Los símbolos de España

Los símbolos de España

En el nº 26 nos referíamos a la Fiesta Nacional de España, que se celebra cada 12 de octubre. Con este artículo iniciábamos una serie dedicada a la autoestima de los españoles.

El término habilidades del siglo 21 se refiere a los conocimientos, habilidades, hábitos, actitudes y emociones que permiten a los estudiantes tener éxito en el colegio, en la universidad y en la vida (Concepts, 2016).

Las habilidades del siglo 21 también son conocidas como habilidades blandas, genéricas, transversales o competencias ciudadanas entre otros nombres.

Existen diversos agrupamientos, entre los que podemos destacar el que hace la Fundación Santillana y que reproducimos en la página 28 de esta revista.

Aparece en segundo lugar como: “Autoconcepto, autoconocimiento, autoestima y gestión de las emociones”.

El Reputation Institute realiza cada año un informe sobre la reputación externa e interna de los países(http://bit.ly/38HTC9k).

La reputación interna es la percepción que los ciudadanos tienen de su país.

De acuerdo con el ránking de autopercepción del estudio de 2018, que recoge las valoraciones referidas a 19 países, España ocupa la 12ª posición.

De los siete países europeos incluidos en este ranking, España es el sexto país que peor se evalúa a sí mismo, por detrás de Portugal (+10,1 puntos Pulse), Rusia (+9,8), Reino Unido (+6,1), Alemania (+6,0) y Francia (+3,2). Solo Italia se ve peor que nosotros mismos (-4,0 puntos Pulse).

Esta situación no es nueva. De hecho, podríamos decir que es así desde hace siglos. Los españoles hemos asumido creencias negativas y desarrollado complejos de inferioridad que nos perjudican bastante. La baja autoestima como país influye negativamente en el desarrollo individual de sus habitantes y en el desarrollo colectivo como sociedad.

No entraremos por el momento a analizar las causas de esta situación.

Sin embargo, como educadores que pretenden lograr un desarrollo integral de su alumnado, tanto individual como social, debemos plantearnos medidas que contribuyan a paliar ese problema, enmarcando su aprendizaje dentro de las habilidades 21.

Decíamos anteriormente que la baja autoestima como país influye negativamente en el desarrollo individual de sus habitantes y en el desarrollo colectivo como sociedad.

Empezaremos, por tanto, a tratar ese apartado ya que comenzamos esta serie con la Fiesta Nacional de España y hemos celebrado recientemente el Día de la Constitución y, además, la idea de España aparece, en nuestro propio país, con inusitada frecuencia en los medios de comunicación.

 Lo primero, aunque parezca obvio, es afianzar la propia idea de país. En el caso de Andalucía no parece existir ningún problema relevante en este aspecto, aunque exista en otros territorios (Cataluña. Euskadi, …).

Resulta chocante, para muchos extranjeros que nos visitan, el poco aprecio que muchos españoles muestran por los símbolos de España. Aparte de los partidos claramente independentistas, que los desprecian a diario, otros partidos con implantación nacional actúan como si se avergonzaran de ellos, en unos casos, o como si pertenecieran a su patrimonio particular, en otros.

Es famosa una anécdota que se atribuye al malagueño Antonio Cánovas del Castillo, durante la redacción de la Constitución de 1867. A la hora de definir quiénes son los españoles, el presidente del Gobierno sugirió con sarcasmo: «Pongan que son españoles los que no pueden ser otra cosa».

Pero como decía anteriormente, esta postura no era excepcional. La estrofa del catalán Joaquín Bartrina es otra muestra de la misma época.

Oyendo hablar a un hombre, fácil es

saber dónde vio la luz del sol

Si alaba Inglaterra, será inglés

Si reniega de Prusia, es un francés

y si habla mal de España… es español.

En otros países de nuestro entorno estas situaciones serían imposibles y, además, provocarían un furioso rechazo. Sin embargo, parece que en España solo producen indiferencia en muchos casos.

Centrándonos en el segundo ítem a analizar, el Día de la Constitución Española, también festivo como el 12 de octubre, debería tratarse de manera similar.

En el currículo de Educación Primaria, en el Área de Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos, aparece en último lugar el objetivo “O.EPC.7. Conocer la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Andalucía, extrayendo los principios y valores constitucionales básicos e identificando las señas de identidad propias de la Comunidad andaluza y del Estado, para promover una conciencia democrática plena que le capacite para abordar las problemáticas peculiares y relevantes como ciudadanos y ciudadanas.

El Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato establece que “la educación cívica y constitucional se trabajarán en todas las materias”.

No parece que los símbolos despierten demasiado entusiasmo ni en la Administración Educativa Estatal ni en la Autonómica. Basta con identificarlos como harían muchos turistas extranjeros, por ejemplo.

Por todas las razones reseñadas anteriormente, en esta sección iremos incluyendo la información disponible sobre todas estas cuestiones para que los centros, dentro de su autonomía pedagógica, decidan si desean incluirlos en su Plan de Centro y, sobre todo, recordarlos en los días previos a las efemérides citadas.

Empezaremos por añadir algunos datos interesantes sobre el tema de las Constituciones Españolas a lo largo de los tiempos. Son unos contenidos que pueden incluir tanto en la Educación Cívica como en la Historia.

La primera monarquía democrática de la historia nació en España

Cuando en 2013 la Unesco inscribió los «Decreta» de León del año 1188 en su Registro de la Memoria del Mundo, estaba reparando una injusticia histórica, puesto que la literatura anglosajona siempre nos vendió su Carta Magna como la primera constitución democrática…, aunque tenga treinta años más que el texto leonés.

Dice el texto de inscripción, literalmente, lo siguiente:

«El corpus documental de los “Decreta” (o Decretos) de León de 1188 contiene la referencia al sistema parlamentario europeo más antigua que se conozca hasta el presente. Estos documentos, cuyo origen se remonta a la España medieval, fueron redactados en el marco de la celebración de una curia regia, en el reinado de Alfonso IX de León (1188-1230). Reflejan un modelo de gobierno y de administración original en el marco de las instituciones españolas medievales, en las que la plebe participa por primera vez, tomando decisiones del más alto nivel, junto con el rey, la iglesia y la nobleza, a través de representantes elegidos de pueblos y ciudades».

Lo impresionante, más allá de la fecha, es lo avanzado del texto para un entorno medieval. En él se dictaron leyes para mejorar la eficacia de la justicia y proteger a los ciudadanos de la arbitrariedad de los nobles o del mismo rey. El objetivo era claro: el rey, inmerso en plena reconquista, deseaba recaudar más fondos para atender a sus gastos militares y aprovecha la incipiente prosperidad de las ciudades para obtenerlos. La consecuencia, revolucionaria: ya no solo serán nobleza y clero quienes acudan a las Cortes con el rey, sino que los ciudadanos obtienen voz y voto por primera vez en Europa.

Pero no es la primera muestra de modernidad legislativa en el antiguo reino de León, puesto que años antes, en los albores del siglo XI, Alfonso V promulga el Fuero de León, que se adelanta varios siglos a la realidad de otros países. De la voluntad del rey de que sea entendido por el pueblo da muestra que su redacción original en latín se tradujo muy pronto a la lengua romance asturleonesa.

Como tantos otros fueros medievales, se otorgan beneficios a la ciudad para hacer atractiva su repoblación a las gentes del reino, creando privilegios para sus habitantes. Aquí es donde se esboza por primera vez la protección de bienes y personas frente al rey, aparece como primicia el derecho de la mujer a heredar y disponer de sus bienes, además de algunas otras disposiciones que se pueden considerar pioneras y que son estudiadas con interés por su impacto en la historia europea a partir del Renacimiento.

(Tomado del Blog 1875: https://1785.es/blog )

Los redactores de la Constitución de 1978 fueron: Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez-Llorca, Miguel Herrero, Gregorio Peces-Barba, Jordi Solé, Manuel Fraga y Miguel Roca i Junyent. Fue aprobada por el 87,78 % de votantes, que representaba el 58,97 % del censo electoral.

Publicado por sptartessos

La Sociedad Pedagógica Tartessos está formada por docentes interesados en modernizar la educación española.

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