La tienda del Profe Pepe

Como metodología paralela al trabajo cooperativo, me gusta utilizar un Sistema de Recompensas por Puntos, típico de las gamificaciones, pero un tanto diferente. Lo llamamos “La Tienda” y consiste en lo siguiente:

Hay una baraja de cartas, por así decirlo, con distintos efectos. Cartas que sirven para interactuar en plena clase, examen, exposición, concurso, tarea, o lo que se esté realizando en el aula a diario.

Es decir, sus efectos tienen una repercusión directa con lo que está pasando a su alrededor, si ellos así lo desean.

¿Qué tipo de efectos hay?

Desde congelar a un compañero para que no responda algo que se sabe o, por el contrario, impedir que haga algo malo que saben que está a punto de hacer; a conseguir más tiempo para entregar un control, o levantarse en pleno examen a decirte oralmente una respuesta que se le antoja demasiado larga de escribir, o incluso volverse inmunes a la penalización por faltas de ortografía en cualquiera que sea la prueba que se encuentren realizando. ¡Y muchos más!

¿Siempre se pueden activar las cartas?

No. Es fundamental que el alumnado acabe intuyendo en qué escenarios no están permitidas y en cuáles sí. Al principio requiere de mi labor, ir anunciándoles cuándo sí y cuándo no, para que se vayan animando a usarlas. Y poco a poco, ellos mismos van afinando solos. Pero, siempre que sea posible, hay que dejarles la libertad de usarlas si así lo quisieran. Así vamos educando también, de manera “invisible” en cuándo es momento o no de cada cosa.

¿Cómo consiguen las cartas?

Hay varias maneras. La principal, es comprarlas en La Tienda mediante puntos (ahora vemos cómo). La segunda opción es ganarlas como recompensa a un reto que proponga en clase (normalmente sobre algo que justo estemos comenzando a aprender), o como premio porque tu equipo resulte campeón de un concurso. La tercera opción es que te toque en nuestro sorteo de final de mes. Lo llamamos “La Ruleta”. Por último, directamente te la puede regalar otro compañero/a de clase. Porque sí, sin justificaciones. Son libres, son suyas.

¿De dónde obtengo puntos para comprar?

Aquí está la base de nuestro sistema. Hay un abanico de opciones bastante amplio para poder conseguir puntos.

  • Mi grupo y yoà Lo primero que pueden hacer es averiguar por qué los he situado justo en ese grupo, y no en otro. Qué pueden aportarle sus compañeros o qué necesito que él o ella le aporte a los demás. Del mismo modo, pueden también optar por adivinar por qué les he otorgado la función que les he asignado dentro de ese equipo. ¿Por qué coordinador, y no materiales? ¿O por qué portavoz, y no secretario? Si lo descubren, obtendrán un punto. Por supuesto, hago los grupos teniendo en cuenta la inclusión y la heterogeneidad.
  • La Frase de la Semanaà En nuestra pizarra, arriba del todo, todas las semanas aparece una nueva frase. Las saco de canciones de rap o de algún estilo “poco agraciado” académicamente, también por intentar limpiar la imagen de ese género musical dando a ver que tienen un alto contenido en valores. La frase suele ahondar en temas afectivos, sociales, humanitarios, de autoestima o motivacionales. La primera vez que escriben en el cuaderno de una asignatura, en esa semana, deben copiar junto a la fecha, la frase en cuestión. Y del lunes al viernes (ahora con el Classroom incluimos sábado y domingo) tienen para intentar adivinar el significado o la enseñanza oculta en dicha frase. Cuando creen tenerlo, me lo comunican y, de ser así, ¡un punto!
  • Concursos/Desafíosà Como con las cartas, también acostumbro a colocar como premio de un reto de clase, uno o más puntos para el equipo o alumno que lo consiga (dependiendo de si es un cooperativo o individual).
  • Buena Acción Puntualà Si descubro (que lo suelo hacer) que algún niño o niña de mi clase ha estado envuelto en una buena obra que ha sucedido en el cole, o en el patio, o en algún escenario donde suelan producirse conflictos, investigo un poco en qué ha consistido su actuación. Si resulta que dicho alumno/a ha mediado, o pedido ayuda, o socorrido, o algo parecido a quien fuera que lo necesitara, lo recompensaré con un punto. O cuando se dan injusticias o malas fortunas en clase, y fruto de la empatía o de buen corazón, algún compañero decide regalarle algo suyo a otro o compensarlo, también le doy un punto a dicha persona.
  • Las Misionesà Estas son la manera más contundente de conseguir puntos. Al finalizar cada UDI, reviso una plantilla que tengo preparada. En función de los ítems de dicha plantilla que hayan conseguido completar, repartiré tantos puntos a cada niño/a. Para ello dispongo de dos tipos de misiones:

1. -Misiones Individuales: Hay cinco cosas que un alumno individualmente puede conseguir para ir sumando puntos al finalizar la unidad. Aspectos como haber mejorado su nota anterior, tener su cuaderno limpio y bien organizado, que no le hayan reñido a menudo por armar escándalo, leerse un libro, etc.

2. -Misiones Colectivas: De nuevo cinco elementos pero esta vez, cosa de todos. Como grupo pueden obtener puntos por tener sus casilleros y rejillas bien ordenadas, su zona limpia, por haber finalizado la UDI sin que ningún miembro del grupo suspenda ninguna asignatura, o (siguiendo con la filosofía de premiar el progreso) por haber obtenido una mejor media entre los cuatro, que la que obtuvieron en la unidad anterior.

Como puede verse, hay de todo. Cuestiones de autonomía e higiene personal, organización, funcionamiento cooperativo, perseverancia… Analizo la mayoría de esferas de la vida cotidiana en el aula y premio todas aquellas que se han cuidado, individual y colectivamente. ¡Los cumpleaños y los Planes de Equipo también!

¿Dónde pueden consultar las misiones, sus requisitos y características?

Hay un blog: La Tienda del Profe Pepe. Ahí tienen para poder consultar, tanto los distintos tipos de misiones que existen, como el catálogo de cartas de la tienda. Sus precios y efectos. Esto les ayuda a ir haciendo sus quinielas y programar sus estrategias. Cuando se va acercando un Trivial de Ciencias por equipos, o un concurso de redacciones, o algún evento de estos en clase, te piden que abras La Tienda para poder abastecerse y armarse según sus planes.

¿Cuándo pueden comprar?

Yo personalmente intento fijar un día a la semana siempre para tienda. Pero entre el calendario académico, la cantidad innumerable de efemérides que se van sucediendo, y el propio devenir del curso, a veces esa periodicidad se trastoca. En tales casos, voy intentando recuperar el día de compras como puedo. Una vez en semana sería lo ideal. Y luego, aprovechar el calendario social para darle juego a la cosa. En Black Friday, nuestra tienda tiene todo a mitad de precio. En las Rebajas de después de Reyes, lo mismo. Los días de concurso, bajo un poco los precios también para incentivar.

¿Y son siempre las mismas cartas?

¡No! Hay un grueso de la baraja que es común a todo el año. Son fijas, digamos. Pero luego cada vez que se acerca una festividad o fecha destacada, hay una sección de La Tienda (en el blog también se actualiza) que se pone disponible. Se trata de los Objetos Exclusivas (cartas que solo pueden comprarse durante esa semana) y las Skins (una carta común pero con un aspecto único o estética  propia de esa fecha). Las hay de Halloween, Navidad, La Paz, San Valentín, el Carnaval…  Las llamamos “Temáticas” ¡y a mis niños les encanta!

Del mismo modo, durante el 3º Trimestre, se habilita una última sección de La Tienda, que se llama “El Fusionador”. Y como su propio nombre indica, consiste en que los alumnos pueden mezclar cartas para obtener otras nuevas con efectos potenciados o diferentes. Hay fusiones posibles, que las van descubriendo y habilitando para todos (como los avances de la Ciencia), y fusiones imposibles, que hacen que pierdan una de las cartas que intentaban mezclar. En ambos casos, por sumar un aprendizaje experimental al resto de compañeros, el que fusiona algo por primera vez obtiene un punto como recompensa. Por haber abierto camino. Y se van añadiendo a una lista en el propio blog.

¿Y esto de la tienda nunca supone un problema?

¡Sí! A mí me gusta verlo como un escenario de aprendizaje. Intenso, de hecho, pero muy rico al mismo tiempo. Porque a veces utilizan cartas de manera poco ética, o se cometen injusticias. Pero mientras que sea “legal” dentro de las normas de juego, y que no estén haciendo algo que sobrepase los límites de convivencia del aula, intento dejarles que lo hagan. Luego vienen llantos y arrepentimientos, y se crean unos debates naturales e interesantísimos en el aula, que desplazan (necesariamente) incluso el currículo durante un rato. Sobre si realmente merecía la pena o no la jugada que han hecho. E intento que la conclusión salga de ellos dejando clara siempre una cosa: ¿por qué no he intervenido para evitarlo? Porque quiero darles la libertad de tomar sus propias decisiones. Porque valen los mismos puntos la bomba y el refugio. Y debe ser su criterio quien elija cuál de los dos comprar o gastar. No serviría de nada que mi sistema les permitiese conseguir puntos para comprar un rayo, gastaran sus “ahorros” y su esfuerzo en obtener esa carta y luego, a la hora de usarla, como no está bonito, yo les impidiese utilizarlo. ¡No! Deben aprender ellos solos, libremente, cuándo y en qué invertir sus puntos. Las consecuencias de sus actos. Y que, no por poder hacer algo, tiene que hacerse. Ahí está la clave. En ese dominio de la libertad. En esa autogestión, está el verdadero aprendizaje. 

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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