El pasado día 24 de octubre tuve el honor de participar en el auditorio del IEL, en Madrid, en lo que se conoce como “día E”. Una jornada de Educación y Creatividad que organiza el CdeC, para compartir, en una mesa de expertos, reflexiones y propuestas para identificar y desarrollar el talento creativo. Con este ambicioso objetivo, y a partir de los resultados de una reciente investigación europea, discutimos durante las semanas previas, posibles actuaciones generales y medi- das concretas para, entre otras cosas, identificar y estimular el talento creativo en la enseñanza preuniversitaria.
Me dispongo en este artículo a compartir con el lector, algunas de las conclusiones a las que llegamos. Y sirvan también, estas líneas, para celebrar el inicio de un emocionante camino de innovación que afectará al desarrollo creativo de nuestros alumnos y alumnas.
Y para sensibilizar y compartir, el hecho de que la necesidad de buscar, estimular o desarrollar el talento, y la capacidad creativa, es una urgencia, un camino por andar, es un primer paso que muchos deberemos dar, y daremos, en los próximos meses y años.
Antecedentes
En marzo del 2017, la británica D&AD se dirigió al Club de Creativos –CdeC- para proponer un proyecto de actualización de los creativos, fu- turos y actuales, con la idea de adecuar los perfi- les de estos profesionales a las nuevas necesidades de la industria de la comunicación comercial. El proyecto se desarrolló bajo el paraguas de Europa Creativa y con la colaboración de un tercer país, Francia, a través de la agencia BETC.
El proyecto consta de varias acciones, en función de los públicos a los que se dirige, y para los futuros creativos se propone una acción que se denomina Mind the gap y que busca encontrar fórmulas para salvar la distancia que existe ac- tualmente entre la formación y la industria. Mind the gap se convierte, en este contexto, en una in- vestigación muy interesante llevada a cabo en los tres países, que espera arrojar algo de luz sobre la identificación y el desarrollo del talento creati- vo.

El pasado día 24 de octubre tuve el honor de participar en el auditorio del IEL, en Madrid, en lo que se conoce como “día E”. Una jornada de Educación y Creatividad que organiza el CdeC, para compartir, en una mesa de expertos, reflexiones y propuestas para identificar y desarrollar el talento creativo. Con este ambicioso objetivo, y a partir de los resultados de una reciente investi- gación europea, discutimos durante las semanas previas, posibles actuaciones generales y medi- das concretas para, entre otras cosas, identificar y estimular el talento creativo en la enseñanza preuniversitaria.
Me dispongo en este artículo a compartir con el lector, algunas de las conclusiones a las que llegamos. Y sirvan también, estas líneas, para celebrar el inicio de un emocionante camino de innovación que afectará al desarrollo creativo de nuestros alumnos y alumnas.
En España se desarrolló entre noviembre y diciembre de 2017, organizando sesiones de trabajo en Madrid, en las que participaron una veintena de prestigiosos profesionales y expertos internacionales, entre los que tuve el honor de participar.
Objetivos
Detectar las carencias en la formación de los futuros creativos para enfrentarse al entorno actual, tras la transformación ocasionada por la digitalización. Descubrir cuáles son las barreras y los frenos que impiden adecuar la formación de los futuros creativos a las demandas de la industria. Y, por último, proponer soluciones que eli- minen o minimicen las barreras y frenos detecta- dos.
Conclusiones
La creatividad es LA CAPACIDAD, así, en mayúscula, de este siglo. La personalidad o tarea creativa agrupa las habilidades y destrezas más demandadas para una sociedad líquida, donde lo único estable es el cambio, y donde la necesidad de adaptarte, reinventarte, aprender a aprender… es un hecho. Es más, el trabajo creativo contiene las cuatro características o capacidades que se les espera a los alumnos/as del futuro se- gún afirma Tony Wagner, doctor en Educación e Innovación y miembro del Centro de Tecnología y Espíritu Emprendedor de Harvard: el pensamien- to crítico, la capacidad de trabajar en equipo, las capacidades comunicativas y la creatividad mis- ma.
Por otra parte, y entrando más a los re- sultados de la investigación, se detectaron en los creativos en comunicación lagunas en tres apartados distintos: conocimiento, actitud y habilida- des. Y, curiosamente, se trata de aspectos que se relacionan con disciplinas más allá de la comunicación. Por ejemplo, se detectaron carencias en habilidades, capacidades y actitudes vinculadas a las funciones ejecutivas, gestión emocional o la comunicación. De lo que se desprende, por tanto, que trabajar específicamente la creatividad, tendría un impacto muy positivo en todas estas áreas, aspectos o disciplinas; La capacidad de or- ganizar y exponer el pensamiento, la capacidad de conceptualizar, de síntesis, de planificar, de aplazar la recompensa. La capacidad de empati- zar, de entender al otro, de escuchar lo que no se oye… Las habilidades sociales o intrapersonales e intrapersonales, como la gestión del miedo, el au- toconocimiento, la autoconfianza… son determi- nantes en el desarrollo del talento creativo.
Propuestas
Entre las propuestas sugeridas a la organización se planteó crear un marco de colaboración de organizaciones, asociaciones o insti- tuciones que han liderado la in- vestigación (CdeC, D&AD, BETC) con la enseñanza no universitaria. Utilizando como puente a los Cen- tros de Profesorado o a las entidades públicas/privadas que asumen la formación continúa del profesorado. Y desde esta plata- forma, adoptar medidas y actuaciones muy concretas, que sin duda alguna, incidirán muy positi- vamente en la identificación y desarrollo del talento creativo. Dentro de este marco de colabo-
ración se proponen adoptar medidas que hemos agrupado en dos bloques:
1) Medidas generales
- Reflexionar sobre los rasgos de la personalidad creativa a edades tempranas.
- Reflexionar sobre si la personalidad creativa, o el creativo/a es superviviente de una escuela que valora más la convergencia, la obediencia o la disciplina. O si por el contrario, el creativo es fruto o producto de una escuela estimulante, que provoca generación de ideas nuevas, de productos, de creaciones o incluso de propuestas transgresoras.
Estas reflexiones nos podrían facilitar de- finir qué dejar de hacer, qué seguir haciendo y qué hacer de otra manera en la enseñanza no universitaria respecto a la identificación y estímu- lo del talento creativo.
2) Medidas específicas
- Medidas motoras; dentro de este paque- te de medidas se incluyen todas aquellas orientadas a estimular la formación en mate- ria de creatividad. Por ejemplo, la creación de premios o distinciones para Centros educati- vos o profesorado, que están verdaderamente comprometidos con la educación del talento creativo. O medidas como la creación de una red de expertos que participe en el diseño del itinerario formativo del profesorado, en lo re- ferente a la creatividad.
- Metodológicas; dentro de esta bolsa de medidas o actuaciones, se agrupan aquellas que tratan de visibilizar prácticas que benefician el desarrollo del talento creativo. Como las que buscan poner el foco en los docentes que usan metodologías competenciales. Do- centes que argumentan su práctica en la cu- riosidad y el reto. Profesores y profesoras que consiguen que su alumnado se vaya a casa “con más curiosidad que deberes”. Los que dan más valor a los alumnos y alumnas que hacen preguntas interesantes, que a los que memorizan un puñado de respuestas. Centros y equipos docentes que planifican contenidos en un contexto de transferencia. Es decir, que garantizan que lo que enseñan en sus aulas es útil para la vida e intereses del niño, niña o adolescente. Visibilizar a esos centros que apuestan por un diseño de espacios y tiempos flexibles, creativos y provocadores.
- Medidas técnicas; por último se propone iniciar actuaciones técnicas como el diseño e implementación de programas escolares es- pecíficos para la educación o formación del talento creativo a edades tempranas, o la elabo- ración de rúbricas o escalas de observación específicas y sencillas para identificar el talen- to creativo en conductas observables. Esto úl- timo es de suma importancia, porque esa he- rramienta pone el foco en un rasgo compor- tamental muy concreto. Y cuando esto se hace a edades tempranas (infantil, primaria) una herramienta de detección se acaba convir- tiendo en una herramienta de estímulo. Esto es así por la tendencia del alumno a responder a las expec- tativas de sus profesores. Es decir, una herramienta que pone la aten- ción en la creatividad desde el punto de vista de la de- tección, es un motor de estímulo y desarrollo de la creatividad que busca.
En definitiva, dice Ursula K. Le Guin que “el adulto creativo es un niño que sobrevivió”, yo no sé hasta qué punto esta afirmación es así. Pero lo cierto es que quienes trabajamos con alumnos y alumnas de infantil o primaria, o quienes estamos cerca del profesorado de estas etapas, vemos que las aulas están llenas, repletas, de talento creativo. Y que a medida que se van cumpliendo años y superando cursos, esa creatividad se va diluyendo o tapo- nando, en un efecto que llamo “efecto poda”, de la creatividad, en el proceso de socialización- educación, que asume la enseñanza infantil y primaria. En parte porque la escuela tradicional premió la respuesta convergente y la “normali- dad” como valor, y en parte por las propias carac- terísticas de la infancia, que en su deseo y nece- sidad de adaptación al grupo, oculta su singulari- dad. Es decir, los niños y niñas a estas edades no quieren ser diferentes, quieren ser aceptados, quieren ser “normales”. Y ocultan su talento, ca- muflan su singularidad. Visten de “normalidad” eso que les hace especiales. Y esto es tremenda- mente dañino para el desarrollo del talento, pues la creatividad, al fin y al cabo, es la expresión de tu esencia, de tu “yo” exclusivo y único. Por eso afirmo, sin temor a equivocarme, que antes que aprender a ser creativo, hay que permitirse ser creativo.

