Pero ¿qué es la Neuroeducación?

Actualmente nos suena mucho el término de Neurociencia y en especial el de Neuroeducación.  Como bien dice David Bueno, el término Neuro está de moda y se escuchan muchas palabras como neuroética, neuroeconomía, neuropolítica… pero  ¿sabemos realmente lo que es la Neuroeducación?

Bien, pues quiero deciros que el mundo de la Neurociencia es apasionante, por lo menos para mí que me considero una “neurofriki” y en especial el de la Neuroeducación. Lo que ocurre es que a la hora de introducirnos en este “neuromundo”, puede resultarnos duro, tedioso e incluso aburrido debido a la terminología y profundidad de un universo paralelo como es nuestro cerebro. Aun así, si se busca la literatura adecuada, encontramos autores/as de libros que nos acercan a este mundo con un lenguaje claro, sencillo, conciso e incluso, nos lo hacen hasta bonito.

Pero… ¿qué es la neuroeducación?  Si lo defino con mis palabras, para que se entienda, estamos hablando de poner evidencias científicas sobre la mesa acerca de la práctica educativa que día a día llevamos a cabo en nuestra aula. Y… ¿esto nos beneficia a los docentes? Pues está claro que sí, porque nos ayuda a reflexionar  y a ver cómo podemos mejorar nuestra práctica educativa en el día a día. Como dice David Bueno, la neuroeducación  no viene  a echar por tierra a la pedagogía moderna, sino que nos aporta evidencias científicas que, si las conocemos, nos ayudarán a comprender mejor a nuestro alumnado y de esta manera mejorar nuestra praxis educativa y por ende, trabajar mejor. Además, si las evidencias científicas fundamentadas en las investigaciones están ahí ¿por qué no tenerlas en cuenta a la hora de tomar decisiones dentro de nuestras aulas?

Pero seguro que pueden saltar voces diciendo ¡¡es que viene a evaluarnos!! No, no viene a evaluarnos y voy a poner un ejemplo claro. Si un zapatero tiene un trozo de piel y él lo va transformando poco a poco hasta hacer un zapato, nosotros como docentes tenemos el cerebro de nuestro alumnado y con la educación lo vamos transformando y modelando para conseguir conexiones de calidad entre las neuronas, de manera que el aprendizaje que adquieran sea duradero y de calidad. Porque la educación tiene un papel fundamental en el cerebro pero ¡ojo!,  también hay que dejar claro que la educación no solo se genera dentro de la escuela. Se aprende día a día, en la familia y en el mundo que nos rodea, pero aun así, todos y todas sabemos que el papel de nuestra escuela es fundamental para que de ella salgan personas competentes y futuros buenos ciudadanos.

Y la siguiente pregunta que nos podríamos hacer sería ¿pero es que ahora me tengo que hacer especialista en Neuroeducación? No, no te tienes que especializar, pero sí que es bueno saber y tener conocimientos básicos de cómo funciona el cerebro, sobre todo en las distintas  etapas evolutivas, ya que nos ayuda a  para comprender mejor a nuestro alumnado y muchas de sus conductas y reacciones. Porque, un ejemplo que explica Francisco Mora es ¿cuándo aprende un niño/a a leer? Pues ahora con la neurociencia se ha comprobado que hay zonas cerebrales (área de Brodmann entre otras) donde la esencia de la lectura está en transformar el grafema en fonema. Si estas áreas están inmaduras se lee muy mal o cuesta mucho y por lo tanto el niño/a sufre porque no es capaz de leer y esto genera malestar a la hora de aprender y para aprender algo hay que hacerlo con alegría y con emoción. Así de sencillo. ¿Qué pasa si le enseñamos a leer a un niño/a de 6- 7 años? Pues que lo aprenderá rápido y bien, porque gracias a la neurociencia se ha comprobado que estas zonas, a esas edades, ya han madurado y el cerebro está listo para comenzar a leer.

Otro ejemplo del que podemos hablar es el cerebro adolescente. ¿Cuántas veces escuchamos?: es que están hormonados, es que no hay quién los entienda, es que tienen muchos cambios de humor, es que, es que… y así podría seguir. Es cierto que para los padres y docentes, esta es una de las etapas más difíciles pero también lo es para nuestros adolescentes. David Bueno explica que en esta etapa se siguen produciendo conexiones neuronales en distintas partes del cerebro, especialmente entre las zonas más distantes del cerebro, dando lugar a que se produzcan los aprendizajes más conceptuales, siendo la época de aprender asignaturas como filosofía, ciencias, historia, etc.  ¿Y qué ocurre? Pues que las redes neuronales relacionadas con las valoraciones éticas se activan en esta etapa y constantemente nuestros adolescentes reflexionan, se hacen preguntas, buscan un por qué y somos nosotros, los docentes, los que tenemos que saber reconducir estas reflexiones mediante las distintas asignaturas como educación física, biología, física, etc., para generar conexiones neurales de calidad que perduren en el cerebro y éste no las elimine. Porque aunque no os creáis, el cerebro elimina la información que no es relevante para él  y aquí hay que hablar también de la poda sináptica. ¿Sabéis lo que significa este término? Pues es cuando el cerebro elimina muchas neuronas de forma automática.  Y algunos os preguntaréis  ¿y cómo hacemos los docentes para que el cerebro pode unas cosas y otras no? Pues ahí está nuestro reto: GUIAR ESA PODA. Y hay docentes que lo hacen sin saberlo, porque consiguen mediante sus prácticas educativas guiarla individualizando el trabajo, ya que como sabemos todos, cada cerebro es único e irrepetible por lo que necesita de un aprendizaje individualizado.

¿Otros ejemplos donde podemos comprobar la necesidad de conocer la Neuroeducación? pues para desterrar de la educación los neuromitos denominados también falsas o medias verdades y que están tan arraigados en nuestro mundo educativo que todavía, con evidencias científicas que los desmontan, se sigue pensando que son ciertos. Por ejemplo cuando se dice: solo usamos el 10% de nuestro cerebro y el día que lleguemos a usar el 100% seremos superhombres y  supermujeres. Pues no, no hay evidencias científicas que lo avalen, porque el cerebro usa su 100% y si queremos mejorar, nadie nos va a quitar el trabajo duro y el esfuerzo que esto requiere. O cuando se dice que se van a elaborar una serie de actividades donde solo se trabaje uno de los hemisferios. Pues esto no es posible, porque el cerebro gracias al cuerpo calloso  intercambia información y están constantemente ambos hemisferios en comunicación, por lo que no hay evidencias que avalen este tipo de afirmación y así podría seguir…

¿Queréis más ejemplos de por qué saber sobre Neuroeducación? Para conocer y dar el valor  que se merecen a las Funciones Ejecutivas en el proceso de enseñanza y aprendizaje de nuestro alumnado, para conocer y dar la importancia de trabajar la Inteligencia Emocional dentro de nuestras aulas, para dejar de llamar asignaturas “marías” a la Educación Artística o Educación Física y saber que precisamente estas asignaturas son de las más importantes en la educación de nuestro alumnado, para saber más sobre la importancia del aprendizaje cooperativo en nuestras aulas… ¡¡¡y así podría seguir!!!

Lo que está claro que la Neuroeducación ha venido a ayudarnos a los docentes de las distintas etapas educativas, pero ¡cuidado! que no es una pastillita mágica que venga a solucionar nuestro día a día dentro del aula. Lo que sí es cierto es que si conocemos más el cerebro, conseguiremos despertar la curiosidad de nuestro alumnado por aprender y como dice Anna Forés,  fomentaremos la ilusión y las ganas de que nuestro alumnado vaya a clase, siendo nosotros, los educadores, más efectivos y eficientes, por lo que os animo  a “neuroeducarnos” y “neuroformarnos” para poder seguir ayudando a nuestro alumnado y para seguir creciendo como docentes.

Pero ¿qué es la Neuroeducación?

Actualmente nos suena mucho el término de Neurociencia y en especial el de Neuroeducación.  Como bien dice David Bueno, el término Neuro está de moda y se escuchan muchas palabras como neuroética, neuroeconomía, neuropolítica… pero  ¿sabemos realmente lo que es la Neuroeducación?

Bien, pues quiero deciros que el mundo de la Neurociencia es apasionante, por lo menos para mí que me considero una “neurofriki” y en especial el de la Neuroeducación. Lo que ocurre es que a la hora de introducirnos en este “neuromundo”, puede resultarnos duro, tedioso e incluso aburrido debido a la terminología y profundidad de un universo paralelo como es nuestro cerebro. Aun así, si se busca la literatura adecuada, encontramos autores/as de libros que nos acercan a este mundo con un lenguaje claro, sencillo, conciso e incluso, nos lo hacen hasta bonito.

Pero… ¿qué es la neuroeducación?  Si lo defino con mis palabras, para que se entienda, estamos hablando de poner evidencias científicas sobre la mesa acerca de la práctica educativa que día a día llevamos a cabo en nuestra aula. Y… ¿esto nos beneficia a los docentes? Pues está claro que sí, porque nos ayuda a reflexionar  y a ver cómo podemos mejorar nuestra práctica educativa en el día a día. Como dice David Bueno, la neuroeducación  no viene  a echar por tierra a la pedagogía moderna, sino que nos aporta evidencias científicas que, si las conocemos, nos ayudarán a comprender mejor a nuestro alumnado y de esta manera mejorar nuestra praxis educativa y por ende, trabajar mejor. Además, si las evidencias científicas fundamentadas en las investigaciones están ahí ¿por qué no tenerlas en cuenta a la hora de tomar decisiones dentro de nuestras aulas?

Pero seguro que pueden saltar voces diciendo ¡¡es que viene a evaluarnos!! No, no viene a evaluarnos y voy a poner un ejemplo claro. Si un zapatero tiene un trozo de piel y él lo va transformando poco a poco hasta hacer un zapato, nosotros como docentes tenemos el cerebro de nuestro alumnado y con la educación lo vamos transformando y modelando para conseguir conexiones de calidad entre las neuronas, de manera que el aprendizaje que adquieran sea duradero y de calidad. Porque la educación tiene un papel fundamental en el cerebro pero ¡ojo!,  también hay que dejar claro que la educación no solo se genera dentro de la escuela. Se aprende día a día, en la familia y en el mundo que nos rodea, pero aun así, todos y todas sabemos que el papel de nuestra escuela es fundamental para que de ella salgan personas competentes y futuros buenos ciudadanos.

Y la siguiente pregunta que nos podríamos hacer sería ¿pero es que ahora me tengo que hacer especialista en Neuroeducación? No, no te tienes que especializar, pero sí que es bueno saber y tener conocimientos básicos de cómo funciona el cerebro, sobre todo en las distintas  etapas evolutivas, ya que nos ayuda a  para comprender mejor a nuestro alumnado y muchas de sus conductas y reacciones. Porque, un ejemplo que explica Francisco Mora es ¿cuándo aprende un niño/a a leer? Pues ahora con la neurociencia se ha comprobado que hay zonas cerebrales (área de Brodmann entre otras) donde la esencia de la lectura está en transformar el grafema en fonema. Si estas áreas están inmaduras se lee muy mal o cuesta mucho y por lo tanto el niño/a sufre porque no es capaz de leer y esto genera malestar a la hora de aprender y para aprender algo hay que hacerlo con alegría y con emoción. Así de sencillo. ¿Qué pasa si le enseñamos a leer a un niño/a de 6- 7 años? Pues que lo aprenderá rápido y bien, porque gracias a la neurociencia se ha comprobado que estas zonas, a esas edades, ya han madurado y el cerebro está listo para comenzar a leer.

Otro ejemplo del que podemos hablar es el cerebro adolescente. ¿Cuántas veces escuchamos?: es que están hormonados, es que no hay quién los entienda, es que tienen muchos cambios de humor, es que, es que… y así podría seguir. Es cierto que para los padres y docentes, esta es una de las etapas más difíciles pero también lo es para nuestros adolescentes. David Bueno explica que en esta etapa se siguen produciendo conexiones neuronales en distintas partes del cerebro, especialmente entre las zonas más distantes del cerebro, dando lugar a que se produzcan los aprendizajes más conceptuales, siendo la época de aprender asignaturas como filosofía, ciencias, historia, etc.  ¿Y qué ocurre? Pues que las redes neuronales relacionadas con las valoraciones éticas se activan en esta etapa y constantemente nuestros adolescentes reflexionan, se hacen preguntas, buscan un por qué y somos nosotros, los docentes, los que tenemos que saber reconducir estas reflexiones mediante las distintas asignaturas como educación física, biología, física, etc., para generar conexiones neurales de calidad que perduren en el cerebro y éste no las elimine. Porque aunque no os creáis, el cerebro elimina la información que no es relevante para él  y aquí hay que hablar también de la poda sináptica. ¿Sabéis lo que significa este término? Pues es cuando el cerebro elimina muchas neuronas de forma automática.  Y algunos os preguntaréis  ¿y cómo hacemos los docentes para que el cerebro pode unas cosas y otras no? Pues ahí está nuestro reto: GUIAR ESA PODA. Y hay docentes que lo hacen sin saberlo, porque consiguen mediante sus prácticas educativas guiarla individualizando el trabajo, ya que como sabemos todos, cada cerebro es único e irrepetible por lo que necesita de un aprendizaje individualizado.

¿Otros ejemplos donde podemos comprobar la necesidad de conocer la Neuroeducación? pues para desterrar de la educación los neuromitos denominados también falsas o medias verdades y que están tan arraigados en nuestro mundo educativo que todavía, con evidencias científicas que los desmontan, se sigue pensando que son ciertos. Por ejemplo cuando se dice: solo usamos el 10% de nuestro cerebro y el día que lleguemos a usar el 100% seremos superhombres y  supermujeres. Pues no, no hay evidencias científicas que lo avalen, porque el cerebro usa su 100% y si queremos mejorar, nadie nos va a quitar el trabajo duro y el esfuerzo que esto requiere. O cuando se dice que se van a elaborar una serie de actividades donde solo se trabaje uno de los hemisferios. Pues esto no es posible, porque el cerebro gracias al cuerpo calloso  intercambia información y están constantemente ambos hemisferios en comunicación, por lo que no hay evidencias que avalen este tipo de afirmación y así podría seguir…

¿Queréis más ejemplos de por qué saber sobre Neuroeducación? Para conocer y dar el valor  que se merecen a las Funciones Ejecutivas en el proceso de enseñanza y aprendizaje de nuestro alumnado, para conocer y dar la importancia de trabajar la Inteligencia Emocional dentro de nuestras aulas, para dejar de llamar asignaturas “marías” a la Educación Artística o Educación Física y saber que precisamente estas asignaturas son de las más importantes en la educación de nuestro alumnado, para saber más sobre la importancia del aprendizaje cooperativo en nuestras aulas… ¡¡¡y así podría seguir!!!

Lo que está claro que la Neuroeducación ha venido a ayudarnos a los docentes de las distintas etapas educativas, pero ¡cuidado! que no es una pastillita mágica que venga a solucionar nuestro día a día dentro del aula. Lo que sí es cierto es que si conocemos más el cerebro, conseguiremos despertar la curiosidad de nuestro alumnado por aprender y como dice Anna Forés,  fomentaremos la ilusión y las ganas de que nuestro alumnado vaya a clase, siendo nosotros, los educadores, más efectivos y eficientes, por lo que os animo  a “neuroeducarnos” y “neuroformarnos” para poder seguir ayudando a nuestro alumnado y para seguir creciendo como docentes.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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