Camina hasta el filo de tus sueños

OPOSICIONES, RENOVARSE Y CAMBIAR LA MIRADA.

Este proceso que se acerca para muchos docentes, supone el medio para aspirar a formar parte de una escuela que tiene mucho que cambiar.

Entre las cosas más relevantes que debemos cambiar, está el propio sistema de oposiciones. Antiguo, desfasado y sin duda alejado de la realidad de las escuelas.

Se abordan temas inexistentes en la actualidad y se perpetúan prácticas educativas que nada tiene que ver con la demanda de la infancia.

Un proceso que mide a los mejores maestros/as y que carece de instrumentos tan importantes como la neurociencia, la neuroeducación, las emociones, el plano afectivo o la práctica tecnológica en la que estamos inmersos, sin saber ni lo que estamos haciendo, sin formación y sin recursos; siempre a expensas de la voluntad propia.

Las oposiciones se convierten en una carrera de fondo donde muchas personas, dejan de ser personas y viven entre temas imposibles, supuestos prácticos y un sentimiento de impotencia inexplicable. Pasan horas entre la sensación de que no llegan a nada y en la falsa premisa de sentir, que por más que se esfuerzan,  no lograrán su meta.

Se sacrifican muchas situaciones cotidianas como una comida tranquila, los paseos con los hijos, un atardecer con amigos, viajes o una excursión al campo. Se instala la aplicación mental de la tristeza y el peso de la consciencia cuando el planteamiento de la renuncia ronda por la cabeza.

Acuerdos y arreglos entre sindicatos y políticos que no benefician a nadie, que restan esperanza y suman más angustia y decepción. 

Se desarrolla un sentimiento de sumisión y condena que merma la salud mental en muchos casos, un sentimiento de rabia y de impotencia que paga la cuota mensual del miedo y la sensación precipitada del fracaso.

Este año ha sido especialmente desastroso; evidenciando la dejadez hacia la educación y la escuela. Borradores desesperantes, reuniones donde el acuerdo era imposible y un millón de sueños tirados por la borda. Personas, sí, personas que quieren proyectar sus ilusiones y su vocación a la infancia y que no les queda otra, que aspirar a una bolsa, como si fueran patatas o naranjas. Una bolsa cargada de sueños, de proyectos y de falsas esperanzas; una bolsa que te etiqueta con un número y te otorga puestos si no lejos de tu casa, prácticamente efímeros.

Un Pacto Social por la Educación es la guerra perdida del profesorado, cansado de vivir a la deriva de los antojos políticos, de los gustos del partido que gobierne a la carta.

La Educación no puede desarrollarse al amparo de los caprichos de personas que no saben cuál es la realidad del aula, de los patios, de las reuniones burocráticas que no llegan a nada ni a nadie. No llegan a nada ni a nadie porque seguimos sin recursos humanos y materiales, sin soluciones más allá de la implicación y la voluntad de los que vivimos a pie de cañón.

Esa es la escuela que encontrarán los que consigan llegar a la meta de un concurso oposición vacío, injusto y sin relevancia alguna.

¿Qué garantías ofrecen las Consejerías para dignificar a tantas y tantas personas que llevan años más que aprobadas moralmente y que superan en actitud, formación y práctica a muchos docentes condenados a la vagancia, a insertarse eternamente en la zona de confort que nadie revisa ni evalúa?

Es necesaria la creación de Departamentos específicos para el ámbito de oposición, de preparación y de formación al efecto.

La vida de los aspirantes, no puede estar en manos de la suerte. Esto no es una lotería, lo arbitrario no puede ser el principio de la calidad en la escuela.

Llevamos años reclamando que los Miembros de Tribunal sean voluntarios, formados y con dedicación absoluta a este proceso. No se puede arrancar a los docentes de sus clases, dos días antes de este proceso y dejarlos frente a la nada.

Instrucciones imposibles, asesores que en la mayoría de los casos no saben cómo abordar las incidencias y la entrega voluntaria y condenatoria que la resignación te da ante los que algún día serán tus compañeros/as.

– “Haré lo que pueda. Trataré de corregir con objetividad. Ya que estoy aquí, no me queda otra. Yo no quería, pero me han obligado…” son muchas de las expresiones que se escuchan entre bambalinas y que determinan el futuro de los que llevan tanto tiempo preparándose.

Puedes encontrarte con gente que no sabe ni la norma que regula, que no conoce las instrucciones vigentes o que simplemente llevan con su programación de papeles amarillos, un millón de años y que de innovación, han oído hablar pero no les interesa o no les funciona.

Dueños del destino de muchos niños y niñas que han salido adelante con la costumbre y la máxima tan extendida de “Es que a mí me ha funcionado siempre y no voy a cambiar ahora “.

¿Realmente pensamos que esa gente que no escucha ni valora lo que le demanda su alumnado, se va a preocupar de lo que exige y demanda ese adulto que lucha por una plaza?

¿Dónde quedan las emociones y el respeto?, ¿dónde se valora lo afectivo y lo sensitivo ¿, ¿en qué lugar hay un registro evaluativo de las actitudes y aptitudes de este proceso?

Nos jactamos de formarnos en educación emocional, en inteligencia del alma y la dejamos en el aula, cuando en junio nos llaman para un tribunal y no somos capaces de empatizar, de ponernos en el lugar de ese compañero/a que tenemos en frente y que ocupa el lugar, que un día ocupamos nosotros. El ser humano es el que más rápido olvida y el que desarrolla la capacidad más inmediata de olvido y distancia. Insolidaridad y superioridad, separadas por unas mesas condenatorias y una pizarra.

La iniciativa de la voluntariedad que parece ofrecer la convocatoria de este año, no compensa la carencia de formación, la precariedad de organización y la falta de tiempo en formación, dedicación y preparación del proceso.

Sería más justo y equitativo si los que evalúan, se formaran con la mitad de intensidad que lo hacen los aspirantes. Ahí habría igualdad de condiciones y la evaluación sería si no más justa, más objetiva y experta.

La Educación es la joya de la corona de un País. Sin embargo, en España, no interesa invertir, mejorar ni dotar de prestigio y calidad a este sector. Es peligroso mimarla porque nos hace libres de pensamiento, de decisión y nos abre las ventanas al mundo de la verdad, a la transformación social activa y real.

La inversión educativa no es efectiva para la política porque no es inmediata, siendo sus resultados el reflejo de un proceso a largo plazo.

 La inversión en educación no interesa porque nos va a permitir mejorar desde las bases de la carrera, la implementación del prestigio de la actividad educativa y extinguir  este proceso de selección,  que premia al que memoriza de forma mecánica  palabras vacías que a veces ni entiende y aún peor, párrafos  que ni siquiera  saben defender, traicionando la lealtad a la infancia, una lealtad hacia el respeto, sus necesidades y hacia  una verdadera transformación social y educativa.

Necesitamos un sistema que deje de premiar la arbitrariedad, la competitividad y que seleccione a personas social y emocionalmente capaces de hacer educación, de crear escuela.

Son muy necesarias las pruebas psicotécnicas, las capacitaciones mentales aptas, las herramientas que nos hagan merecedores de acompañar a la infancia.

Yo no quiero en el sistema cargado de docentes que acceden sin saber qué es verdaderamente desentrañar la escuela, que no saben tocar el alma antes que los cuadernillos aburridos e infinitos.

Yo quiero un sistema que sea capaz de detectar gente valiente, gente que quiere revolucionar y romper estereotipos anquilosados y absurdos.

Yo quiero un sistema cargado de pasión, de emoción y de gente que invierta el alma en la escuela y ese sistema, no se obtiene con exámenes numéricos y méritos comprados para sumar puntos antes de llegar y luego guardar las ganas de formarse en el “ya lo haré, no tengo tiempo o en el ¿para qué? si ya estoy dentro, soy funcionario/a.”

Yo no quiero perpetuar un sistema de oposiciones, que en su proceso de selección deja fuera a los que realmente lo merecen, a los que aman la escuela y a los que creen en el valor de los niños y las niñas.

Socialmente no se puede entender que el esfuerzo y la tenacidad se recompensan con una etiqueta numérica o con la combinación de lo que cada uno, según sus posibilidades puede aportar; porque ese es otro dato a analizar, la compra de cursos, formaciones y publicaciones que definen una línea roja de discriminación de los que pueden o no acceder .

El rango económico no puede ser un medidor de méritos y mucho menos, suponer un parámetro diferenciador.

APUESTO POR UNAS OPOSICIONES VITALES, ESAS QUE NACIERON EN EL 2019 Y QUE LLEVAN LA ESENCIA DE TODO AQUELLO EN LO QUE CREO Y POR LO QUE LUCHO.

En tanto que este proceso se desenreda y la convocatoria le pone nombre, forma y plazos al proceso condenatorio de las oposiciones, yo sigo creyendo en el matiz vital de esta aventura, en el carácter emocional de una forma de acceso que queda desvinculada de lo que debiera ser y en la que tenemos muchas cosas que mejorar. Mientras tanto, estoy convencida de que con emoción todo es posible y afirmo que, con respeto, con la mirada empática hacia los que buscan cumplir un sueño, se puede restar dificultad, hostilidad y rechazo al procedimiento.

El objetivo para mejorar este sistema de oposiciones, está en recomponer los pensamientos y los prejuicios que tenemos en relación a este proceso. Debemos entender que las personas que se presentan, merecen respeto y sobre todo, merecen  que seamos capaces de ver más  allá, que seamos capaces de valorar,  que detrás de un montón de folios cargados de materia  aprendida de forma memorística  y mecánica, hay sueños y proyectos, hay emociones y sentimientos; sentimientos y emociones,   iguales a los que damos tanta importancia y protagonismo  en nuestros niños y niñas.  Los adultos no dejan las emociones en casa o en la mochila mientras opositan, no se desprenden de su lado humano y vital cuando se examinan; por el contrario, los maestros y maestras son consecuencia directa de sus vivencias, de sus maneras de afrontar y gestionar sus conflictos, de sus experiencias…y por ende, ofrecen diferentes maneras de entender y de sentir la educación en base a la construcción personal de su sistema afectivo.

¿QUÉ PERSEGUIMOS CON ESTE ENFOQUE VITAL ?:

El objetivo es, ”NO” imponer barreras entre el opositor y el tribunal , es buscar un clima de confianza y afectividad que nos permita dar lo mejor de nosotros mismos y ser capaces de expresar conocimientos que inspiren el cambio en la  escuela, esa revolución inminente que perseguimos los maestros y maestras de corazón.

Con esta revolución selectiva, tratamos de identificar dentro de este sistema frío, duro, deshumanizado y cruel, a aquellas personas que sean diferentes, que busquen una escuela basada en la igualdad, en la experiencia, en el descubrimiento, en la investigación, en el respeto, en la empatía, en las emociones y que busquen el éxito por y para la vida. Con este sistema vital, descubrimos que cuando nos sentimos relajados, cómodos, atendidos y respetados, somos capaces de expresar y de transmitir conocimientos teóricos vinculándolos y relacionándolos significativamente con esa parte mágica, innovadora que impulse el cambio que necesita la escuela. Estamos inmersos en un sistema paralizado por la desilusión y la flojera de los acomodados y de los que quieren seguir perpetuando el fracaso escolar, el desinterés, el abandono… con el único fin  de justificar esa apatía subyacente  sin más interés que el suyo propio y que respalde la falta de implicación y de revolución.

Un gesto de complicidad, un cartel de ánimo, una frase de apoyo o simplemente escuchar, nos pone en el lado personal, individual, en la parte sensible de un sistema que es básicamente humano.

Detalles sencillos que pueden ayudar a cumplir un sueño, a contagiarte de entusiasmo e ilusión, a lograr poner nombre a tus logros o simplemente realizar una prueba de vida en un entorno tranquilo y emocionalmente organizado.

Si vas a formar parte de algún Tribunal en esta convocatoria, te invito a tratar con mucho cuidado a todas las personas que te encuentres en este camino, son extremadamente sensibles y frágiles, van persiguiendo un sueño vital.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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