De uno a otro costado

Desde el mirador de La Algaida se aprecia cómo el curso acelerado del río, sierra abajo, penetra con una pasión disimulada en el estuario hasta confundir sus aguas bravas en el azul secular. Pero, por más que parezca violenta, esta cópula esconde en su propia condición la dialéctica histórica natural, enriquecedora, entre dos realidades diametralmente contrarias llamadas por el ciclo de la vida, a pesar de esta rivalidad, a generar un fruto mejor que la secuela fatal y enquistada de esta enemistad.

Defender lo propio, desde la esencia a la ideología, es tan legítimo como necesario.  Reconocerse en esta defensa, posicionarse, tan vital y sano como declaradamente humano. Pero el espectáculo al que estamos asistiendo estos días con motivo de la apresurada aprobación de la llamada Ley Celaá pone en paños menores a nuestros su- puestos “padres de la patria”. A los que supimos años atrás del famoso “Informe Petras” (1995), sociólogo estadounidense amigo y colaborador de Chomsky, que ponía en evidencia las miserias sociales de un progresismo descabalgado de sus propias ideas, no nos va a sorprender a estas alturas el enésimo ejercicio de pirotecnia ideológica.

Y menos aún el hipócrita grito de libertad coreado desde la bancada contraria. Pero este necesita un debate generoso entre contrarios capaces, armados con un conocimiento profundo de nuestra escuela y, sobre todo, con la idea muy clara de que una ley educativa de futuro no puede romper, bajo supuestas premisas ideológicas, el marco de convivencia, las bases del derecho común, el principio de la libertad.

Con la  astucia taimada del trilero, se nos cuela así, otra vez, una reforma conceptual que  no  da  solución  a ninguno de los problemas reales que tenemos en los centros, además de crear otros nuevos que no necesitamos.

Gracias a mi trabajo como asesor de formación en los últimos años, he tenido el privilegio de conocer personalmente a los mejores expertos en educación de nuestro país. Varios de ellos han ido pasando en los últimos años por el Congreso de Diputados para asesorar a nuestros padres sobre las necesidades reales de la escuela española de cara a la elaboración de la ley. Y me consta, que la mayoría no ve ninguna de sus aportaciones en el texto, ni la de los demás. Mal asunto que te inviten a sentarte en una mesa donde nadie toma nota. Peor aún que te hagan ir para nada como diría el famoso humorista. Lo dicho, pirotecnia pura. En cómo se ha hecho y en cómo la venden. Mientras, sin noticias reales de la regulación de la función docente, sin propuestas para la definición explícita de la autonomía de los centros, sin ideas para la mejora global del sistema, desde la función directiva o la función tutorial a la desburocratización.

Y, por si fuera poco, todo el personal mirando para otro lado cuando se le pregunta por la memoria económica asociada a la ley (“no se prevé incremento del gasto”). Nada. Atentos a la jugada. Vamos a cambiar por completo el sistema (dicen) con lo poco que nos quedaba: varios decretos, poderosos silencios y mucha algarada. Sin duda, una jugada para arrebatar a los sectores ultraconser- vadores el control de las poco formadas mentes de nuestros futuros ciudadanos a los que, fiel a la consigna, el estado les va a proporcionar ahora un nuevo modelo educativo igual de romo y perverso, que sigue sin apostar por el mérito y el talento, sin confiar en la capacidad de los profesionales y sin dotarnos para definir nuevas metas y mejorar nuestros resultados.

Eso sí, la ley es muy de izquierdas, dicen ellos que deben saber mucho de este dato. Algunos de los responsables de las distintas comisiones de trabajo ni siquiera han estudiado. Y se nota. Mucho.

¿Cómo va a subrayar la necesidad del esfuerzo en el estudio quién ni siquiera ha alcanzado nuestro título básico? A ellos les ha ido bien entregando su alma al diablo, azul o rojo que, en esto, a fin de cuentas, ya no veo progreso por ningún lado. Debe ser por eso de que la política es esférica y, parafraseando al geógrafo clásico, cuando más se cierra uno a su costado, antes aparece por el costado del contrario.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

Deja un comentario