En este número, es nuestro compañero José Andrade del CEPER Ribera del Mar de Puerto Real, quien nos cuenta su excepcional proyecto y su andadura en pro de la Socialización de la Cultura: proceso de compartir en sociedad los conocimientos construidos previamente por el grupo para iniciar de nuevo el proceso de generación de un conocimiento nuevo, reproduciendo en lo posible dentro del gran grupo social del entorno, el proceso realizado dentro del grupo clase.
“Historia y Urbanismo en la Real Villa de Puerto Real. 1483-1898”, una experiencia de socialización de la cultura en los centros de educación permanente.
Portada del Libro
“Historia y Urbanismo en la Real Villa de Puerto Real. 1483-1898”, es el producto final de un proceso de trabajo colaborativo realizado por el alumnado del CEPER Ribera del Mar de Puerto Real y que viene a demostrar que puede realizarse una socialización de la cultura en los procesos educativos, que redunde en la ciudadanía que vive en los espacios en los que nuestros centros desarrollan su labor.

1.- Cómo nace el proyecto.
Pero todo tiene un origen. Cuando hace unos años se me encarga la función de tutorizar el Plan de Conocimiento y Conservación del Patrimonio Cultural Andaluz, dentro de los planes que el CEPER ofrece en su oferta educativa, varias fueron las dudas que me surgieron ante este nuevo “reto”, ya que mi experiencia docente siempre se había centrado en las áreas curriculares de Lengua y Literatura o inglés.
Enfrentarse a nuevos retos, cualquier docente lo sabe, supone por un lado revisar el nivel de competencias que uno dispone para afrontarlo y por otro conocer al grupo de alumnado con el que se trabajará para, a partir de esa reflexión, organizar y diseñar un plan de trabajo. En mi caso ambas cosas presentaban serios vacíos. Por un lado, mi experiencia profesional no había tocado nunca este tipo de curriculum, ciñéndose mi conocimiento al de un lector de base amplia en sus gustos y por otro lado nada sabía del grupo con el que se iba a trabajar, dado que eran personas que se matriculaban en el Plan por primera vez. Así que supusimos (plural mayestático), que al menos todos teníamos un interés en la materia.
Observando el obsoleto curriculum que la administración educativa oferta para este Plan, y la amplitud del mismo, todo hacían presagiar un futuro poco halagüeño, porque trabajar con un paradigma que no presenta cambios sustanciales y de profundidad, que opera con diseños y programas curriculares desactualizados y lejanos a las necesidades de aprendizaje, con un modo de enseñar tradicional, modular, por proyectos, … no me hacía tener claro que pudiera avanzar, dar sentido al trabajo, sin cambiar la estructura curricular del Plan. Así, que tras este acercamiento inicial al “reto”, la opción que barajé fue intentar hacer algo que fuese más allá de explicar un ámbito, un enclave o realizar una visita a un entorno de valor patrimonial, y por tanto el comienzo fue plantear al alumnado cómo les gustaría trabajar, presentándoles mis carencias, pero a la vez una idea inicial de centrarnos en lo que teníamos alrededor, en ese planteamiento de “piensa local, actúa global”, para al menos tener cerca, como primer objetivo, nuestro objeto de trabajo, en este caso el Patrimonio (ma- terial e inmaterial), e intentar que al menos por ello, el trabajo diario y el acercamiento a ese conocimiento fuese lo más significativo posible. Para mi sorpresa el grupo de alumnado aceptó de buen grado la propuesta y se puso inmediatamente a proponer objetivos de trabajo.
Esto, lejos de tranquilizarme me generó una nueva duda. ¿Aparte de conocer nuestro Patrimonio más cercano, sirve este proceso para algo?
Y es que el interés y el nivel de participación del grupo de alumnos y alumnas en estos primeros días, así como la calidad de las propuestas que se hacían eran más que intere- santes. Y de aquí nos surgió (aquí ya no hay plural mayestático) la idea de elaborar un trabajo final para poder llevarlo al resto de centros educativos de la localidad y aportar un granito de arena a la educación sobre el contexto en el que el alumnado cercano vive.
2.- Buscando referentes teóricos.
La educación es un proceso inherentemente social y debe permitir y fomentar que los usuarios del servicio, nuestro alumnado, puedan interaccionar entre sí para intercam- biar experiencias, problemas, recursos, etc… en definitivo conocimiento, intercambio que en la educación permanente enriquece enormemente al grupo dentro del que la variedad de experiencias vitales, laborales, formativas, …es casi infinita. La principal función de la educación, sea formal o no formal, como es el caso, es desarrollar y ofrecer herramientas para el aprendizaje, y en un mundo como el actual también debe contemplar el dotar de nuevas formas de comunicación y búsqueda de la información al alumnado al que atiende, y que estas nuevas formas constituyan un instrumento para desenvolverse en el mundo: si el contexto y las formas de aprender cambian, y más en la educación permanente, resulta adecuado pensar que la educación deba experimentar modificaciones.
Así pues, ya teníamos una base sobre la que trabajar y un objetivo que dar a los productos, esos trabajos finales, que surgieran. Pero, al menos yo, necesitaba de dotar de una base teórica a lo que entonces iniciábamos, dotar de una respuesta a la dinámica de trabajo del grupo, un referente que me permitiera aprovechar y exprimir esa ingente cantidad de interacciones que se producían en las clases.
El aprendizaje requiere de un proceso de interiorización del conocimiento, es decir, necesita una transformación de conocimiento explícito en conocimiento tácito que todo individuo debe aceptar para aprehenderlo y hacerlo suyo. Esta interiorización es lo que permite aprovechar el enorme potencial que se da en las dinámicas de grupo y en el acceso a las fuentes de información que ofrece Internet. No obstante, es en dichas dinámicas de grupo en las que se da el proceso de socialización, que permite intercambiar y compartir conocimiento tácito entre sus protagonistas. Esta idea fue la base sobre la que se empezó a dar forma al proyecto. El alumnado interaccionaba, compartía constantemente en clase, y se hacía necesario que esa energía fuera encauzada hacia esa transformación del conocimiento que se generaba. Se producía una interacción activa entre todas las personas del grupo y esto trajo e hizo posible que ya no se asistiera pasivamente a los diálogos de otros o solo se recurriese a los recursos presentados por los compañeros y compañeras, sino que en la medida de las posibilidades de cada uno se iba aportando, en diferentes maneras y con diferentes recursos, pequeños granos de trabajo, ideas, puntos de vista,… que conformaban una sinergia de grupo como no me había encontrado en casi 30 años de profesión. Y, para mi sorpresa, esa transformación del conocimiento de la que hablábamos antes, surgió y se fue haciendo en cada alumna y en cada alumno de forma espontánea, como fruto de ese espacio de trabajo colaborativo y común que se había esta- blecido. Este modelo de trabajo, que no es nuevo, está orientado a la labor participativa partiendo de la orientación y guía del docente, buscando siempre que el participante pueda realizar su propia reflexión pedagógica basada en las aptitudes personales. Es decir, brindar a cada usuario una forma de afrontar retos, un orden y un estilo educativo, tanto para aprender como para transmitir lo que ha aprendido al resto del grupo, que le sea propio, y al docente, poder encontrar un equilibrio entre el conocimiento y las potencialidades del participante.
Esto puede dar a pensar que el grupo del que hablamos estaba compuesto de histo- riadores y jubilados expertos en la materia, pero nada más lejos de la realidad que com- pone cualquier grupo educativo. La diversidad que marca los grupos de cualquier centro es la misma que marcaba este grupo; desde amas de casa a funcionarios, peritos, y alguna gente que pasaba por allí y se descolgó en las primeras s manas.

Visita al Archivo Municipal de Puerto Real
Surgía ahora la necesidad de qué hacer con nuestros productos finales. “Historia y Ur- banismo…” es solo un producto, pero se han elaborado bastantes más, si bien no tan completos. No queríamos ni pretendíamos convertirnos en una especie de vendedores puerta a puerta de un conocimiento. Y entonces pensamos en que eso que queríamos hacer debiera tener un nombre. Y efectivamente lo tiene: Socialización de la Cultura. Esta socialización del conocimiento, y por ende de la Cultura, supone el proceso de compartir en sociedad los conocimientos construidos previamente por el grupo para iniciar de nuevo el proceso de generación de un conocimiento nuevo, reprodu- ciendo en lo posible dentro del gran grupo social del entorno, el proceso realizado dentro del grupo clase. No podemos olvidar un proceso paralelo llevado a cabo y que nos era ne- cesario. Dado que ninguna de las personas del grupo éramos expertos en la materia de estu- dio de los temas que nos íbamos planteando, se hizo necesario recurrir a fuentes externas, tanto institucionales (Archivos, IAPH, …) como personales (personas con publicaciones, estudios, experiencia, …) para nuestra formación. Eso ha hecho que un gran sector de personas ajenas al Centro, se hayan volcado en el trabajo diario, desde historiadores a artistas que han aportado su granito de arena al proyecto. Y de aquí se culminó el proceso con la presentación del libro el pasado 23 de abril, Día del Libro pre- cisamente, en el Centro de Interpretación de la Cultura de Puerto Real.
3.- El día a día.
Vayamos al día a día. ¿Cómo hemos llevado a la práctica todo esto? En principio, puede leerse entre líneas que desde un primer momento el grupo se cohesionó y generó una propia dinámica de trabajo activa y colaborativa. Así, el primer planteamiento de trabajo para el curso 2016/17 fue realizar una especie de Guía Urbana que, aprovechando las caracte- rísticas singulares del trazado urbano del casco histórico de la Villa de Puerto Real, permitiera al visitante y a la ciudadanía conocer con detalle las peculiaridades del lugar que visita o en el que vive. Coincide en el tiempo la celebración del traslado de la Casa de Contratación desde Sevilla a Cádiz, y en este hecho Puerto Real tiene un papel destacado por cuanto en su territorio, Isla del Trocadero, se instalan los alma- cenes del Real Consulado de Cargadores de In- dias y se establece el lugar de reparación de la Flota de Indias. De esta mezcla de Urbanismo e Historia surge la idea que va tomando forma.
¿Por qué no empezamos por la historia de nuestro pueblo, que tiene día y fecha concreta de fundación, y aprovechamos para analizar la evolución del casco histórico y explicamos su urbanismo?
Para esto comenzamos a plantear preguntas, sugerencias, … y como siempre hemos venido haciendo, dividimos el trabajo en pequeños grupos y/o de forma individual (depende del interés, disponibilidad, …) y luego determinamos días de puesta en común en los

Ficha sobre el Teatro Principal
que esas búsquedas, hallazgos, etc…se ponían en común, se planteaban dudas sobre lo expuesto, se aportaban nuevas ideas, …y luego se iba dando forma escrita y/o visual.
Por ejemplo, en el caso del trazado urbano, se recurrió a localizar los edificios catalo- gados como de interés, tanto por la administración autonómica como la local. Se fotografiaron y anotaron sus principales detalles, usando como base el PGOU municipal, y luego se seleccionaron las fotografías, los textos y se montaron usando un programa de maquetación de software libre, Scribus.
Y tras dos cursos de trabajo e investigaciones, con visitas y conferencias diversas, ya teníamos un material al que dar forma y con un valor, como objeto cultural y educativo, importante. Y empezamos a darle forma de libro. Y aquí nos enfrentamos con el problema de cómo poder dejar en manos de nuestros convecinos este trabajo. Ninguna administración tuvo a bien sufragar o colaborar en los gastos de edición, pero tampoco las entidades privadas pusieron interés, así que el alumnado decidió autoeditar el libro y ponerlo en circulación, en sintonía clara de la implicación y la propia dinámica de trabajo del grupo.
4.- El libro y algo más.
Este libro, como decía antes, no es el primer recurso elaborado. Ha habido un c mino previo en el que el proceso de conocimiento y creación del nuevo, a partir del propio proceso de trabajo, ha dado sus frutos. Así, se elaboró un magnifico proyecto de creación de una audioguía y cuatro recorridos temáticos por el Parque Metropolitano Algaida-Toruños, reflejados en un libreto y cuatro posters de gran tamaño. También un estudio más amplio de aproximación arqueológica al patrimonio romano de Puerto Real. También se han trabajado las salinas, los carteles de la Feria desde su instauración en el s. XIX, algunas canciones populares en las que se ha buceado en su origen, transformaciones,… para acabar en este libro, como producto final más elaborado y con el que pretendemos que todas esas horas de trabajo, investigación, puestas en común, bús- queda de una redacción más adecuada, búsqueda de imágenes, documentos, visitas,… reviertan ahora en el resto de la ciudadanía por- torrealeña, en forma de casi 300 páginas, más de mil fotografías realizadas, más de 100 citas a pie de página, ilustraciones de portadas y laterales de las páginas originales y referentes al urbanismo local, un skyline original de la ciu- dad, ….

Presentación libro «Historia y Urbanismo»

José Andrade Machado es maestro y Licenciado en Psicopedagogía. Su trabajo ha estado centrado, principalmente, en el inglés y la Lengua. Profesor Asociado al Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Cádiz durante el curso 2003/2004.
Responsable de Organización Provincial del sindicato USTEA Cádiz, de 2008 a 2012 y miembro del Consejo Escolar Provincial en representación del profesorado de la Educación Pública desde 2008. Actualmente Jefe de Estudios y responsable de los Planes de Conocimiento y Conservación del Patrimonio Cultural Andaluz en el CEPER Ribera del Mar de Puerto
