Al igual que los contenidos de Matemáticas, de Lengua o idiomas servirán a nuestros niños y niñas para resolver problemas que les surgirán en la vida real, aprender educación vial, alimentación saludable y primeros auxilios es algo fundamental para sus vidas. Todo lo que aprenden en la escuela debe servirles para la vida y estos dos bloques de contenidos son indispensables.
Un niño que aprende a comer bien desde pequeño, será un adulto más sano. El hecho de enseñar la importancia de determinados alimentos y cómo afectan a nuestra salud, qué vitaminas o nutrientes nos aportan, etc. hará que el niño y la niña valoren la importancia de comer de todo y sano. Actividades como tener un huerto, un jardín, un gallinero o un aula de cocina, permiten no solo vincular los contenidos de ciencias con tareas prácticas, sino inculcarles el placer por los buenos hábitos alimenticios, el cuidado de la naturaleza y el respeto a los animales.

Que un alumno conozca las señales de tráfico, el sentido del semáforo o el paso de peatones, es importantísimo para saber cómo actuar en la sociedad conforme a las normas de circulación, como conductor y como peatón. En la escuela se deben dar clases de primeros auxilios y educación vial, permitiéndoles que apliquen, de forma jugada, los contenidos transmitidos: con circuitos de educación vial, sesiones sobre ruedas (con patines, patinetes, monopatines, triciclos y bicicletas), jugando con playmobil, a juegos de mesa, con muñecos de simulación de RCP, con proyectos en conjunto con las universidades, con colaboraciones del centro de salud más cercano, con técnicos de emergencias y ambulancias, con simulacros reales de incendios, haciendo que los alumnos simulen llamar al 112 o 061 y que sigan todo el protocolo que han aprendido de forma teórica, con la participación de los cuerpos y fuerzas del Estado: policía, guardia civil y bomberos, haciendo un escape-room de pruebas, con charlas de asociaciones de víctimas de accidentes, de profesores de autoescuela, proyectando documentales y cortos educativos, utilizando marionetas que les expliquen los contenidos, a través de charlas de profesionales o con cualquier otra actividad que se nos ocurra en relación a estos contenidos.

La vida de los niños está llena de aventuras que surgen de su imaginación, de esa creatividad y originalidad de la infancia; no es para menos, ya que el juego es el método a través del cual conocen su entorno y desarrollan capacidades para relacionarse con los demás. Pero, en medio de ese ir y venir incesante los pequeños se encuentran expuestos a distintos accidentes, por más precauciones que se tengan. Por ello, es fundamental enseñarles actuaciones de primeros auxilios. Por otro lado, no solo son ellos quienes pueden sufrir determinados accidentes, sino sus iguales, sus familiares o cualquier desconocido que puedan encontrarse por la calle. Por esta razón, es tremendamente importante saber cómo actuar ante una emergencia. De igual forma, todos los niños y niñas son peatones y conductores, aunque solo sea de sus juguetes y vehículos sin motor, pero de la misma forma deben conocer y cumplir las normas de circulación, así como saber de la importancia del uso del casco o de las luces reflectantes.

Trabajar primeros auxilios, alimentación saludable y educación vial en la escuela, son unos de esos aprendizajes que considero para la vida. Saber cultivar un huerto, plantar árboles frutales, visitar protectoras de animales, granjas, conocer las señales de tráfico o aprender a reparar el pinchazo de una rueda, saber cambiar el aceite del coche, conocer las técnicas y procedimientos inmediatos y limitados que se brindan a quien lo necesita, debido a un accidente o enfermedad repentina, etc. puede salvar vidas y ayudar a muchas personas. Así que, todo lo que sea útil para la vida debe trabajarse en la escuela.
En Educación Vial deben conocer las señales básicas, el uso del semáforo y la importancia de cruzar las calles por el paso de cebra. Asimismo, deben saber lo importante que es el casco, el cinturón de seguridad y las luces. Les enseñaremos a reparar un pinchazo de la rueda de la bici o a cambiar el aceite del coche.
Podemos preparar un circuito de educación vial con ayuda de la DGT y la policía local. También podemos contar con la ayuda del profesor o profesora de autoescuela para darle alguna charla a los alumnos. Si además conocemos a algún mecánico, podemos preparar una sesión de reparaciones de ruedas, cambio de aceite, etc.
La alimentación saludable se puede trabajar de forma teórica, a través de proyecciones de documentales, películas, entrevistando en la radio de cole a hortelanos, visitando campos de cultivo, sembrando en nuestro propio huerto de cole, teniendo un gallinero, saliendo al campo a recoger espárragos mientras hacemos senderismo. Por ejemplo, cocinar con los alimentos recolectados del huerto y con los huevos de las gallinas y de postre tomar una fruta de nuestros árboles frutales.

Coger flores, pasear por un campo de amapolas, rodar por un prado repleto de hierba, subir a un árbol y comer su fruto debajo de él o dar de comer a las gallinas y con suerte, coger un huevo que aún esté caliente, son algunos de los placeres más simples que hay y más gratificantes, divertidos y motivadores.
En cuanto a los primeros auxilios, tenemos que transmitirles a los niños que quizá ellos sean la primera asistencia que tenga una víctima y que por esa razón deben saber cómo actuar ante una emergencia, accidente o situación complicada que puedan encontrarse en casa o en la calle. Una vez más, se trata de hacerles sentir protagonistas de su aprendizaje y darle un sentido útil a aquello que están aprendiendo.
En el marco de la educación hay que tener en cuenta que la mayoría de accidentes que ocurren en la escuela se producen en la clase de Educación Física debido a la exigencia de movimiento y actividad y a la cantidad de estímulos a atender que ocasiona, en algunos momentos, ciertas lesiones al alumnado. El área de Educación física es un espacio muy apropiado para enseñar técnicas de primeros auxilios. Al igual que les transmitimos contenidos relacionados con la actividad física, el sistema óseo y muscular o el sistema respiratorio, es importante hablarles de cómo tratar un esguince, cómo cortar un sangrado nasal o cómo actuar ante un paro cardiaco. Nuestros alumnos deben familiarizarse con tres números de teléfono: 112, 061 y 062, siendo conscientes de que la llamada de emergencia es lo primero que deberían hacer ante un accidente grave.

Enseñar a los niños y niñas técnicas de primeros auxilios no significa que le demos cientos de instrucciones para cientos de circunstancias, vuelvo a pensar que, en estos casos, menos, es más. Debemos enseñarles pocas indicaciones y claras.
¿Qué podemos enseñarles a los alumnos en la escuela? Lo primero que deben saber es que el primer paso es alertar, pedir ayuda y llamar a uno de los teléfonos que les hemos enseñado. Luego, tendrían que ayudar a la víctima. Les podemos enseñar cosas muy genéricas y específicas. Por ejemplo:
- Cómo curar un esguince: aplicar hielo inmediatamente después de hacerse el esguince. Le enseñaremos al alumnado la palabra RICE (reposo, hielo, compresión y elevación).
- Cómo cortar el sangrado nasal: con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante, presionar la nariz con el dedo pulgar e índice durante cinco minutos.
- Qué hacer ante una persona que convulsiona: acolcharle la cabeza con ropa o cojines y retirar todos los elementos peligrosos que haya a su alrededor: mesas… Cuando termine de convulsionar ponerle en posición lateral de seguridad.
- Cómo actuar ante una hemorragia muy grande: presionar la zona directamente. Nunca haremos torniquete excepto vida o muerte. Si se hace se ponen la hora, minutos y segundos porque a los 20 minutos hay que descomprimir.
- Qué hacer con una quemadura: actuar echando agua en abundancia durante 10 minutos si son agentes físicos y 20 minutos si son agentes químicos. Solo en el punto de quemado, sin que el agua arrastre.
- Cómo curar una herida leve: lavar con agua y jabón o suero, no soplar la herida y poner un apósito o vendaje para evitar que sangre.
- Qué hacer ante un atragantamiento: tendrán que sujetar a la persona por la cintura y darle cinco golpes en la espalda. Si el cuerpo extraño no sale de la boca, deberán realizar la maniobra de Heimlich. Colocarán las manos sobre el abdomen (boca del estómago) y efectuarán, con el puño cerrado, 5 compresiones hacia arriba y atrás. Si pierde el conocimiento pasarán a realizar la RCP.
- Cómo actuar ante una persona inconsciente: si respira la colocarán en posición lateral de seguridad. Si no respira tendrán que practicarle la RCP. Les enseñaremos la técnica adecuada para adultos, niños y lactantes. Pasos generales a seguir:
- Examinar la boca y eliminar, si lo hubiera, el cuerpo extraño.
- Tender a la víctima boca arriba sin almohada. Si vomitara agua o alimentos, torcer la cabeza hacia un lado mientras devuelve.
- Aflojar (o rasgar si es preciso) las ropas de la víctima que opriman la garganta, el tórax o el abdomen.
- Arrodillarse junto a la víctima y proceder al masaje cardiaco: tapar nariz e insuflar aire a un ritmo de 2 ventilaciones por cada 30 compresiones. Colocar las manos, una sobre otra, sin flexionar los codos, con el talón de la mano que pega sobre el esternón de la víctima, cuatro o cinco centímetros por encima de la «boca del estómago», comenzar las compresiones. En el caso de los niños, se haría con una sola mano. En el caso de los lactantes se haría con los dedos índice y corazón.

No debemos olvidar que este tipo de contenidos son tan importantes enseñarlos en la escuela al alumnado como al profesorado, de ahí la importancia de formarse y reciclarse en ellos y, sobre todo, de rodearse de profesionales que contribuyan a la asimilación de dichas técnicas por parte del alumnado. Como he dicho en infinidad de ocasiones: a hacer se aprende haciendo y por apuntes no se puede enseñar a vivir. Por ello, toda buena teoría debe ir acompañada de mucha práctica y experimentación.
