Tal como explicaba en un artículo anterior de esta Revista que tan amablemente me ha permitido introduciros en el apasionante mundo de las Altas Capacidades Intelectuales, una de las medidas educativas previstas por nuestra legislación para la adecuada atención educativa de los alumnos superdotados en España es la denominada “flexibilización de las distintos niveles o etapas educativas” o “aceleración”.
Como ya indiqué, la regulación de esta medida, calificada por nuestro sistema educativo como “excepcional”, se encuentra establecida en el Real Decreto 943/2003, de 18 de julio , por el que se regulan las condiciones para flexibilizar la duración de los diversos niveles y etapas del sistema educativo para los alumnos superdotados intelectualmente.
Este Real Decreto nace al amparo de lo establecido en varias Sentencias del Tribunal Constitucional que tratan de conjugar el Derecho Fundamental a la Educación de los niños/as y jóvenes superdotados, que les debe permitir avanzar a su propio ritmo de aprendizaje, con el hecho de que las Leyes Orgánicas de Educación sean Leyes de Objetivos Mínimos.
Sin embargo, esta medida, que ha sido científicamente demostrada como la más útil y fácil de aplicar para estos niños, viene siendo objeto de un mito que pervive actualmente en la comunidad educativa española.
Mito: Problemas emocionales y sociales
Autores como Genovard y Castelló en 1990 afirmaban que “El hecho de que un niño sea superdotado no implica que esto esté asociado a su desarrollo evolutivo, de esta manera el niño va a contar con compañeros con un desenvolvimiento físico superior, una madurez emocional diferente e intereses variados, lo que puede provocarle problemas emocionales y sociales.”
Esta idea, formulada más o menos en los términos anteriores, ha sido ampliamente rebatida por estudios científicos posteriores, ya en 1994 autores como Terman y Odem, al estudiar el rendimiento de alumnos no adelantados de curso y alumnos adelantados, encontraron que estos últimos:
- Asimilaban más que sus compañeros de la misma edad.
- Un mayor número se graduaba en la Universidad.
- Obtenían más distinciones.
- Un mayor porcentaje continuaba estudiando e investigando en distintos campos.
- No se encontraron diferencias significativas entre el grupo de alumnos adelantados y el grupo de control en el desenvolvimiento social.
- Lograron mayores éxitos profesionales en su conjunto.
Uno de los estudios más completos para desmontar los mitos existentes en la comunidad educativa sobre el tema de las aceleraciones es el
Informe Templeton sobre aceleración educativa
En mayo de 2003 se realizó una conferencia sobre aceleración educativa en la Universidad de Iowa (EEUU) con especialistas de todo EE.UU., financiada por la John Templeton Foundation.
El objetivo fue buscar las mejores soluciones educativas para los alumnos de altas capacidades y establecer un consenso sobre qué información es la que deben tener las escuelas para escoger la opción más adecuada para cada alumno.
Para ello los autores realizaron un metaanálisis mediante la revisión sistemática y cuantitativa de los estudios realizados durante los 50 años anteriores al 2003 en esta materia, así como el estudio y seguimiento de alumnos acelerados (en una o en muchas ocasiones) durante esos 50 años.
El estudio se publicó en dos volúmenes, conocidos popularmente como Informe Templeton, bajo el título “Una nación engañada: De qué forma las escuelas reprimen a los estudiantes más brillantes de los Estados Unidos”.
En el Informe se desglosan hasta 18 tipos distintos de aceleración, que incluyen lo que en España conocemos popularmente como “flexibilización” o “saltarse cursos”, pero también adaptaciones curriculares, compactaciones, aceleraciones parciales por materias etc…
El primer volumen del informe, traducido al español, expone de forma sencilla las conclusiones a las que se llegaron, mientras que el segundo aporta los datos y explicaciones más amplias y técnicas que facilitaron la preparación del primer volumen.

Sus autores, Nicholas Colangelo, Susan G. Assouline y Miraca U. M. Gross, acumulan más de 100 años de experiencia en el campo de la educación.
El informe se centra en desmontar los mitos relacionados con las dificultades socioemocionales que suponen para los niños los diferentes tipos de aceleración.
La conclusión final es que la aceleración funciona y se merece una mayor aplicación en la práctica de que la que ha tenido hasta este momento.
Expertos en la materia como el Dr. Leopold Carreras, Delegado en España del Consejo Mundial para Niños Superdotados y Talentosos, indica que, según todos los estudios realizados en las últimas décadas, se puede afirmar que «entre el 85 y el 90% de los casos de alumnos superdotados y talentos académicos, la aceleración funciona».
Sobre este particular acaba de publicarse un libro de los Dres. Neihart, Pfeiffer y Cross (2020), disponible en formato electrónico, que lleva como título «El desarrollo social y emocional de los alumnos con altas capacidades», que es la edición española de la segunda edición de «The Social and Emotional Development of Gifted Children. What do we know?».
En su contraportada encontramos lo siguiente:
«¿Qué sabemos sobre el desarrollo emocional y social de los niños con altas capacidades? Las familias y docentes expresan su preocupación por los aspectos emocionales y sociales de este alumnado al que, con frecuencia, se le atribuye una mayor vulnerabilidad que, en ocasiones, limita su acceso a una respuesta educativa de mayor reto. Este texto, editado por la NACG (National Association for Gifted Children, EE.UU), recoge las conclusiones de las investigaciones realizadas en los últimos tres lustros en diversos países, en aspectos como la motivación, el perfeccionismo, la mentalidad de crecimiento o el bajo rendimiento, entre otros muchos, para darnos las claves sobre cómo podemos modular el entorno educativo, la respuesta académica y el estilo de crianza para favorecer un desarrollo emocional y social positivo de los niños con alta capacidad.
Los editores Neihart, Pfeiffer y Cross, concluyen que “el contexto y la cultura importan” y que ninguna medida será efectiva si el contenido académico no ofrece el nivel de reto adecuado para cada alumno.
En este sentido, las conclusiones nos sirven para reflexionar ampliamente sobre nuestra práctica educativa, no sólo en relación con este alumnado, sino con el de todos. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Qué deberíamos hacer mejor o de otro modo y por qué?»
Pues bien, según el Dr. Profesor Javier Turón, quien ha participado en la posterior traducción del libro al castellano, “la más importante de las implicaciones de estos estudios [los que se recogen y revisan a lo largo del libro] es, probablemente, la comprensión de que muchos de los desajustes emocionales y sociales que a veces observamos en este alumnado tienen su origen en la falta de reto y de un entorno educativo estimulante desde edades tempranas.
Esta falta de reto limita el desarrollo de sus fortalezas internas y, en consecuencia, su capacidad para obtener logros, impactando nuevamente en su autoestima y desarrollo emocional.”
Pero ¿Qué es la aceleración educativa?
Según el Informe Templeton “la aceleración es una intervención educativa que hace avanzar a los estudiantes a través de un programa educativo, a un ritmo más acelerado que el usual o a una edad menor a la típica”.

La aceleración significa equiparar el nivel, la complejidad y el ritmo del plan de estudios con la preparación y la motivación del estudiante.
La mayoría de los educadores no están familiarizados con las pruebas de investigación sobre los beneficios de la aceleración.
Por eso, uno de los objetivos principales de este informe fue, precisamente, eliminar esta barrera y poner a disposición de todas las escuelas del mundo esta vasta investigación sin costo alguno.
La aceleración no significa presionar a un niño. No significar forzar a un niño a aprender material avanzado o a socializar con niños mayores antes de que esté preparado.
Al contrario, la aceleración es una estrategia que respeta las diferencias individuales y reconoce el hecho de que algunas de estas diferencias merecen una flexibilidad educativa.
Es un reconocimiento de las diferencias individuales
Cuando los educadores confunden igualdad con uniformidad, quieren que todos los estudiantes sigan el mismo plan de estudios al mismo tiempo. Sin embargo, según este Informe, “esta es una violación a la igualdad de oportunidades.
Cerrar los ojos a las diferencias educativas que existen entre los niños no es democrático ni útil. Todos los maestros saben que los niños tienen diferentes necesidades académicas y sociales.
La aceleración es un reconocimiento respetuoso de las diferencias individuales además de un medio para encararlas”.
Representa la igualdad de oportunidades
Algunos critican la aceleración académica acusándola de ser una intervención para niños ricos.
En cambio, la investigación demuestra que nada puede estar más alejado de la realidad.
La aceleración es más beneficiosa para aquellos estudiantes que provienen de hogares modestos, porque los padres adinerados pueden brindar a sus hijos oportunidades extra que les presenten un desafío y los adelanten extracurricularmente.
La aceleración, por tanto, nivela las oportunidades, ya que cualquier costo para la familia o la escuela es mínimo.
Tipos de aceleración descritas en el Informe Templeton:
- Ingreso anticipado al colegio.
- Ingreso anticipado a Primaria.
- Saltarse grados o cursos.
- Progreso continuo.
- Enseñanza según el ritmo del estudiante.
- Aceleración de materias / Aceleración parcial.
- Clases combinadas.
- Plan de estudios compactado.
- Plan de estudios abreviado.
- Mentores.
- Programas extracurriculares.
- Cursos a distancia.
- Graduación anticipada.
- Inscripción simultánea/dual.
- Colocación Avanzada (AP).
- Créditos por exámenes.
- Aceleración universitaria.
- Ingreso anticipado a la escuela secundaria, preparatoria o universidad.
Pruebas de que un niño está listo para la aceleración
Todas las clases de aceleración requieren gran capacidad académica.
Las puntuaciones de los exámenes y las observaciones de los maestros son pruebas de que un estudiante ha dominado el plan de estudios actual y está listo para enfrentarse a un curso más complejo y a un ritmo más rápido.
Pero esta es sólo una de las muchas características que se deben tener en cuenta para decidir si un niño está listo para la aceleración.
Los padres y educadores deben pensar también en la motivación, la madurez social y emocional y los intereses del niño.
Los investigadores que realizaron este informe reconocen que la aceleración no es perfecta y en ocasiones no da los resultados esperados. No obstante, achacan las experiencias negativas a una planificación incompleta o actitudes negativas.
Según el Dr. Leopold Carreras, para realizar una aceleración a un alumno con altas capacidades lo primero que hay que hacer es una evaluación completa y detallada que nos diga qué tipo de alta capacidad tiene. Esta evaluación debe incluir el Cociente Intelectual (CI), pero también el perfil del alumno, sus preferencias de aprendizaje y su personalidad.
Según Carreras, las aceleraciones completas de curso sólo deben hacerse a superdotados y talentos académicos. En el caso de talentos simples, lo apropiado es hacer una aceleración parcial en el área en que la que el alumno destaca. Además, para que la aceleración sea un éxito -afirmó- deben darse tres circunstancias: que el niño, los padres y el colegio estén de acuerdo.
Conclusión: La aceleración funciona. Y puesto que no tiene límites según lo establecido en el Real Decreto 943/2003, espero que mis lectores la empiecen a proponer y a aplicar no de forma “excepcional” sino de forma ORDINARIA para los alumnos de altas capacidades intelectuales con sobredotación intelectual o con alto rendimiento académico y en forma de adaptación curricular para los talentos simples
