Proyectando con la Infancia

Nuestra profesión tiene infinidad de cosas bonitas y maravillosas y una de ellas es la espontaneidad de nuestros pequeños/as, su capacidad de iniciativa, su creatividad, sus ganas de hacer y de aprender, sus risas continuas, sus caras de sorpresa ante cualquier cosa diferente… en definitiva, la ilusión con la que impregnan el día a día de nuestras aulas y que, en muchas ocasiones, los adultos nos empeñamos en apagar con metodologías rígidas y ancladas en el pasado.

En mi opinión, nuestro sistema educativo no ayuda a quienes se arriesgan, a quienes ponen toda la carne en el asador, a quienes apuestan por otra forma de ser y de hacer las cosas dentro de un aula.

Por supuesto, y como en todo, tenemos la suerte de que hay docentes y centros al completo que deciden no conformarse, “sacar los pies del tiesto” y apostar por la exploración, la manipulación, la innovación, las vivencias, las emociones y la ilusión.

Tenemos la suerte de que hay docentes, y centros al completo que se revuelven ante el sistema y deciden coger un currículum de otro tiempo y ponerlo del revés porque, tenemos la suerte de que hay docentes y centros al completo, que basan la educación en lo que realmente importa, la infancia y la emoción.

Y de esta reflexión nace este artículo, de esas ganas de gritar a los cuatro vientos que otra educación es y debe ser posible… que esa “otra educación” es la única posible…  porque una educación que no tiene como eje central a la infancia, no merece ese nombre.

Tras más de veinte años ejerciendo como maestra en la etapa más importante de la vida de un niño/a, en esa reina sin corona que es la Educación Infantil, he visto y oído de todo (o de casi todo), pero tengo la costumbre de quedarme con lo mejor de cada cual, y así es como nace en mí la necesidad de PROYECTAR CON LA INFANCIA, de partir de sus intereses y necesidades reales a la hora de plantear lo que voy a hacer en el aula, de globalizar cada pequeña actividad para darle un sentido al aprendizaje.

Así es como nace en mí esa necesidad de impregnar mi aula del TRABAJO POR PROYECTOS, lo que considero algo más que una metodología, lo que creo que es una filosofía de vida en el aula que permite a nuestros pequeños/as aprender jugando, investigando, explorando, manipulando, experimentando y viviendo… sí, sobre todo, viviendo la etapa más bonita de sus vidas.

LA CHISPA QUE ENCIENDE UN PROYECTO ESTÁ DELANTE DE NOSOTROS/AS

Cuando surge en el aula esa chispa que enciende un proyecto no podemos permitir que se apague… debemos alimentarla echando un poquito de leña para que la llama prenda, para que cada día sea más fuerte, más intensa, más viva… y ¿sabéis qué?… que es mucho más fácil de lo que parece.

Solo tenemos que abrir nuestras mentes, amplificar nuestros cinco sentidos, dar rienda suelta a las emociones y, sobre todo, escuchar, ESCUCHAR con todo nuestro ser A LOS VERDADEROS PROTAGOSNISTAS de esta historia, porque así, y solo así, podremos proyectar con ellos.

¿Por qué no van a ser interesantes los mocos, o los bichos, o el slime? ¿Por qué tenemos que centrar el proceso educativo en la estación del año que corresponda, en los medios de transporte o en las profesiones?… O, mejor dicho… ¿por qué no podemos aprovechar los mocos para trabajar el cuerpo humano, los colores, las texturas o la lectoescritura?

Pues no es que no podamos… es que debemos hacerlo, porque solo así conseguiremos que APRENDER TENGA SENTIDO, que sea divertido, eficaz… solo así lograremos que nuestro alumnado se sienta protagonista “por derecho” de lo que hace, de lo que aprende y de cómo y para qué lo aprende.

GLOBALIZANDO EL DÍA A DÍA

Como decía antes, una vez que nace un proyecto debemos alimentarlo y esto, no nos vamos a engañar, conlleva cierto esfuerzo y trabajo que no todo el mundo está dispuesto a entregar. Y digo a entregar porque es algo que va más allá de nuestra jornada laboral (mucho más allá, sin duda). No obstante, creo firmemente que es la única manera.

Nuestra ASAMBLEA cambiará desde el primer momento porque el tema diario de conversación lo marcarán los niños/as, los juegos de estimulación del lenguaje oral o de matemáticas manipulativas estarán centrados en nuestro “tema estrella”, la palabra del día estará relacionada con nuestro proyecto… y todo eso, requiere de planificación, de búsqueda de información e ideas, de elaboración de materiales propios y de muchas cosas más. Pero también es cierto que la motivación de nuestros pequeños/as crece de tal manera, que todo esfuerzo es poco.

Nuestros RINCONES y TALLERES se verán afectados (o así debería ser), porque es el momento de introducir un taller de ciencias donde hagamos nuestro propio slime y otras “pastas repugnantes”; es el momento de convertir nuestro rincón de la casita en el rincón del hospital, es el momento de hacer una sesión de psicomotricidad en la que juguemos con globos-abeja y es el momento, cómo no, de salir a explorar nuestro entorno a buscar en él las maravillas que nos ofrece. Es el momento de escribir un cuento colectivo sobre un dragón que tenía miedo; es el momento de contar las púas que tienen lo erizos o de construir un castillo gigante en nuestra clase con tetrabrik de leche… en definitiva…

¡¡ES EL MOMENTO!!

Así lo creo y así lo defiendo… es el momento de dar un golpe en la mesa que ponga todo esto patas arriba…

Tenemos la oportunidad de dar cerrojazo a esos libros interminables de fichas creados, con toda la buena intención del mundo, pero por “expertos” que no conocen a nuestros niños/as, que no saben de qué llevan el bocadillo cada día, que no saben a qué huelen sus sonrisas, que no conocen a sus familias y, sobre todo, que no saben nada de su entorno, de sus inquietudes y de sus capacidades para proyectar sus propios aprendizajes.

Por tanto, rompo desde aquí una lanza en favor de todos esos/as valientes que han decidido VER Y OIR A LA INFANCIA con todos sus sentidos y que apuestan por una educación donde el único camino es la emoción… rompo desde aquí una lanza en favor de todos esos/as valientes que piensan en clave de infancia y que miran con ojos de niño/a… rompo desde aquí una lanza por ti, que te has sentido identificado/a cuando has leído estas líneas y que mañana, antes de lo previsto, estarás en tu clase preparando algo maravilloso para que esa chispa se encienda y no estás dispuesto/a a que se apague nunca más.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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