Trabajar la ortografía de forma práctica

La ortografía es el conjunto de normas que regulan la escritura. Forma parte de la gramática normativa ya que establece las reglas para el uso correcto de las letras y los signos de puntuación. La ortografía es un problema que preocupa intensamente a la mayor parte de los educadores, pero al que, en ocasiones, no acabamos de encontrarle la forma adecuada de abordarlo.

Los libros de texto y los trabajos que se dedican al trabajo de la ortografía suelen centrarse en ejercicios concretos, más o menos pautados, más o menos dirigidos, más o menos estructurados, más bien mecánicos, mediante los cuales se pre- tende que los niños y las niñas adquieran el dominio de los diferentes grafemas. Cuando realizamos algo mecánico y reproductivo, sin otro tipo de di- mensión, tratando los contenidos desde una única perspectiva, impedimos que el alumno se pare a pensar para aprender, de este modo, el manejo de la ortografía o de cualquier otro contenido. No se trata, por tanto, de que no se deba atender a los ejercicios del tipo «rellena el espacio en blanco» o «completa las siguientes frases con la forma adecuada». Al contrario, considero imprescindible realizar ejercicios de ese tipo. No obstante, pienso que debemos contemplar la idea de plantear tareas diversas para un mismo objetivo. Puesto que no todos aprendemos del mismo modo ni en el mismo tiempo y, por supuesto, no tenemos las mismas capacidades ni dificultades, debemos ofrecer diferentes formas de aprender. De hecho, algunas dificultades ortográficas tienen su raíz en problemas de diferentes facultades psicológicas, y sólo ejercitando estas el alumno será́ capaz de superar sus deficiencias. Los errores ortográficos no tienen una única procedencia. El hábito lector es determinante.

No obstante, la experiencia docente nos en- seña que hay muchos alumnos, excelentes lecto- res, que tropiezan sistemáticamente con proble- mas ortográficos. No quiero con esto señalar que la lectura no sea una de las facetas que más se de- ben cuidar cuando se quiere que los alumnos pro- gresen en este aspecto.

Pero parece que no es suficiente. Evidentemente, cada uno de nosotros somos más capaces para unas habilidades que para otras. La ortografía no es sino una destreza, y algunos alumnos están menos dotados para adquirirla que otros. Por ejemplo, el alumnado con dislexia padece un trastorno específico de la lectura y de la escritura, ma- nifestándose en una baja calidad léxica. A veces encontramos un desinterés por la lectura, motivado por la deficiente adquisición de esta destreza. De ahí la importancia que tiene atender a este aspecto en los primeros años de la educación. En la ortografía también inciden otros aspectos como la “La ley del mínimo esfuerzo”: es más cómodo escribir sin consultar dudas que hacerlo consultándolas o preguntándolas.

Para dominar la ortografía no basta con atender un solo aspecto. Es necesario que, en los ejercicios planteados, interactúen al menos cuatro facultades: la atención, la memoria, la relación y el ritmo.

Si el juego es importante para asimilar los con- tenidos aprendidos, en el caso de la ortografía no puede ser menos importante. En mis clases em- pleo el taller de reparaciones ortográficas. En este taller utilizo diferentes actividades para trabajar la ortografía. A continuación, voy a proponer algunos juegos para trabajar la ortografía en el aula. Algunos de los ejercicios que voy a plantear difieren totalmente de lo que los alumnos están acos- tumbrados a tratar como ejercicios ortográficos.

  1. Juegos musicales para trabajar la ortografía.Por  ejemplo,  cantar  canciones  de  karaoke donde tengan que leer la letra de la canción.
  2. Utilizar pizarras pequeñas de Villeda para que los alumnos escriban las palabras que les dic- tamos, después les mostramos la forma correcta en la que se escriben y ellos las van memorizando de forma jugada. No hay corrección.
  3. Competiciones de roscos de palabras relacionados con la ortografía. Podemos elaborarlos a través de la página de educaplay (para jugar de forma virtual) o podemos jugar a pasapalabra en clase (diseñando nuestro propio rosco de palabras y buscando las definiciones en el diccionario o en internet).
  4. Diseñar un lapbook con reglas ortográficas.
  5. Hacer un comecocos de la ortografía.
  6. Crear un juego donde, plastificando tarjetas con sílabas, el alumnado tenga que colocarlas de forma correcta para completar una pala- bra. Podemos hacer un libro de pictogramas con velcro.
  7. Buscar palabras en el diccionario y anotar su definición en un cuaderno de clase.
  8. Crear un rincón de diccionario de aula. Pegar en la clase, a modo de mural, palabras que les resultan difíciles de aprender a nuestros niños.
  9. Videojuegos online. Por ejemplo, Elemental querido Watson.
  10. Juegos de mesa: apalabrados, el dominó de las palabras, cartas ortográficas, palabras encadenadas, story cubes.
  11. Dictados tradicionales. El maestro dicta un texto al alumnado. El alumnado lo escribe en el cuaderno. Podemos añadir elementos atractivos. Por ejemplo, escribir el texto en las ventanas (con rotuladores de tiza líquida).
  12. Dictados de los alumnos al profesor. Esto im- plica que el niño piense la forma correcta en la que se escribe el texto que dicta. El profesor lo escribirá en la pizarra, pudiendo cometer erro- res adrede.
  13. Dictados de la maestra al alumno, pero que previamente el alumno ha leído y estudiado durante 1 minuto de tiempo.
  14. Dictados locos: el maestro hace el dictado y de vez en cuando deja una frase sin terminar para que cada alumno la complete como desee, explorando su lado más creativo. Al finalizar el dictado, cada alumno leerá el suyo.
  15. Dictados entre compañeros. Por parejas, cada niño hace un dictado a su compañero, luego se intercambian los roles.
  16. El juego de los saquitos de las palabras (ex- traído del libro Aprender pensando que juegan. Editorial INDE). Metemos palabras en saquitos de tela. Los alumnos, por parejas, extraen palabras que leen para que sus compañeros las deletreen sin verlas, posteriormente se las muestran para que aprendan por imagen visual.
  17. Reparamos palabras. Cuando empleamos una palabra de forma incorrecta, escribiéndola mal, la podemos reparar en un “hospital de palabras” (una especie de mural donde la dejamos durante un tiempo). Es un modo de captar la atención del alumnado sobre esta palabra.
  18. Análisis de oraciones divertidas. El alumno señala el sujeto, el predicado y com- plementos de una lista de oraciones gracio- sas.
  19. Los detectives: los alumnos se de- dican a buscar errores ortográficos en textos escritos en periódicos, internet, libros, etc.
  20. Escape room de la ortografía.
  21. Cuentacuentos con marionetas. El alumnado lee textos y los cuenta a sus com- pañeros con ayuda de una marioneta.
  22. Lecturas grupales interpretando personajes (teatro leído).
  23. Ver películas en otros idiomas, subtituladas en castellano para que el alumno pueda leer el texto.
  24. Escribir cartas y email.
  25. Plantear tareas donde haya que leer, pero de forma placentera: radio y tv escolar, concur- sos escolares, etc.

A pesar de que la ortografía es algo muy importante, no debemos nunca ridiculizar, estigmatizar o restar valor a los argumentos de las personas que cometen errores ortográficos (entre otras cosas porque todos en algún momento lo hacemos). Menospreciar a alguien por no manejar correctamente las reglas lingüísticas me resulta de un esnobismo insoportable. La ortografía es fundamental, especialmente en el área de Lengua y Literatura, pero hay personas que destacan en cientos de ámbitos a pesar de no dominar perfectamente las reglas ortográficas.

Por lo tanto, es un grave error centrarnos únicamente en la ortogra- fía para valorar las cualidades de alguien.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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