Cuando todo esto pase…

Estamos viendo como desde la distancia hemos tenido que reinventarnos, cambiando nuestra metodología, nuestra forma de dirigirnos al alumnado, de evaluarles. Desde la distancia, con ayuda de las nuevas tecnologías e internet, hemos construido, en un tiempo record, un sistema educativo virtual. Toda una aventura para la que cada uno de los docentes ha empleado su máximo interés, disposición y esfuerzo.

Estamos haciendo retos diarios, tareas digitales, juegos virtuales, videollamadas para conectarnos y sentirnos más cerca. Hemos adaptado proyectos presenciales haciéndolos a distancia: la radio, por ejemplo. Y, como docentes, más allá de nuestro colegio y de nuestro alumnado, muchos maestros y maestras estamos aportando nuestro granito de arena como conferenciantes virtuales o maestros de programas educativos: el cole en casa (La Banda del sur RTVA) y aprendemos en casa (Clan RTVE).

Si hablamos de las familias, para mí un recurso pedagógico inagotable, durante este periodo de confinamiento están siendo el gran apoyo del sistema educativo.

Están haciendo magia de la buena para atender sus labores domésticas y familiares, y compaginar su vida laboral con el apoyo a la labor docente.  in duda, las familias son el nexo de unión entre maestros y niños, gracias a ellas podemos ver a nuestro alumnado a través de las pantallas, podemos mantener un contacto más allá de una ficha o una actividad virtual.

Quizá ahora, debido a esta situación que estamos viviendo, está quedando más latente que las familias son tremendamente importantes. Pero, además de este aspecto ¿Qué cosas podemos extraer de toda esta situación para mejorar el sistema educativo cuando todo esto pase?

 Aquí podemos ver nueve ideas que nos harán reflexionar:

  1. El contacto presencial, las emociones en directo, la escuela en vivo… no puede ser sustituida por las máquinas ni por la enseñanza virtual. La tecnología bien empleada es un recurso muy útil para los docentes, pero la escuela virtual no puede competir contra la presencial. Cuando volvamos debemos procurar tener la parte humana más presente que nunca. Nuestra mascota de clase, el avestruz Preguntona, lo tiene claro.
  • Las familias y los vecinos son fundamentales en la vida del centro, así como el contexto próximo. Grandes recursos para el ApS (aprendizaje servicio). La buena relación y respeto mutuo debe estar siempre presente para alcanzar objetivos comunes: la felicidad del alumnado y la adquisición del mayor aprendizaje posible.
  • Debemos evitar, en la medida de lo posible, los deberes en la etapa de infantil y primaria porque general desigualdades sociales por tres razones: la brecha digital  (familias que no disponen de recursos digitales materiales o que disponiendo de ellos no tienen una buena competencia digital), la formación familiar (no todas las familias tienen la misma formación académica ni los mismos recursos económicos para llegar a ella) y la desigualdad en atención y disposición de las familias (no todas las familias le dan el mismo valor a la escuela o disponen del mismo tiempo para hacerlo).
  • La escuela debe hacer más hincapié en las competencias, sobre todo en: aprender a aprender, competencia digital, iniciativa y autonomía personal y, por supuesto, espíritu emprendedor.

Una vez más insisto en que por apuntes no se puede enseñar a vivir.

Si la escuela no quiere apagar estrellas debe hacer que cada alumno y alumna descubra su talento y aprenda competencias para la vida, para enfrentarse a los problemas reales del mundo con las herramientas adecuadas.

La escuela no sólo debe enseñar contenidos, sino que debe enseñar a utilizarlos y ponerlos en práctica, lo que tantas veces repetimos: aprender a conocer, a hacer, a ser y a vivir juntos.

  • La ratio de las aulas debe disminuir. Estamos viendo que con menos personas en el mismo recinto hay menos posibilidades de contagio. Tal vez gracias a esto disminuyan las ratios de las aulas y así podamos darle a nuestro alumnado la enseñanza individualizada que se merecen, cambiando la disposición del aula, el mobiliario, los rincones… y planteando más retos que incluyan.
  • Una mayor inversión en educación. Todos los centros del territorio nacional (principalmente los públicos porque su única fuente de ingresos es la administración pública y, además, la escuela pública es la escuela de todos y todas por excelencia) deben disponer de los recursos adecuados (personales, espaciales y materiales) para poder aplicar metodologías innovadoras que impliquen el uso de las nuevas tecnologías, mejoren la calidad educativa y la atención individualizada del alumnado.
  • Necesitamos un gran pacto de estado por la educación. Una ley con la aprobación de todos los partidos políticos y la opinión de los docentes, pero sobre todo que las cosas buenas de las leyes que tenemos (que hay muchas cosas buenas) se cumplan. Que los maestros y maestras entiendan que, para conseguir una formación competencial, transversal e interdisciplinar, deben proponer actividades jugadas (la diversión y el aprendizaje van de la mano), tareas menos reproductivas y más reflexivas, que se adapten a todos los niveles y ritmos para que todos los niños y niñas brillen. En el firmamento no hay dos estrellas iguales.
  • Las artes plásticas, escénicas, la música y la educación física deben cobrar más protagonismo. Esta situación está demostrando lo que la neurociencia y cientos de pedagogos como Montessori, Francisco Mora, Piaget, Tonucci, Mar Romera o Vigotsky llevan años diciendo y demostrando: son artes completas e inspiradoras que mejoran cientos de aspectos relacionados con la salud y la mejora de aspectos académicos, incidiendo directamente en la motivación del niño y la niña, mejorando el aprendizaje significativo.
  • La formación de los docentes debe ser continua, obligatoria, práctica y dinámica, garantizada por la administración e incluida en su horario laboral. Estamos viendo también la brecha digital en muchos docentes que, a pesar de estar poniendo todo su empeño y sacrificio en ponerse al día en tiempo record y atender a todo su alumnado, están teniendo grandes dificultades.

El mensaje de la escuela, en estos momentos, debe ser, más que nunca, de esperanza, acercamiento, confianza e ilusión; contagiando en positivo, porque cuando todo esto pase volveremos con más fuerza que nunca, energía y vocación, con ganas de vivir experiencias que nos produzcan cientos de emociones.

Cuando todo esto pase y volvamos a los colegios tendremos que seguir atravesando una situación complicada.

De cara al próximo curso escolar creo que debemos reflexionar muy y mucho.

Todos los agentes implicados en el proceso de enseñanza-aprendizaje debemos unirnos, trabajar más en equipo que nunca para plantear programaciones que incluyan tareas que conecten contenidos de las distintas áreas.

Vamos a seguir viviendo una situación difícil y necesitaremos la buena disposición de todos estos agentes. Mucho ánimo, fuerza y unidad.

Termino este artículo con un agradecimiento muy especial para las familias y para el gremio de los maestros y maestras, quienes están haciendo una labor encomiable, utilizando todo lo que está a su alcance para llegar a cada casa, a cada niño y niña.

¡Hagamos de la escuela ese lugar cargado de magia y posibilidades que se merecen!

Ese lugar en el que vivir cientos de experiencias, aprendiendo pensando que sólo están jugando.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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