Para todos los que no me conocen personal ni profesionalmente, cualquiera de los que sí lo hacen bien podrían definirme como un auténtico torbellino.
A menudo, de ideas, impulsos, iniciativas e imaginación. Y una larga retahíla de conceptos que empiezan por la i, al igual que el mayor de mis enemigos: la inconstancia.
Muchos de los proyectos que, entre tanto y tanto, se me ocurre emprender, suelen quedarse habitualmente en un “a ver si…”. Y les sorprendería lo lleno que podría tener un cajón si desde hace tiempo me hubiese dedicado a coleccionarlos.
¡Pero hasta para eso hace falta constancia!
poco ortodoxas desde el punto de vista magistral, organizaciones volátiles del aula e incluso metodologías contrastadas y diversas, van y vienen continuamente dentro de mi aula. Renovarse o morir, dicen algunos.
En el caso de mí mismo y, por consecuencia, mis alumnos, sospecho que nos acabamos renovando tanto y tantas veces a lo largo del año que debemos acabar en junio rozando casi la inmortalidad. ¡Qué ajetreo!
Pero este curso en concreto ha sido diferente. Un punto y aparte. Un silencio de re- donda. Me ha tocado el refuerzo educativo, dos veces, en ambas interinidades. Una labor sin duda agradecida profesionalmente en cuanto a la necesidad de un desempeño menor en las horas de casa, en comparación con las innumerables tardes de trabajo que suele conllevar la vida de un tutor de Educación Primaria.
Sobre el terreno, me ha permitido trabajar con multitud de dificultades de aprendizaje, así como necesidades específicas de apoyo educativo de una gran variedad. Del mismo modo, aunque no haya podido dar rienda suelta a la infinidad de proyectos e ideas que suelen rondarme la cabeza constantemente para llevar a cabo en mi propia aula, sí que he podido observar mucho y, por consi- guiente, aprender mucho. Ya que el maestro de refuerzo, siendo coherentes con el actual enfoque inclusivo de la educación, debe realizar su trabajo dentro de las distintas aulas del colegio, que no son pocas lógicamente.
Así pues, multitud de metodologías, rutinas, materiales, disposiciones de clase, técnicas y experiencias de mis compañeros de claustro, me han aportado mucho, tanto en lo personal como en lo profesional.
Siempre, siempre se aprende. Pero, además, esta especie de pausa a la que me re- fiero me ha permitido dar cuerpo a algunos de aquellos proyectos que les mencionaba al principio.
Aunar todas las cosas que hasta ahora había podido recoger de una manera ilustra- tiva y didáctica, en una plataforma sencilla de consultar y aprovechar para el resto de la co- munidad educativa, se ha hecho posible gracias a mi blog digital:

(http://elprofepepe.blogspot.com/)
Pero sin duda alguna, y llegamos por fin al corazón y motivo de este artículo, lo que más ilusión me hace anunciarles es la creación de mi propio Canal de Youtube: Los Retos del Profe Pepe.

He de admitir que, aunque llevaba mucho tiempo dándole vueltas a este proyecto, y gran cantidad de mi alumnado me había animado a hacerlo, no han sido ni por asomo el momento ni las formas que hubiera imaginado. Pero bueno, ya les avisaba al principio: un torbellino. Y a comienzos de esta dichosa cuarentena, con semanas prorro- gables aún sin fecha de caducidad, se me pusieron por delante dos ingredientes de abso- luta combustión para mí: demasiado tiempo para aburrirme, y familias preocupadas por la falta de interés académico de sus hijos e hijas. ¡Y no hay nada más bonito para un educador que rescatar la motivación de sus pupilos! Así que acudí a la llamada, de ellos y mía.
De esta manera, con el palo selfie de mi madre a modo de trípode, un mueble para los zapatos como soporte, y mi querida colección de cosas de Batman haciendo las veces de atrezo, me instalé en mi habitación el escenario perfecto. Quería que fuese cercano, sencillo, y sobre todo, muy del Profe Pepe. Que cualquiera de los estudiantes que han pasado por mi mano, con mayor o menor devoción, fueran capaces de reconocerme a la primera.
¡Y así ha sido!
¿Para qué este canal?
La principal intención de esta iniciativa es lanzar retos motivantes y diversos. Para lo- grar cada uno, el alumno/a deberá poner en práctica diferentes destrezas o habilidades.
Unas veces se pondrá a prueba su razonamiento lógico, su capacidad de búsqueda e in- vestigación, o su competencia lingüística tanto comprensiva como expresiva.
Del mismo modo, mientras que algunos retos incluyen el uso de las nuevas tecno- logías, otros fomentan la reutilización de materiales y objetos cotidianos que tengan a mano en su vida diaria. Siempre con una buena dosis de su inagotable creatividad.

¿A qué público va dirigido?
Si bien es cierto que, tanto el lenguaje empleado en los vídeos como el tipo de desa- fíos planteados en ellos, están enfocados para un público de segundo o tercer ciclo de Primaria, la mayoría de ellos están diseñados para que puedan ser adaptados a otras edades.
Del mismo modo, todos los espectadores que deseen compartir e involucrar par- ticipativamente a sus familiares pequeños en todos estos retos, tienen siempre la puerta abierta a ello, ¡por supuesto!
¿Cómo puedo participar en los retos?
cabo, hay una constante que siempre se mantiene. Los interesados/as deben comu- nicarse conmigo a través del correo electró- nico del canal: losretosdelprofepepe@gmail.com
Desde ahí, pueden consultar todo tipo de dudas, recibir orientación acerca de los retos, así como enviar las soluciones cuando las tengan. Está permanentemente activo y disponible para quien lo necesite.
Y nada más. Hasta ahí mi aportación alternativa en todo esto del teletrabajo en el que tantos y tantos docentes, como otros gremios, aún estamos aprendiendo a navegar, prácticamente a contracorriente. Os invito encarecidamente a visitar el canal, y a suscribiros si queréis manteneros al tanto de los nuevos lanzamientos, soluciones a los acertijos, y un divertido y motivante etcétera digital. ¡Gracias, y hasta otra!

Enlace al canal: https://www.youtube.com/chan- nel/UC3Xjwt8JTaWn6SXGgZZRHcQ
Es muy sencillo. Aunque en cada vídeo- desafío se explican las
