«Renovarse o morir», esa es la cuestión. Cualquiera que trabaje en esto tan maravilloso de la Educación sabe que nuestro nadar a contracorriente no tiene su dificultad en la fuerza de la corriente en sí, sino en cómo va cambiando la dirección.
Las modas, lo que ayer estuvo bien hoy no lo está y al contrario; las cientos y miles de cosas que Internet dice que son buenas para paliar los problemas de hoy, que descubrimos ayer; o el endiosamiento de la opinión mediática, intentan tambalear los cimientos de la Escuela Pública.
Escuela en la que creemos y creamos día a día, contra viento y marea, con ilusión, determinación y, sobre todo, con un fin: hacer de nuestros alumnos y alumnas buenos ciudadanos y ciudadanas del hoy (no solamente del mañana), favoreciendo su desarrollo integral en todos los aspectos, tanto social, como psicológico y cognitivo, emocional y cultural. Y negaríamos una realidad si a esta cada vez más extensa lista de ámbitos no añadiésemos el tecnológico.
Tras las innumerables botellas de agua a medio llenar que han sido lanzadas al aire durante todo el curso (Bottle Flip Challenge), seguidas de un peculiar baile de brazos (Dub), la moda evoluciona a hacer girar un curioso objeto el máximo tiempo posible.

Éstos se llaman Fidget Spinners, aunque comúnmente los conocemos como Spinners y ya está. El nieto del trompo de toda la vida, que ha salido impregnado de los tintes de la era tecnológica en la que han nacido sus actuales dueños.

Hacerlos girar sobre la punta del dedo, cambiárselo de un dedo a otro, y de una mano a otra, lanzarlos al aire y volverlos a coger en equilibrio, hacer que giren sobre la punta de la nariz, en la rodilla o en el codo, y un largo y creativo etcétera son las acciones o «trucos» que ocupan ahora la mayor parte del tiempo libre de nuestro alumnado en los recreos o cambios de clase.

Muchos maestros y maestras han clamado al cielo contra estos cacharillos giratorios, debido a las continuas interrupciones que están produciéndose en sus aulas desde su aparición. Cajones de objetos requisados a punto de reventar, notas en las agendas, advertencias archiconocidas tales como «si te lo vuelvo a ver me lo quedo», y cruces de miradas de ultimátum están protagonizando la tónica actual estos últimos cursos en los coles.

¿Qué he hecho yo para combatirlo?
Si no puedes luchar contra ellos, ¡únete a ellos!

Después de cotillear varias cuentas educativas de redes sociales, cogí un poco de aquí y un poco de allá y le di forma a una interesante y motivadora manera de aprovechar los Spinners en mi clase de Matemáticas. Fue, sin duda, de los momentos mejor recordados por mi ex alumnado del CEIP Arias Montano, Sevilla. ¡Les cuento cómo fue!

Dado que estábamos aprendiendo el Sistema Sexagesimal y que en las últimas sesiones habíamos estado entrenando cómo sumar y restar unidades de tiempo (horas, minutos y segundos), se me ocurrió celebrar una pequeña competición matemática de spinners por equipos. Las reglas eran sencillas:
- Cada equipo elaboraría una ficha con el nombre de los distintos participantes del grupo y en la que irían anotando cuánto tiempo como máximo eran capaces de mantener su spinner girando sin que se detuviera ni cayese en ningún momento. Por turnos, uno a uno, cada integrante del grupo iría intentándolo y anotarían su mejor marca en la ficha.
- Una vez todos los componentes del grupo terminasen, debían sumar los tiempos para calcular el tiempo total que el equipo había acumulado.
- Después de mostrar el resultado final de cada equipo, se podría establecer en un ránking el orden, de primero a último, sobre qué grupo había conseguido acumular más tiempo, y quién iría después, etc. A modo de comparación de unidades de tiempo en minutos y segundos, de mayor a menor.
- Ya ordenados los registros de tiempo, debían hacer una doble actividad de cálculo (parecida a las que hemos entrenado en el libro pero mucho más atractiva para ellos):
*Calcular la suma total de los tiempos de la clase (suma del tiempo de todos los equipos).

*Hallar la diferencia entre el equipo ganador y el equipo que quedó en última posición (tiempo mayor – tiempo menor).
Como pueden ver, una manera divertida y diferente de poner en práctica las nociones matemáticas que estuvimos abordando sobre el Sistema Sexagesimal
Lo pasamos genial y al terminar, obtuvimos una sesión agradable, distendida, y eficaz para nuestra área de Matemáticas.

Es ideal utilizar para este tipo de actividades un reloj cronómetro de pulsera si alguno de los chicos o chicas lo llevase encima. Si así no fuera, también puede emplearse el cronómetro en la pizarra digital. Les dejo uno muy sencillo y útil en el siguiente enlace: https://reloj-alarma.es/cronometro/
Al finalizar la competición, aquellos que habían conseguido la mejor marca dentro de cada equipo realizaron una pequeña exhibición mientras sus compañeros les observaban, animaban y aprovechaban para ir calculando las actividades finales.
Aquí les dejo también el enlace a mi blog digital de aquel curso, donde podrán encontrar esta misma noticia que incluye un video de dicho momento. Espero que les haya gustado esta manera de “pactar con el enemigo” por el bien del aprendizaje de nuestro alumnado, transformando fácilmente la distracción en motivación. ¡Hasta otra!
Blog Web de 6ºB CEIP Arias Montano (Sevilla) Curso 2016-17:
http://sextoarias.blogspot.com/2017/05/vueltas-y-mas-vueltas.html
