lo que nunca conectaron. 

Estamos invitados a la reflexión, a la autocrítica y sobre todo estamos invitados a renovar nuestro sistema , renovando y cambiando la postura de la comodidad por la posición de revolución …

Estamos verdaderamente necesitados de valores renovados, de sentido de la educación y de compromiso con nuestra escuela.

La posición de la queja y de la crítica sin argumentos, de la queja por la queja, no  os conducirá, más que al abandono de nuestra propia manera de ver y de sentir la escuela.

La inocencia y lealtad de cada uno de nuestros niños y niñas, debería suponer una razón más que suficiente para  caminar  con firmeza y decisión con el único objetivo de salvar del caos la base de cualquier sociedad.

Mientras sigamos siendo invisibles a los ojos sociales, lo seguiremos siendo en el corazón de los niños.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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