Hacer con corazón.

Premios Educa Abanca

Durante mucho tiempo he reflexionado sobre la falta de valoración de nuestro colectivo ante los éxitos de los compañeros/as.

En cualquier profesión, cuando se reconoce a alguno de sus miembros, la respuesta es positiva, de entusiasmo, de alegría; ya que al fin y al cabo, viene a representar una distinción a la profesión en sí.

En el ámbito educativo, se ha puesto de moda y digo, se ha puesto, porque es un lema de marketing y no una realidad, el trabajo por y para las emociones. En varias ocasiones, he manifestado la necesidad de los docentes de formarse, acudir a charlas, seminarios, congresos…donde reciben fórmulas, estrategias teóricas de intervención para sanar la emocionalidad en la educación, para poner colores a lo que sentimos y cubrir el currículo al efecto;  pero la verdadera formación es la nuestra, la del propio docente. ¿Cómo voy a ayudar a lograr aprendizajes con mi alumnado,  que no conozco, no practico y no siento ?.

Estas emociones y esta necesidad de trabajarlas, así como la evidencia práctica de las mismas, desaparece de un plumazo, cuando el trabajo es entre los propios adultos. Nos toca proyectar todo lo que pedimos a los niños y niñas, todo aquello que con respecto a la infancia, es susceptible de ser evaluado.

Los adultos sin duda, estaríamos suspensos. Obtendríamos un cero generalizado.

¡¡Qué difícil resulta mostrar alegría ante el éxito ajeno!!, que no es tan ajeno, pues compartes espacio vital y profesional con esa persona. ¡¡Qué indigesto es felicitar!!  . mientras tanto, tenemos paneles de las emociones, emocionómetros , cariñogramas …y un sinfín de fórmulas medidoras de conceptos que somos incapaces de aplicar. Me pregunto, cómo somos capaces de transmitir y ofrecer algo que en el fondo no nos interesa de verdad .

Cuando seguimos sin ser conscientes de lo que en realidad sienten y viven nuestros niños y niñas, reduciéndolo todo a la culpa de lo externo, responsabilizando a la sociedad y a las familias , difícilmente seremos capaces de hacer un ejercicio de reflexión con respecto a compañeros y compañeras que viven un momento de reconocimiento, de proyección de prácticas educativas, realizadas con la vocación y la ilusión de cualquiera que sienta y entienda, que tenemos la profesión más maravillosa del universo, ya que al final, ese reconocimiento, no es más que el resultado de todo lo compartido, aprendido y vivenciado.

Los Premios Educa Abanca , son considerados “ LOS GOYA DE LA EDUCAIÓN “, pero para algunos colegas de profesión, son la excusa perfecta para arremeter contra los que los reciben o para justificar la crítica más destructiva y desgarradora hacia la escuela y la educación .

Nos jactamos de compartir prácticas educativas magnificas, experiencias de aprendizaje que realizamos en el aula, buscando de manera evidente likes, reconocimiento y aumento de seguidores, por lo que me cuestiono, la crítica hacia estos premios,  de aquellos que comparten exigiendo que los etiquetes, los compartas y les sigas. 

Opiniones vacías. Argumentos desmontables y el discurso  arbitrario y gratuito para desprestigiar tanto a la organización como a las personas seleccionadas.

Sin leer en qué consiste la iniciativa, sin conocer las bases, el procedimiento o el objetivo que persigue, algunos, se aventuran en enjuiciar y en destrozar la imagen pública de gente normalmente sencilla y humilde que lo vive con emoción, ilusión y magia.

ACLARACIONES NECESARIAS:

        Es preciso aclarar que la nominación en el caso de infantil y primaria, viene propuesta por las familias, que son la  voz de la infancia.

Cuando los niños y niñas, van contentos a casa, cuentan sus experiencias, expresan cómo aprenden, qué hacen en el cole…sus familias, premian a los docentes con esta propuesta de nominación. Es la forma en que agradecen lo que reciben sus hijos e hijas.

En mi caso y en el de muchos compañeros/as , jamás se pide que lo hagan. Y lo reseño, porque una de las críticas más frecuentes, es esa, la petición de los propios docentes a las familias. Hay acusaciones muy graves en redes al respecto. Desde aquí, desde la oportunidad de expresión en este medio, expongo tajantemente , que es MENTIRA ABSOLUTA.

Es un elección libre y responsable. 

La nominación implica cumplir una serie de requisitos, por lo que se produce el primer corte de selección. No consiste en que te nominen y sin más, pasas a ser parte de esta lista. Es un procedimiento serio y muy medido.

La plataforma lo comunica a los docentes implicados y son éstos los que deciden o no, si quieren seguir adelante.

Una vez decides seguir, el trabajo posterior es denso, sacrificado e implica invertir tu tiempo en cumplimentar unas dimensiones que valoran, no solo lo que hacemos en el aula, sino que valora y puntúa de manera objetiva y por un comité de expertos, dimensiones relacionadas con publicaciones de libros, artículos, formación ,investigación,  innovación educativa, entre otras.

No se trata de elegir al que más se pasea por los medios de comunicación, como apuntaba una compañera en redes, que aludía a que era una especie de sálvame educativo. No es cierto. La aparición en medios de comunicación, no radica , sino en la proyección de lo que ocurre en el colegio , de los proyectos educativos que tienen carácter social y de servicio y que van más allá de las aulas, para convertirse en la aplicación real del conocimiento a la vida en sí misma.

Se habla de falta de rigor, de falta de transparencia y se abanderan los que detrás de una cuenta en redes, sin identificar o con un logo como presentación, critican desde la más absoluta ignorancia. Para hablar hay que saber, documentarse, demostrar…como docentes, no podemos permitir acusaciones falaces y arbitrarias en pro de nuestro propio ego lastimado.

No está mal criticar, pero siempre con rigor, con argumentos, con respeto y con empatía, porque la crítica forma parte de la vida, aunque deberíamos recordar, que el objetivo de la crítica,  es mejorar, retomar y construir en positivo, en definitiva, avanzar.

Ese empeño en quejarse de que a ellos no les han nominado, que consulten con los Claustros y verán como a algunos no los dejaban ni ser finalistas… y un montón de argumentos que carecen de valor alguno y que denotan una especie de recelo  que les otorgan a algunos compañeros de magisterio en el acto de graduación. Reciben el título y la pócima de la “crítica destructiva por defecto  “.

Aprendamos a valorar a los demás, a empoderar a los docentes, a celebrar los éxitos ajenos como propios, a alegrarnos de que la Educación sea reconocida, visibilizada y galardonada.

Si no me equivoco, son objetivos del propio currículo y somos incapaces de hacerlos realidad en las situaciones adultas; ¿qué esperamos entonces del alumnado ?, ¿qué moral tenemos para adjudicar una nota numérica o una valoración a niños y niñas a los que exigimos este tipo de premisas, si como adultos dejamos tanto que desear?.

Compañeros/as y amigos que usan la felicitación privada porque socialmente están reprimidos, ya que algunos compañeros de peso, son reticentes a ese tipo de premios y les reprochan que lo hagan públicamente.

Y yo, me pregunto ¿ Qué peso puede tener a nivel social, mediático o personal, alguien que no es capaz de respetar y que coarta la expresión libre de los demás ?. La respuesta es sencilla y evidente; el peso es nulo, pero todavía somos incapaces de tener nuestro

propio criterio y la capacidad de opinar libremente, a pesar de ser otro de los objetivos que pretendemos alcanzar con el alumnado. Existe un corporativismo para el lado oscuro, para la destrucción, para el rechazo, pero no lo hay ante las metas conseguidas o las prácticas positivas.

Debemos tener capacidad crítica, opinión propia, gestionar lo que queremos decir… son parte del discurso pedagógico, pero eso sí, yo como adulto, públicamente , me reprimo para ser aceptado por la comunidad social a la que quiero pertenecer. Es evidente que el modelo que estamos ofreciendo no es el adecuado, al menos es contradictorio.

La valentía hace al buen maestro, la responsabilidad de ser y hacer lo que se predica. La capacidad libre de expresión y el aceptar los logros de otros con respeto .

Seguimos navegando en un sistema educativo, carente de valores reales, de objetivos que vayan más allá del cumplimiento burocrático . Valiente es el sistema que lucha por hacer una transferencia de verdad de la escuela a la vida. Valiente es la escuela que abre sus puertas y sus ventanas a la realidad que le rodea. Valiente es la escuela que se viste de gala por y para la infancia.

Valiente es toda esa gente bonita que conforman la lista de los premios Educa Abanca, no solo los de esta edición, sino de todas las vividas y de todas las que vendrán.  Valiente es todo docente que ama lo que hace por encima de todo, por encima de los egos y los caprichos.

Valiente es el que cambia la mirada y avanza sin miedo, contra viento y marea, contra la adversidad social, que ya es demasiada.

Valiente es todo aquel que no cambiaría jamás, esta profesión por nada.

La educación es lo que nos hace libres y el medio que nos permitirá cambiar nuestro mañana; somos ejemplo y referencia. Hagámoslo al menos con respeto y con corazón.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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