INTRODUCCIÓN
El espíritu innovador de los españoles se ha mostrado, últimamente, insuficiente para lle- gar a ser una sociedad basada en el aprovecha- miento del conocimiento.
Las sociedades se dotan de un sistema educativo para preparar a las nuevas generacio- nes, en su tránsito hacia la vida adulta, con el fin de integrarlos y que, cada uno según sus posibili- dades, contribuyan a mejorarla.
Más allá de la inquietud habitual sobre
las deficiencias del sistema educativo (rendimien- tos menores, abandono escolar, etc.), preocupa significativamente la pobreza en el terreno de los valores, es decir, en el campo intangible, que es donde se dirime la cualidad de las actitudes, don- de el estudiante debe aprender a hacer suyos unos objetivos que previamente ha debido asu- mir.
El sistema educativo español podría in-
crementar las oportunidades para ejercitar las ac- titudes y aptitudes necesarias, mediante el uso de técnicas pedagógicas basadas en el aprendiza- je activo y con el apoyo de los medios digitales, para caminar hacia una sociedad emprendedora sustentada en la innovación permanente.
“Parece existir un consenso generalizado en el diagnóstico de la importancia de un sistema educativo que invite a ese cambio hacia una so- ciedad del conocimiento próspera e innovadora, pero ¿cuánto de ese aparente consenso se tradu- ce en acciones efectivas que proporcionen a nuestros niños y jóvenes un verdadero y eficaz sistema educativo innovador?
Todos los niveles formativos deberían conseguir no solo que los alumnos adquieran co- nocimientos, sino también que se capaciten para aprovecharlos, aprendan a valorar su utilidad y sepan aplicarlos de forma participativa.
Solo una sociedad basada en el conoci-
miento, es decir, tecnológicamente culta, forma- da por ciudadanos capaces de comprender y de- mandar los avances que posibilita la innovación, puede influir en las políticas de fomento que ne- cesita su economía y, por tanto, de sustentar un sistema competente para generar conocimiento científico y tecnológico y de convertirlo en rique- za.
En todas las etapas del sistema educativo (primaria, secundaria, formación profesional y universitaria), se deben aportar conocimientos y formar a los estudiantes en las actitudes necesa- rias para que puedan abrirse camino en socieda- des como la nuestra, cada vez más competitivas.
La motivación para emprender innovado- ramente aumentará si la actividad emprendedora es aceptada socialmente, y si la función innova- dora es valorada y admirada. También es impor- tante incidir en actitudes como el miedo al fraca- so y la aversión al riesgo, que inhiben a potencia- les innovadores a lanzarse a un proyecto. Una mayor presencia de estos valores y características aumentaría la iniciativa emprendedora”. (Educación digital y cultura de la Innovación. Co- tec 2014)
La Recomendación del Parlamento Euro- peo y del Consejo de 18 de diciembre de 2006 sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente (2006/962/CE) fijó un marco de refe- rencia estable para la educación, con la inclusión de lo que denomina competencias clave, enten- diendo por tales aquellas que todas las personas precisan para su realización y desarrollo personal, así como para la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo, siendo precisamente la com- petencia 7 la Recomendación sobre el «sentido de la iniciativa y espíritu de empresa».
Bajo esta denominación se incluye lo que hemos venido en denominar «cultura de la inno- vación». Dice literalmente la Recomendación que
«Por sentido de la iniciativa y espíritu de empresa se entiende la habilidad de la persona para trans- formar las ideas en actos. Está relacionado con la creatividad, la innovación y la asunción de ries- gos, así como con la habilidad para planificar y gestionar proyectos con el fin de alcanzar objeti- vos. En esta competencia se apoyan todas las personas, no sólo en la vida cotidiana, en casa y en la sociedad, sino también en el lugar de traba- jo, al ser conscientes del contexto en el que se desarrolla su trabajo y ser capaces de aprovechar las oportunidades, y es el cimiento de otras capa- cidades y conocimientos más específicos que pre- cisan las personas que establecen o contribuyen a una actividad social o comercial. Ello debe incluir una concienciación sobre los valores éticos y pro- mover la buena gobernanza.”
La Recomendación insiste, asimismo, en señalar que todas las competencias clave se con- sideran igualmente importantes, ya que cada una de ellas puede contribuir al éxito en la sociedad del conocimiento.
El emprendimiento y la innovación no pueden verse como una disciplina dirigida a un grupo de alumnos interesados, sino que debe ser la base compartida de un conjunto de herramien- tas universales y transversales. La educación en el emprendimiento tiene que estar dirigida a todos y debe incrustarse en multitud de contenidos (Gibb, 2002). Por lo tanto, no es tanto una cues- tión de añadir asignaturas nuevas o de grandes cambios en los cuerpos de doctrina, sino que, en muchos casos, puede ser suficiente con un cam- bio de enfoque aplicado a asignaturas o progra- mas ya existentes. Con este nuevo enfoque, es necesario transmitir a los estudiantes que los co- nocimientos adquiridos previamente y que están obteniendo en ese momento sirven para algo, son útiles para obtener un beneficio, ya sea pro- pio como para la sociedad, y por ello poder gene- rar riqueza.
La elevada tasa de fracaso escolar en Es- paña ha llevado a muchos profesionales de la educación a reflexionar sobre los motivos y razo- nes de esta situación. Existe un consenso en el entorno pedagógico sobre la idea de que hay un desfase entre las metodologías, los recursos y las necesidades e intereses de los alumnos de hoy.
Es por ello que se ha puesto de manifies- to el papel de las nuevas herramientas tecnológi- cas de manera universal en la enseñanza. Se han depositado muchas esperanzas en que un uso masivo de las nuevas posibilidades tecnológicas permita al sistema educativo español superar el
«atasco» en el que se encuentra inmerso. Y tam- bién se ha dicho que una de las maneras de con- seguir introducir las nuevas competencias educa- tivas, y en concreto el aprendizaje de la innova- ción, sería a través de las nuevas herramientas que proporciona el universo digital.
Las tecnologías digitales, en combinación
con la infraestructura de red distribuida por In- ternet, han permitido amplios cambios en todos los aspectos de nuestra vida y de nuestro entorno pedagógico. La cultura digital es una cultura par- ticipativa en la cual los usuarios no solo consu- men contenidos, sino que los construyen y los hacen circular ellos mismos. Pero este cambio se ha hecho especialmente visible con la irrupción
de las redes sociales, momento en el que los usuarios han pasado a convertirse en los verda- deros protagonistas de los contenidos.
Podemos definir las redes sociales como un conjunto de plataformas digitales desarrolla- das a través de Internet con el fin de crear «co- munidades virtuales». Las claves de su éxito y rá- pida expansión están en la participación y la in- teractividad.
Los centros docentes son entidades físi- cas habitadas por comunidades educativas, inte- gradas por personas agrupadas en tres sectores: docentes, estudiantes y familias. Estas personas pueden compartir e interactuar generando sus propios contenidos en función de sus intereses. De esa forma, se añade al entorno físico un “en- torno virtual” que también es muy variado.
Nos encontramos con un entorno “físico” y con un “entorno humano” que pueden relacio- narse e interactuar no sólo de una manera física o presencial sino, simultáneamente, de una ma- nera “virtual”. Para conseguir este objetivo, de- bemos crear ese entorno virtual. Así, podremos obviar las limitaciones de espacio y tiempo que nos impone la realidad física.
No se trata de oponer conceptos – físico versus virtual – sino de conjuntarlos, de unirlos en una sola realidad. Se trata de utilizar unas he- rramientas, hoy en día a nuestro alcance, que en muchos casos son gratuitas, para mejorar nuestro sistema educativo y con él, nuestra sociedad.
La modernización del sistema educativo supone no sólo aprender a usar las nuevas tecno- logías, sino también replantearse qué tipo de so- ciedad queremos construir en el futuro. La socie- dad industrial elaboró un modelo educativo acorde con sus necesidades, que estuvo vigente durante todo el siglo XX. La sociedad del conoci- miento debe elaborar su propio modelo educati- vo.
Y para eso, debe mirar a su alrededor y ver con qué elementos cuenta, debe mirar al fu- turo y plantearse qué quiere que aprendan las nuevas generaciones para adaptarse a ese nuevo modelo.
Hay varios conceptos básicos que han cambiado radicalmente con el cambio de siglo y milenio.
El primero es el propio planteamiento de la educación. El centro de gravedad se ha trasla- dado del maestro al alumno. La principal misión del docente ha cambiado radicalmente. Ya no es
la trasmisión del conocimiento, del que ha dejado de ser depositario en favor de otras “bibliotecas”
– entre ellas las “virtuales”-, sino su utilización para crear nuevos conocimientos y la adquisición de habilidades y destrezas para utilizarlos. Por tanto, hemos pasado de “enseñar” a “aprender”.
Por otro lado, el depósito de la informa- ción ha tomado un nuevo rumbo sin abandonar, de momento, el existente. El papel, el libro y las bibliotecas están siendo acompañados por nue- vos soportes, accesibles mediante la tecnología, que facilitan su consulta y utilización en todo el planeta, sin limitaciones de espacio o tiempo y que incorporan la posibilidad de recopilar y con- sultar con facilidad otros aspectos del conoci- miento más difíciles de abordar por el formato y el soporte de la escritura. Concretamente el for- mato y soporte audiovisual.
Una tercera característica que va toman- do forma progresivamente es la implicación de la familia, y con ella de la sociedad, en el proceso de aprendizaje. Los centros docentes se abren cada vez más a la sociedad. No son reductos cerrados, sino que interactúan con su entorno, entendien- do este no sólo a nivel local sino a nivel planeta- rio.
OBJETIVOS
La tarea principal que debemos abordar es incorporar esas características a nuestro sis- tema educativo. Distinguiremos varios campos de trabajo en los que podrían avanzar los centros docentes.
Las actividades escolares estarán más centradas en el proceso de aprendizaje del alum- nado. Esto implica que los aprendizajes serán in- dividualizados, “a medida” y tendrán que con- templar la diversidad, olvidando el tratamiento “en serie”, la programación enfocada exclusiva- mente al grupo-clase, los grupos “homogéneos” o las evaluaciones según rúbricas obligatorias para todos.
Deberemos incorporar a la alfabetización basada en la escritura, la alfabetización tecnoló- gica, que supone añadir la competencia para “aprender a escribir con imágenes y sonidos”, aprender a “leer” los mensajes audiovisuales con el mismo espíritu crítico con que se leen los escri- tos, aprender a usar programas informáticos para planificar, elaborar, almacenar y recuperar la in- formación,
Podemos enriquecer estos aprendizajes, incorporando no sólo el trabajo en equipo de grupos escolares, sino el trabajo de las familias y de la sociedad, interactuando tanto a nivel “físi- co” como a nivel “virtual”.
Las plantillas docentes deben ser compe- tentes no tanto en las TIC a nivel técnico, puesto que el diseño, fabricación, mantenimiento,… de estas tecnologías no es muy relevante en el te- rreno educativo, sino en la búsqueda de su apli- cación en los procesos de aprendizaje, en las TAC. Cada vez que descubramos una nueva herra- mienta, debemos evaluar cómo encaja en nues- tro plan de estudios y nuestra metodología didác- tica. El estudio de las Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento, implica comprobar si facilitan el proceso de enseñanza/aprendizaje, aportando nuevas posibilidades para mejorar nuestra efi- ciencia y el grado de seguridad en su uso por me- nores de edad y, por tanto, su adaptabilidad a nuestro alumnado.
APLICACIÓN A LAS DISTINTAS FACETAS DE UN CENTRO EDUCATIVO.
El hecho de que la existencia de un cen- tro educativo tiene su principal razón de ser en ofrecer al alumnado un espacio de aprendizaje no significa que sea este aprendizaje el único proce- so que se desarrolla en él.
Destacaremos algunas facetas en las que podríamos incidir.
- En el alumnado, como principal objetivo, ex- plorando las posibilidades de mejora reseña- das anteriormente.
- En el profesorado, como facilitador de la ayuda necesaria para que el alumnado consi- ga sus objetivos y como agente supervisor del proceso.
- En el centro, gestionando el establecimiento de infraestructuras y equipamiento adecuado y, sobre todo, vigilando su mantenimiento, estableciendo proyectos educativos consen- suados con la sociedad y organizando su im- plementación por el personal correspondien- te.
- El papel de los equipos directivos necesita una amplia revisión que prime los aspectos de liderazgo educativo y añada los aspectos de gestión empresarial, creando nuevos puestos específicos encargados de estas fun- ciones.
- En la sociedad, concienciándola de la impor- tancia de cuidar este “motor” de progreso, e implicándose con su participación directa en el proceso.
El desarrollo de estos conceptos en los 4 campos reseñados, es la finalidad de la Sociedad Pedagógica Tartessos mediante la creación del Laboratorio de Educación.
El primer paso ha sido la creación del “en- torno virtual” en que se insertan los colectivos ci- tados y el establecimiento de las posibilidades de interacción entre ellos.
EL ENTORNO VIRTUAL
La creación de un entorno virtual en un centro educativo requiere la implementación de actuaciones destinadas a:
- Dotar al centro de las infraestructuras y equi- pamiento necesarios y prever, su manteni- miento y actualización.
- Destinar al centro el personal necesario y adecuado para desarrollar las tareas que ga- ranticen su buen funcionamiento.
- Financiar adecuadamente las necesidades de funcionamiento, no sólo las propias del man- tenimiento y la actualización de infraestruc- turas y equipos, sino las destinadas a la for- mación del personal y al establecimiento de unas condiciones laborales y de prestigio y consideración social que atraiga a los mejores elementos a desempeñar estas tareas.
INFRAESTRUCTURAS Y EQUIPAMIENTO
El elemento básico del equipamiento de un centro educativo es su conectividad. En su ins- talación y, sobretodo, en su mantenimiento y ac- tualización radicará una de las claves más impor- tantes del éxito. Todos los centros deberían con- tar con una conectividad que garantice una gran cantidad de conexiones simultáneas a Internet, tanto para el alumnado como para el profesora- do.
Por otra parte, sería conveniente poten- ciar las sinergias situando los centros educativos junto a otros centros culturales y deportivos. Las poblaciones, en función de su tamaño, deberían prever el establecimiento de Zonas Culturales en su ordenamiento urbanístico, al estilo de las “Zo- nas Comerciales”, la ciudad de la justicia, etc… En
ellas se ubicarían los centros deportivos, artísti- cos, etc… lo que facilitaría su uso por distintos co- lectivos.
Otro elemento necesario es la Pizarra Di- gital Interactiva. No sólo nos servirá como esca- parate para mostrar contenidos a un grupo-clase, principal utilidad actual, sino como “ventana” con la que interactuar con otros en grupo tanto del propio centro como del exterior. El uso combina- do de cámara web y proyector, mediante video- conferencia, nos permitirá estar “virtualmente” en cualquier lugar del mundo.
El ordenador portátil o la tableta debe- rían ser un equipamiento básico personal, tanto del profesorado como del alumnado. A día de hoy, el ordenador, el móvil y la tableta ya pueden interactuar con la PDI. Es posible que estos dispo- sitivos vayan evolucionando y convergiendo en un terminal único que reúna las características y ventajas de los tres.
También será conveniente disponer en los centros de posibilidades de almacenamiento masivo de información mediante discos duros de uso común conectados a la red interna del cen- tro. Poco a poco, los archivos en papel y los dis- positivos de reproducción tipo impresoras, foto- copiadoras, etc… irán volviéndose obsoletos pu- diendo destinar los fondos comprometidos ac- tualmente en su financiación a la adquisición de este nuevo equipamiento.
PERSONAL
El papel del profesorado también deberá sufrir modificaciones sustanciales. Aunque toda- vía no están definidos unos nuevos perfiles profe- sionales que asuman las nuevas tareas que se van vislumbrando, está claro que deberán trabajar en equipo asumiendo conjuntamente la atención del alumnado.
Deberá potenciarse el perfil de la tutoría como coordinadora de las intervenciones sobre un grupo de alumnado. Esta tarea, transversal en todos los que intervengan en el grupo, deberá tener un responsable directo, que mantendrá la conexión del grupo con el profesorado que inter- venga en él y también con la familia y la sociedad en general.
El currículo también debería ir evolucio-
nado, igual que ha ido evolucionando el centro de gravedad, desde la enseñanza al aprendizaje. No
parece muy eficaz compartimentar el aprendizaje en parcelas concretas del conocimiento.
Sobre todo en las primeras edades, es necesario aumentar la formación del personal en áreas como la educación emocional, los hábitos de vida saludable, la ciudadanía responsable, la educación financiera y, en definitiva, la orienta- ción personal para ir avanzando hacia los campos del conocimiento que cada uno según sus prefe- rencias vaya seleccionando.
Aunque se mantenga un mínimo formati- vo común en áreas instrumentales – que deberían ser transversales e incluir aspectos como la alfa- betización audiovisual y tecnológica, la educación física, mucho más relacionada con el cuidado de la salud y la adquisición de habilidades manuales
– poco a poco, según las preferencias y las habili- dades más destacadas en cada individuo – ir avanzando hasta contenidos científicos, artísti- cos, deportivos, etc…
El concepto de Inteligencias múltiples debe impregnar el currículo escolar, diversifican- do las opciones formativas de cada alumno en función de ellas y materializándose en un itinera- rio formativo individualizado que es, al fin y al cabo, la aplicación de la atención a la diversidad.
Otro perfil a potenciar entre el profeso- rado es el de la autoformación continua. La jor- nada laboral tendrá que destinar un tiempo es- pecífico para realizar esa tarea que incluirá nece- sariamente, y en primer lugar, las que determi- nen los órganos directivos, desde la dirección del propio centro hasta la Administración Educativa competente.
La formación mediante la utilización de cursos masivos abiertos en línea (COMA, en es- pañol y MOOC, en sus siglas en inglés) posibilitará su realización masiva, abaratando costes, al no limitar el número de participantes ni su ubicación geográfica.
Paralelamente será necesario potenciar el papel de liderazgo pedagógico que correspon- de a los equipos directivos y de coordinación, en detrimento de las tareas burocráticas y de ges- tión que tendrán que ser asumidas por otro per- sonal que se incorpore a estos equipos.
SOCIEDAD
La financiación de la educación debería ser una competencia exclusiva del Estado ya que
debe garantizar un derecho fundamental de todo ciudadano, viva donde viva, y no puede depender de su ubicación física. Aquí también y tiene que verse la equidad.
La Sociedad debe ser consciente de la
importancia de financiar suficientemente la edu- cación no sólo como garantía de ese derecho sino como una de sus inversiones más productivas a largo plazo, por lo que tampoco debe quedar al vaivén de los cambios políticos.
También tiene que concienciarse aún más en la importancia de la selección del personal que trabaja en este sector y de su formación inicial y permanente, haciendo más atrayente el desem- peño de estas funciones mediante una alta consi- deración social, traducida en unas buenas condi- ciones laborales que atraigan a los mejores.
Finalmente, también podría aprovecharse este poderoso instrumento para mantener ac- tualizada la formación de todos los ciudadanos y no sólo en las primeras etapas de la vida y poten- ciar la colaboración de la ciudadanía con sus co- nocimientos y experiencias, implicándose direc- tamente en el funcionamiento de los centros educativos.
La Red de Educación Permanente debería revisarse a fondo y enriquecerse con una oferta formativa variada y multidisciplinar que, al man- tener actualizada la formación de todos los ciu- dadanos, estará contribuyendo poderosamente a paliar los problemas que acarrear el abandono escolar temprano, la inmigración o los colectivos de desempleados de más edad que, generalmen- te, son los que se encuentran con un desfase ma- yor.
